
El 19 de abril de 1961 fue tomado el último reducto enemigo durante la invasión de bahía de Cochinos, también conocida como invasión de playa Girón que se inició dos días antes. El pueblo miliciano, obrero y campesino, conducido por el Libertador de Cuba Fidel Castro, salva al cocodrilo verde de las botas imperiales haciendo trizas el propósito de los Estados Unidos de intervenir militarmente en Cuba.
“Nadie se va a morir, menos ahora que esta mujer sagrada inclina el ceño. Nadie se va a morir, la vida toda es un breve segundo de su sueño. Nadie se va a morir, la vida toda es nuestro talismán, es nuestro manto. Nadie se va a morir, menos ahora que el canto de la Patria es nuestro canto”
Silvio Rodríguez
Y nuevamente llega otro abril con sus mil armonías, a flor de cielo abre sus manos tibias. Bienvenido abril con su viento que juega gracioso y leve con la cortina azul de nuestro techo. Mes de lascivo desperezo de humo azul en alboradas, niebla constituida y olor de lumbre. No sería bastante todo el abril del mundo para nacer de nuevo. En abril sopla el viento achubascado, y entre nubes hay trozos de cielo añil. El poeta cumanés Andrés Eloy Blanco nos habla de la “Luna de abril, descotada, con aguazal circunscrito, desnuda, con desnudez pura de pecho con niño”. Nos cuenta también de la “Luna llena, ubre de vaca, con lucero becerrillo; ¡qué puro se pone el pecho cuando se le cuelga el niño!”. El poeta de Manicuare Cruz Salmerón Acosta nos habla del “Azul de los paisajes abrileños”. Para el poeta sevillano Antonio Machado, “Son de abril las aguas mil”. El poeta habanero José Martí nos cuenta que: “Juega el viento de abril gracioso y leve con la cortina azul de mi ventana: da todo el sol de abril sobre la ufana niña que pide al Sol que se la lleve”. También nos cuenta que “En un campo florido en que retoñan al sol de abril las campanillas blancas, un coro de hombres jóvenes espera a sus novias gallardas”. El poeta tepiqueño Amado Nervo se alegra porque “El ave canta en el boscaje, la flor revienta en el pensil, el campo estrena nuevo traje. ¡Ya llegó abril, ya llegó abril!”, mes de contradicciones: Fue en abril de 1948 cuando a Colombia le amputan la esperanza, pero también es el mes en que los pueblos del Caribe cantan en coro el júbilo entrañable del jueves santo de 1810, en el que comienza a forjarse Venezuela y la victoria cubana ante los invasores estadounidenses en Bahía de Cochinos en 1961.
Miguel de Buría y Francisco de Miranda
El 26 de abril de 1552, un hombre africano esclavizado se transformó en cimarrón. Su nombre es Miguel del Barrio. Los españoles le llamaban el Negro Miguel. Dirigió la revolución con mujeres y hombres de África y del pueblo Jirajara en El Tocuyo y Nueva Segovia de Buría, en Nirgua, lo que se conoce como la primera revolución venezolana que dio lugar a la primera comuna: una toparquía cuyo rey era Miguel, su esposa Guiomar la reina y uno de sus hijos el príncipe. Allí estaba abolida la esclavitud.
El 5 de abril de 1750, Francisco de Miranda es bautizado en la Catedral de Caracas. El 30 de abril de 1781 se gradúa de bachiller en Derecho Civil en la Real y Pontificia Universidad de Caracas. El 9 de abril de 1781, parte de La Habana para participar en la batalla de Pensacola, acción militar que le valió ser ascendido a teniente coronel por su labor en la planificación y estudio del terreno. El 28 de abril de 1806, llega a Ocumare de la Costa comandando tres carabelas: el Leander, el Bachus y el Bee. El 25 de abril de 1812 asumió el cargo de Jefe Supremo de la Confederación Americana de Venezuela con poderes plenipotenciarios.
Abril del Bogotazo
El 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán está en un mitin en Bogotá. La misma ciudad en la que intentaron asesinar al Libertador Simón Bolívar en 1828. Gaitán nació el 23 de enero de 1898, veintitrés días antes de que Estados Unidos explotara su buque Maine en el puerto de La Habana para culpar a los españoles y hacerse, ese año, de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. Un joven estudiante cubano se encontraba en la capital colombiana. Años más tarde, narró que su viaje a Colombia “coincidió con la IX Conferencia Panamericana que tuvo lugar en Bogotá, donde se adoptó la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA). La idea era aprovechar esta coyuntura para realizar el Congreso Latinoamericano de Estudiantes y, desde una posición antiimperialista, reclamar la devolución del Canal de Panamá, la devolución de las islas Malvinas, la independencia de Puerto Rico y protestar contra la dictadura de Trujillo, en Dominicana”[1].
En aquella IX Conferencia, el general Marshall da lineamientos a los cancilleres de los países latinoamericanos. El estudiante se llama Fidel Castro Ruz. Eduardo Galeano nos dice quién era y qué decía Gaitán: “El país político nada tiene que ver con el país nacional. Gaitán es jefe del Partido Liberal, pero es también su oveja negra. Lo adoran los pobres de todas las banderas. ¿Qué diferencia hay entre el hambre liberal y el hambre conservadora? ¡El paludismo no es conservador ni liberal! La voz de Gaitán desata al pueblo que por su boca grita. Este hombre pone al miedo de espaldas. De todas partes acuden a escucharlo, a escucharse, los andrajosos, echando remo a través de la selva y metiendo espuela a los caballos por los caminos. Dicen que cuando Gaitán habla se rompe la niebla en Bogotá; y que hasta el mismo san Pedro para la oreja y no permite que caiga la lluvia sobre las gigantescas concentraciones reunidas a la luz de las antorchas. El altivo caudillo, enjuto rostro de estatua, denuncia sin pelos en la lengua a la oligarquía y al ventrílocuo imperialista que la tiene sentada en sus rodillas, oligarquía sin vida propia ni palabra propia, y anuncia la reforma agraria y otras verdades que pondrán fin a tan larga mentira”[2].
En aquel abril, Marshall y sus súbditos habían aprobado la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, en cuyo preámbulo se podía leer: “Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están por naturaleza de razón y conciencia, deben conducirse fraternalmente los unos con los otros”. La primera demostración de esta mentira fue el asesinato el 9 de abril de 1948 del candidato del pueblo colombiano, del líder, del docente, del alcalde de Bogotá en 1936, del ministro de Educación de 1940, del ministro del Trabajo de 1944 y del abogado que defendió a los campesinos después de la masacre de las bananeras a manos de la United Fruit Company de los hermanos Charles y Allen Dulles en diciembre de 1928.
Después del magnicidio, las fronteras de Venezuela y Colombia fueron cerradas una semana. El clima en Venezuela era tenso. El gobierno de Rómulo Gallegos se enfrentaba a fuertes presiones de militares que pedían la exclusión del partido de gobierno, Acción Democrática, y su líder Rómulo Betancourt. En este contexto, surgió la Organización Militar Anticomunista (OMA), un grupo dentro de las Fuerzas Armadas que presionaba al gobierno. Esta logia militar “comenzó como una especie de sociedad de mutuo auxilio sin ningún objetivo político definido y fundamentándose en la famosa y falsa teoría de que los adecos eran comunistas y querían acabar con las FAN. Esta logia estaba formulada por cuadros de oficiales jóvenes y tuvo una participación relevante (aunque no muy divulgada hasta ahora) en el golpe militar del 24 de noviembre de 1948. Pero hasta aquí llegó su vida activa”[3]. 1948 era un año donde la Doctrina Monroe era renovada. La Conferencia de Chapultepec de 1945) y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) firmado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro, dejaban ver el camino a seguir.
En 1948, Venezuela dependía enormemente de sus recursos naturales: se exportaron 35,7 millones de kg de café (un 17,4% más que el año anterior) y el precio del petróleo se ubicaba en 46,5 bolívares por metro cúbico. En paralelo, se vivía un auge migratorio con la llegada de 20.000 personas, principalmente de Europa. Esta independencia económica causaba molestia en Washington, razón por la cual Estados Unidos dará un golpe de Estado a Gallegos el 24 de noviembre de ese año.
El 19 de abril de 1810
El 19 de abril de 1810 en Venezuela y el 19 de abril de 1961 en Cuba son fechas en que David le gana a Goliat. En 1810 el enemigo es España de los Borbón, en 1961 es Estados Unidos de la plutocracia. En el primer caso, debemos entender que la situación en España era vergonzosa, los Borbón prácticamente entregaron el poder a Bonaparte y fue el pueblo el que defendió el gentilicio español, como lo pinta Francisco de Goya en el célebre lienzo Los fusilamientos del 2 de mayo de 1808, fecha que da comienzo a la guerra de la Independencia española. El 20 de abril de este año, Fernando VII cruza la frontera española y llega a Bayona. En esta ciudad vasca francesa, Napoleón lo apresa por seis años. Una prisión disimulada, en un palacio de cuyas inmediaciones no podía salir y con la promesa, siempre postergada, de recibir grandes cantidades de dinero. En tanto, la resistencia española se agrupó en la Junta Suprema de Sevilla para proteger los derechos del rey Fernando VII sobre la península y sus colonias españolas en América.
Estos acontecimientos europeos repercuten en la capitanía general de Venezuela. En 1808, en la Finca El Palmito, hoy conocida como Museo Cuadra Bolívar, se reunió un grupo de mantuanos para discutir la creación de una Junta Suprema en Caracas, similar a la instaurada en la península, que rigiera los destinos de la Provincia de Venezuela durante la ausencia del rey Fernando VII. No obstante, el joven Simón Bolívar defendía la idea de romper en definitiva los nexos coloniales con España y construir un gobierno autónomo protagonizado por los americanos.
La Conspiración de los Mantuanos fue inmortalizada en un documento fechado el 24 de noviembre de 1808, que evidencia la búsqueda de la más alta clase social por tener los mismos derechos políticos que los españoles para autogobernarse, en consecuencia, la necesidad de conformar la Junta Suprema de Caracas.
El 19 de abril de 1961
El 19 de abril de 1961 fue tomado el último reducto enemigo durante la invasión de bahía de Cochinos, también conocida como invasión de playa Girón que se inició dos días antes. El pueblo miliciano, obrero y campesino, conducido por el Libertador de Cuba Fidel Castro, salva al cocodrilo verde de las botas imperiales haciendo trizas el propósito de los Estados Unidos de intervenir militarmente en Cuba.
Cuba siempre fue apetecida por Estados Unidos. Diez años después del golpe de Estado que le dan los venezolanos al capitán general español Vicente Emparan en Caracas, Thomas Jefferson afirmó que Cuba era «la adición más interesante que se podía hacer a nuestro sistema de Estados» y le dijo al Secretario de Guerra John C. Calhoun que debía «a la primera oportunidad, tomar Cuba».
El 17 de marzo de 1960, el presidente Eisenhower ordenó a la CIA la organización de una unidad de guerrilla compuesta por exiliados cubanos, con el propósito de derrocar al líder Fidel Castro. En esta empresa, la CIA tenía la responsabilidad de coordinar acciones de inteligencia con grupos anticastristas dentro de Cuba que pudieran facilitar la invasión, pues se confiaba en levantamientos populares contra Castro y en deserciones masivas en sus fuerzas. Dwight D. Eisenhower impuso el 19 de octubre de 1960 un embargo parcial a Cuba y rompió las relaciones diplomáticas el 3 de enero de 1961.
El escritor argentino Rodolfo Walsh tenía una pasión por la Matemática y en particular por la criptografía. Trabajaba como periodista en la oficina central de Prensa Latina, en La Habana. Jorge Ricardo Masetti, el director general, había instalado una sala especial de teletipos sólo para captar y luego analizar en junta de redacción el material diario de los servicios de Prensa del mundo entero. Entre tantos mensajes había uno muy largo y denso, y escrito en una clave intrincada dirigido a Washington por un funcionario de la CIA adscrito al personal de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco armado en Cuba por cuenta del Gobierno estadounidense. Se revelaba, inclusive, el lugar donde iban a prepararse los reclutas: la hacienda de Retalhuleu, un antiguo cafetal en el norte de Guatemala. El resto de la historia la conocemos, la invasión comienza el 17 de abril de 1961, pero el 19 los enemigos son derrotados, los mercenarios prisioneros, desmoralizados; los esbirros y asesinos, latifundistas y otros explotadores se quedaron con las ganas de regresar a Cuba al capitalismo salvaje que el pueblo había decidido cambiar para siempre por el socialismo.
Abril revolucionario
El 19 de abril de 1810, seis provincias venezolanas desconocieron el yugo español, sentando así las bases de la lucha por la emancipación de Venezuela y marcando un precedente en los pueblos de Latinoamérica. La invasión de 1500 exiliados cubanos, patrocinados por el gobierno de los Estados Unidos, fue derrotada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. A lo largo de 72 horas, se desarrollaron combates en numerosos lugares de la Ciénaga de Zapata, siendo Playa Girón el último punto ocupado por los exiliados.
El 13 de abril de 2002, el pueblo venezolano, dando cátedra de organización colectiva, rescató al presidente Hugo Chávez a través del eficaz método de radio bemba. El pueblo fue estafeta, fue caminante, fue regador de sangre, pero también de esperanza.
Aquel día de 1810, un Jueves Santo, el Cabildo de Caracas convocó a una reunión extraordinaria para evaluar las consecuencias de la disolución de la Junta Suprema de España y la renuncia del Rey Fernando VII.
En octubre de 1996, el proyecto de Documentación de Cuba del Archivo de Seguridad Nacional organizó una reunión con los dos directores principales de la operación de bahía de Cochinos, Jacob Esterline y el coronel Jack Hawkins, que se reunieron en un hotel de Washington D.C. para una larga entrevista filmada acerca de la invasión. La reunión marcó la primera vez que se veían desde el fin de semana del 17 a 19 de abril de 1961, y la primera vez que estuvieron juntos recordaron los acontecimientos que rodearon la invasión fallida.
En Venezuela, Ángel Palacios filma Puente Llaguno: Claves de una Masacre. El mundo conoció que el 11 de abril de 2002 durante el golpe de Estado en Venezuela, ocurrió un evento. Varias personas que disparaban desde un puente de Caracas fueron señaladas por las empresas privadas de comunicación como los autores de la masacre que cobró 19 víctimas fatales. Pero junto a los muertos y heridos de ese día, aparece otra víctima: la verdad. El cineasta venezolano filmaba un documento que quedará para la posteridad de manera que se incentive la conciencia histórica en el pueblo naciente. Así como en Cuba todo 17 tiene su 19, en Venezuela decimos que todo 11 tiene su 13.
Esos dos 19 de abril están vigentes. En ambos casos hay dos pueblos que desean ser libres, en ambos casos hay dos potencias expansionistas opresoras. En ambos casos hay liderazgos para la libertad: Miranda, Roscio, Bolívar, Fidel, el Che. Los enemigos de ayer son los mismos enemigos de hoy. Los Emparan de ayer son los María Corina Machado de hoy, los Fernando VII de ayer son los Trump de hoy, los Eisenhower de ayer son los Netanyahu de hoy.
Siglo XXI
La entrada al segundo cuarto del siglo XXI es compleja. Israel sigue el genocidio contra Palestina y ataca al Líbano. El 3 de enero de 2026, Estados Unidos invadió Venezuela, cometió crímenes de guerra y secuestró al presidente Nicolás Maduro Moros y a la diputada a la Asamblea Nacional Cilia Flores. El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos bombardeó a Irán. El 16 de marzo de 2026, Donald Trump dijo que espera tener “el honor” de “tomar” Cuba y que podría hacer “lo que quiera” con la isla. Vivimos tiempos en que hay que tener sindéresis. El Foro Social de São Paulo debe entrar en sesión permanente. Debemos defender la mujer sagrada que es la Patria. Los intelectuales orgánicos deben asumirse cimarronas y cimarrones sentipensantes y elevar la moral del pueblo enseñando la historia insurgente en cada plaza, en cada esquina, en cada jardín, en cada sala de casa.
Vivimos tiempos en que las sociedades americanas deben alumbrarse con las luces y virtudes sociales de Simón Rodríguez, tiempos en que hay que seguir activando las comunas, hasta lograr una confederación de toparquías que garantice la producción de los alimentos, ciencia y dignidad. Debemos recordar y decir a viva voz los lemas de Jorge Eliécer Gaitán: “Nosotros no decimos que el hombre debe ser un esclavo de la economía, decimos que la economía debe estar al servicio del hombre”. “Hay que procurar que los ricos sean menos ricos y los pobres sean menos pobres”. “Un pueblo ignorante es víctima de la incomprensión y la desidia”. “Queremos la defensa de la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo”. “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me mata, porque sabe que si lo hace el país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en regresar a su nivel normal”[4].
Los pueblos de Venezuela, Colombia y Cuba deben hacer lo que históricamente han hecho: hacer de la solidaridad herramienta esencial de comunión y cantarle a la patria junto a Silvio Rodríguez: “Nadie se va a morir, menos ahora que esta mujer sagrada inclina el ceño. Nadie se va a morir, la vida toda es un breve segundo de su sueño. Nadie se va a morir, la vida toda es nuestro talismán, es nuestro manto. Nadie se va a morir, menos ahora que el canto de la Patria es nuestro canto”[5]. ¡Vivi
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mié, 15 abr, 5:26 (hace 4 días) |
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Nadie se va a morir ahora
Alí Ramón Rojas Olaya
Y nuevamente llega otro abril con sus mil armonías, a flor de cielo abre sus manos tibias. Bienvenido abril con su viento que juega gracioso y leve con la cortina azul de nuestro techo. Mes de lascivo desperezo de humo azul en alboradas, niebla constituida y olor de lumbre. No sería bastante todo el abril del mundo para nacer de nuevo. En abril sopla el viento achubascado, y entre nubes hay trozos de cielo añil. El poeta cumanés Andrés Eloy Blanco nos habla de la “Luna de abril, descotada, con aguazal circunscrito, desnuda, con desnudez pura de pecho con niño”. Nos cuenta también de la “Luna llena, ubre de vaca, con lucero becerrillo; ¡qué puro se pone el pecho cuando se le cuelga el niño!”. El poeta de Manicuare Cruz Salmerón Acosta nos habla del “Azul de los paisajes abrileños”. Para el poeta sevillano Antonio Machado, “Son de abril las aguas mil”. El poeta habanero José Martí nos cuenta que: “Juega el viento de abril gracioso y leve con la cortina azul de mi ventana: da todo el sol de abril sobre la ufana niña que pide al Sol que se la lleve”. También nos cuenta que “En un campo florido en que retoñan al sol de abril las campanillas blancas, un coro de hombres jóvenes espera a sus novias gallardas”. El poeta tepiqueño Amado Nervo se alegra porque “El ave canta en el boscaje, la flor revienta en el pensil, el campo estrena nuevo traje. ¡Ya llegó abril, ya llegó abril!”, mes de contradicciones: Fue en abril de 1948 cuando a Colombia le amputan la esperanza, pero también es el mes en que los pueblos del Caribe cantan en coro el júbilo entrañable del jueves santo de 1810, en el que comienza a forjarse Venezuela y la victoria cubana ante los invasores estadounidenses en Bahía de Cochinos en 1961.
Miguel de Buría y Francisco de Miranda
El 26 de abril de 1552, un hombre africano esclavizado se transformó en cimarrón. Su nombre es Miguel del Barrio. Los españoles le llamaban el Negro Miguel. Dirigió la revolución con mujeres y hombres de África y del pueblo Jirajara en El Tocuyo y Nueva Segovia de Buría, en Nirgua, lo que se conoce como la primera revolución venezolana que dio lugar a la primera comuna: una toparquía cuyo rey era Miguel, su esposa Guiomar la reina y uno de sus hijos el príncipe. Allí estaba abolida la esclavitud.
El 5 de abril de 1750, Francisco de Miranda es bautizado en la Catedral de Caracas. El 30 de abril de 1781 se gradúa de bachiller en Derecho Civil en la Real y Pontificia Universidad de Caracas. El 9 de abril de 1781, parte de La Habana para participar en la batalla de Pensacola, acción militar que le valió ser ascendido a teniente coronel por su labor en la planificación y estudio del terreno. El 28 de abril de 1806, llega a Ocumare de la Costa comandando tres carabelas: el Leander, el Bachus y el Bee. El 25 de abril de 1812 asumió el cargo de Jefe Supremo de la Confederación Americana de Venezuela con poderes plenipotenciarios.
Abril del Bogotazo
El 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán está en un mitin en Bogotá. La misma ciudad en la que intentaron asesinar al Libertador Simón Bolívar en 1828. Gaitán nació el 23 de enero de 1898, veintitrés días antes de que Estados Unidos explotara su buque Maine en el puerto de La Habana para culpar a los españoles y hacerse, ese año, de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. Un joven estudiante cubano se encontraba en la capital colombiana. Años más tarde, narró que su viaje a Colombia “coincidió con la IX Conferencia Panamericana que tuvo lugar en Bogotá, donde se adoptó la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA). La idea era aprovechar esta coyuntura para realizar el Congreso Latinoamericano de Estudiantes y, desde una posición antiimperialista, reclamar la devolución del Canal de Panamá, la devolución de las islas Malvinas, la independencia de Puerto Rico y protestar contra la dictadura de Trujillo, en Dominicana”[1].
En aquella IX Conferencia, el general Marshall da lineamientos a los cancilleres de los países latinoamericanos. El estudiante se llama Fidel Castro Ruz. Eduardo Galeano nos dice quién era y qué decía Gaitán: “El país político nada tiene que ver con el país nacional. Gaitán es jefe del Partido Liberal, pero es también su oveja negra. Lo adoran los pobres de todas las banderas. ¿Qué diferencia hay entre el hambre liberal y el hambre conservadora? ¡El paludismo no es conservador ni liberal! La voz de Gaitán desata al pueblo que por su boca grita. Este hombre pone al miedo de espaldas. De todas partes acuden a escucharlo, a escucharse, los andrajosos, echando remo a través de la selva y metiendo espuela a los caballos por los caminos. Dicen que cuando Gaitán habla se rompe la niebla en Bogotá; y que hasta el mismo san Pedro para la oreja y no permite que caiga la lluvia sobre las gigantescas concentraciones reunidas a la luz de las antorchas. El altivo caudillo, enjuto rostro de estatua, denuncia sin pelos en la lengua a la oligarquía y al ventrílocuo imperialista que la tiene sentada en sus rodillas, oligarquía sin vida propia ni palabra propia, y anuncia la reforma agraria y otras verdades que pondrán fin a tan larga mentira”[2].
En aquel abril, Marshall y sus súbditos habían aprobado la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, en cuyo preámbulo se podía leer: “Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están por naturaleza de razón y conciencia, deben conducirse fraternalmente los unos con los otros”. La primera demostración de esta mentira fue el asesinato el 9 de abril de 1948 del candidato del pueblo colombiano, del líder, del docente, del alcalde de Bogotá en 1936, del ministro de Educación de 1940, del ministro del Trabajo de 1944 y del abogado que defendió a los campesinos después de la masacre de las bananeras a manos de la United Fruit Company de los hermanos Charles y Allen Dulles en diciembre de 1928.
Después del magnicidio, las fronteras de Venezuela y Colombia fueron cerradas una semana. El clima en Venezuela era tenso. El gobierno de Rómulo Gallegos se enfrentaba a fuertes presiones de militares que pedían la exclusión del partido de gobierno, Acción Democrática, y su líder Rómulo Betancourt. En este contexto, surgió la Organización Militar Anticomunista (OMA), un grupo dentro de las Fuerzas Armadas que presionaba al gobierno. Esta logia militar “comenzó como una especie de sociedad de mutuo auxilio sin ningún objetivo político definido y fundamentándose en la famosa y falsa teoría de que los adecos eran comunistas y querían acabar con las FAN. Esta logia estaba formulada por cuadros de oficiales jóvenes y tuvo una participación relevante (aunque no muy divulgada hasta ahora) en el golpe militar del 24 de noviembre de 1948. Pero hasta aquí llegó su vida activa”[3].
1948 era un año donde la Doctrina Monroe era renovada. La Conferencia de Chapultepec de 1945) y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) firmado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro, dejaban ver el camino a seguir.
En 1948, Venezuela dependía enormemente de sus recursos naturales: se exportaron 35,7 millones de kg de café (un 17,4% más que el año anterior) y el precio del petróleo se ubicaba en 46,5 bolívares por metro cúbico. En paralelo, se vivía un auge migratorio con la llegada de 20.000 personas, principalmente de Europa. Esta independencia económica causaba molestia en Washington, razón por la cual Estados Unidos dará un golpe de Estado a Gallegos el 24 de noviembre de ese año.
El 19 de abril de 1810
El 19 de abril de 1810 en Venezuela y el 19 de abril de 1961 en Cuba son fechas en que David le gana a Goliat. En 1810 el enemigo es España de los Borbón, en 1961 es Estados Unidos de la plutocracia. En el primer caso, debemos entender que la situación en España era vergonzosa, los Borbón prácticamente entregaron el poder a Bonaparte y fue el pueblo el que defendió el gentilicio español, como lo pinta Francisco de Goya en el célebre lienzo Los fusilamientos del 2 de mayo de 1808, fecha que da comienzo a la guerra de la Independencia española. El 20 de abril de este año, Fernando VII cruza la frontera española y llega a Bayona. En esta ciudad vasca francesa, Napoleón lo apresa por seis años. Una prisión disimulada, en un palacio de cuyas inmediaciones no podía salir y con la promesa, siempre postergada, de recibir grandes cantidades de dinero. En tanto, la resistencia española se agrupó en la Junta Suprema de Sevilla para proteger los derechos del rey Fernando VII sobre la península y sus colonias españolas en América.
Estos acontecimientos europeos repercuten en la capitanía general de Venezuela. En 1808, en la Finca El Palmito, hoy conocida como Museo Cuadra Bolívar, se reunió un grupo de mantuanos para discutir la creación de una Junta Suprema en Caracas, similar a la instaurada en la península, que rigiera los destinos de la Provincia de Venezuela durante la ausencia del rey Fernando VII. No obstante, el joven Simón Bolívar defendía la idea de romper en definitiva los nexos coloniales con España y construir un gobierno autónomo protagonizado por los americanos.
La Conspiración de los Mantuanos fue inmortalizada en un documento fechado el 24 de noviembre de 1808, que evidencia la búsqueda de la más alta clase social por tener los mismos derechos políticos que los españoles para autogobernarse, en consecuencia, la necesidad de conformar la Junta Suprema de Caracas.
El 19 de abril de 1961
El 19 de abril de 1961 fue tomado el último reducto enemigo durante la invasión de bahía de Cochinos, también conocida como invasión de playa Girón que se inició dos días antes. El pueblo miliciano, obrero y campesino, conducido por el Libertador de Cuba Fidel Castro, salva al cocodrilo verde de las botas imperiales haciendo trizas el propósito de los Estados Unidos de intervenir militarmente en Cuba.
Cuba siempre fue apetecida por Estados Unidos. Diez años después del golpe de Estado que le dan los venezolanos al capitán general español Vicente Emparan en Caracas, Thomas Jefferson afirmó que Cuba era «la adición más interesante que se podía hacer a nuestro sistema de Estados» y le dijo al Secretario de Guerra John C. Calhoun que debía «a la primera oportunidad, tomar Cuba».
El 17 de marzo de 1960, el presidente Eisenhower ordenó a la CIA la organización de una unidad de guerrilla compuesta por exiliados cubanos, con el propósito de derrocar al líder Fidel Castro. En esta empresa, la CIA tenía la responsabilidad de coordinar acciones de inteligencia con grupos anticastristas dentro de Cuba que pudieran facilitar la invasión, pues se confiaba en levantamientos populares contra Castro y en deserciones masivas en sus fuerzas. Dwight D. Eisenhower impuso el 19 de octubre de 1960 un embargo parcial a Cuba y rompió las relaciones diplomáticas el 3 de enero de 1961.
El escritor argentino Rodolfo Walsh tenía una pasión por la Matemática y en particular por la criptografía. Trabajaba como periodista en la oficina central de Prensa Latina, en La Habana. Jorge Ricardo Masetti, el director general, había instalado una sala especial de teletipos sólo para captar y luego analizar en junta de redacción el material diario de los servicios de Prensa del mundo entero. Entre tantos mensajes había uno muy largo y denso, y escrito en una clave intrincada dirigido a Washington por un funcionario de la CIA adscrito al personal de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco armado en Cuba por cuenta del Gobierno estadounidense. Se revelaba, inclusive, el lugar donde iban a prepararse los reclutas: la hacienda de Retalhuleu, un antiguo cafetal en el norte de Guatemala. El resto de la historia la conocemos, la invasión comienza el 17 de abril de 1961, pero el 19 los enemigos son derrotados, los mercenarios prisioneros, desmoralizados; los esbirros y asesinos, latifundistas y otros explotadores se quedaron con las ganas de regresar a Cuba al capitalismo salvaje que el pueblo había decidido cambiar para siempre por el socialismo.
Abril revolucionario
El 19 de abril de 1810, seis provincias venezolanas desconocieron el yugo español, sentando así las bases de la lucha por la emancipación de Venezuela y marcando un precedente en los pueblos de Latinoamérica. La invasión de 1500 exiliados cubanos, patrocinados por el gobierno de los Estados Unidos, fue derrotada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. A lo largo de 72 horas, se desarrollaron combates en numerosos lugares de la Ciénaga de Zapata, siendo Playa Girón el último punto ocupado por los exiliados.
El 13 de abril de 2002, el pueblo venezolano, dando cátedra de organización colectiva, rescató al presidente Hugo Chávez a través del eficaz método de radio bemba. El pueblo fue estafeta, fue caminante, fue regador de sangre, pero también de esperanza.
Aquel día de 1810, un Jueves Santo, el Cabildo de Caracas convocó a una reunión extraordinaria para evaluar las consecuencias de la disolución de la Junta Suprema de España y la renuncia del Rey Fernando VII.
En octubre de 1996, el proyecto de Documentación de Cuba del Archivo de Seguridad Nacional organizó una reunión con los dos directores principales de la operación de bahía de Cochinos, Jacob Esterline y el coronel Jack Hawkins, que se reunieron en un hotel de Washington D.C. para una larga entrevista filmada acerca de la invasión. La reunión marcó la primera vez que se veían desde el fin de semana del 17 a 19 de abril de 1961, y la primera vez que estuvieron juntos recordaron los acontecimientos que rodearon la invasión fallida.
En Venezuela, Ángel Palacios filma Puente Llaguno: Claves de una Masacre. El mundo conoció que el 11 de abril de 2002 durante el golpe de Estado en Venezuela, ocurrió un evento. Varias personas que disparaban desde un puente de Caracas fueron señaladas por las empresas privadas de comunicación como los autores de la masacre que cobró 19 víctimas fatales. Pero junto a los muertos y heridos de ese día, aparece otra víctima: la verdad. El cineasta venezolano filmaba un documento que quedará para la posteridad de manera que se incentive la conciencia histórica en el pueblo naciente. Así como en Cuba todo 17 tiene su 19, en Venezuela decimos que todo 11 tiene su 13.
Esos dos 19 de abril están vigentes. En ambos casos hay dos pueblos que desean ser libres, en ambos casos hay dos potencias expansionistas opresoras. En ambos casos hay liderazgos para la libertad: Miranda, Roscio, Bolívar, Fidel, el Che. Los enemigos de ayer son los mismos enemigos de hoy. Los Emparan de ayer son los María Corina Machado de hoy, los Fernando VII de ayer son los Trump de hoy, los Eisenhower de ayer son los Netanyahu de hoy.
Siglo XXI
La entrada al segundo cuarto del siglo XXI es compleja. Israel sigue el genocidio contra Palestina y ataca al Líbano. El 3 de enero de 2026, Estados Unidos invadió Venezuela, cometió crímenes de guerra y secuestró al presidente Nicolás Maduro Moros y a la diputada a la Asamblea Nacional Cilia Flores. El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos bombardeó a Irán. El 16 de marzo de 2026, Donald Trump dijo que espera tener “el honor” de “tomar” Cuba y que podría hacer “lo que quiera” con la isla. Vivimos tiempos en que hay que tener sindéresis. El Foro Social de São Paulo debe entrar en sesión permanente. Debemos defender la mujer sagrada que es la Patria. Los intelectuales orgánicos deben asumirse cimarronas y cimarrones sentipensantes y elevar la moral del pueblo enseñando la historia insurgente en cada plaza, en cada esquina, en cada jardín, en cada sala de casa.
Vivimos tiempos en que las sociedades americanas deben alumbrarse con las luces y virtudes sociales de Simón Rodríguez, tiempos en que hay que seguir activando las comunas, hasta lograr una confederación de toparquías que garantice la producción de los alimentos, ciencia y dignidad. Debemos recordar y decir a viva voz los lemas de Jorge Eliécer Gaitán: “Nosotros no decimos que el hombre debe ser un esclavo de la economía, decimos que la economía debe estar al servicio del hombre”. “Hay que procurar que los ricos sean menos ricos y los pobres sean menos pobres”. “Un pueblo ignorante es víctima de la incomprensión y la desidia”. “Queremos la defensa de la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo”. “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me mata, porque sabe que si lo hace el país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en regresar a su nivel normal”[4].
Los pueblos de Venezuela, Colombia y Cuba deben hacer lo que históricamente han hecho: hacer de la solidaridad herramienta esencial de comunión y cantarle a la patria junto a Silvio Rodríguez: “Nadie se va a morir, menos ahora que esta mujer sagrada inclina el ceño. Nadie se va a morir, la vida toda es un breve segundo de su sueño. Nadie se va a morir, la vida toda es nuestro talismán, es nuestro manto. Nadie se va a morir, menos ahora que el canto de la Patria es nuestro canto”[5]. ¡Viviremos y venceremos!
Notas:
[1] Fidel Castro https://misiones.cubaminrex.cu/es/articulo/fidel-castro-y-los-sucesos-del-9-de-abril-de-1948
[2] Eduardo Galeano. “Bogotá, 1948”. Memorias del fuego: El siglo del viento. Montevideo, Uruguay: Siglo XXI, 1986.
[3] Manuel Asuaje Ortega, Américo Serritiello, Antonio Piccardo y Pausides González. De militares para militares. Caracas, Venezuela: El perro y la rana, 2006, p.118. Este libro fue publicado clandestinamente en 1964.
[4] https://www.biblored.gov.co/noticias/jorge-eliecer-gaitan-mejores-frases-biografia
[5] https://www.lajiribilla.cu/silvio-en-playa-giron/
Alí Ramón Rojas Olaya. Doctor en filosofía, cronista y educador. Integrante de la RED en Defensa de la Humanidad, capítulo venezolano.
