
Y conste que lo digo muy en serio” escribió Silvio Rodríguez en su blog “Segunda cita” como la imagen de un pueblo que se niega a ser colonizado. No queda otra que decir: imperialista gentlemen, Mr. Trump, remember Girón
“Nadie se va a morir, menos ahora
que esta mujer sagrada empina el ceño.
Nadie se va a morir, la vida toda
es un breve segundo de su sueño
Nadie se va a morir, la vida toda
es nuestro talismán, es nuestro manto.
Nadie se va a morir, menos ahora
que el canto de la Patria es nuestro canto”.
Silvio Rodríguez, Fragmento “Preludio”
Los tiempos corrían cálidos y apurados en aquel abril de 1961. El Caribe ardía con aquella Revolución que desde hacía 2 años y poco más de 3 meses removía hasta las raíces de los árboles. Compañías extranjeras eran nacionalizadas 8 meses antes (Compañía Cubana de electricidad, de teléfonos, 36 centrales azucareros). Ya para junio/julio otras habían corrido igual suerte, entre ellas Texaco, Shell, Esso. En octubre del mismo año 60 le tocaba el turno a la banca y otras industrias. Los EE.UU. habían reducido la cuota azucarera y Cuba respondía obligada por las circunstancias con la ley 851 de julio de 1960 que permitiría tales expropiaciones. Un año antes y cumpliendo con el programa del Moncada, se había establecido la primera ley de Reforma Agraria, eliminando el latifundio y beneficiando a unas 100 mil familias campesinas. Otras 200 familias se beneficiarían de la Ley de Reforma Urbana. El programa del Moncada había echado a andar. La cosa iba en serio, a solo 145 km (90 millas) del imperio del norte. Los atentados e intentos de desestabilización, lejos de surtir algún efecto contrario, afianzaban cada vez más la unidad del pueblo, su conciencia y “resistencia creativa”. Así sobrevivieron los días de la invasión, los bombardeos a los aeropuertos, el “Preludio” de sangre, y luego la propia invasión. Así sobrevino la primera derrota del imperialismo yanqui en nuestra América Latina y el Caribe. Casi 200 cubanos cayeron por todos nosotros en aquellos días.
Eran épocas de la Guerra Fría. Eric Hobsbawm, el historiador británico, en un escrito fechado en octubre de 1960, tras una visita a Cuba, “Los horizontes de Cuba”, comienza exponiendo que “Si EEUU no interviene militarmente la isla, Cuba será muy pronto el primer país socialista en el hemisferio occidental” destacando el control estatal y/o cooperativo sobre la mayor parte de su economía, y un “abrumador apoyo popular que el gobierno ha sabido mantener – y aún aumentar entre los trabajadores- en todo momento. Un sondeo de opinión no oficial conocido en junio arrojaba la pasmosa cifra de un 88% de los encuestados que le daba al gobierno su apoyo total o virtualmente incondicional” En el campo la cifra era aún mayor (94%), lo mismo que entre los jóvenes (91%) y los y las trabajadoras (92%), siendo más baja en la capital (72% aún así muy elevado). Y EEUU intervino militarmente la Isla con el apoyo directo y brutal a la invasión por Bahía de Cochinos y fue derrotado. Cuba siguió su ruta soberana. Luego y durante, se da el apoyo por parte del gobierno de EEUU a los alzados en las sierras del Escambray, el aislamiento y bloqueo económico que comienza con la expulsión de Cuba de la OEA el 31 de enero de 1962 y el decreto de Kennedy firmado el 3 de febrero que entrara en vigor 4 días después. Unos meses después, en octubre del 62, se sucede esa crisis que por estos días recordamos a cada rato, dada la peligrosidad y beligerancia del momento actual, en este hoy cambiante y asfixiante.
Y Fidel, siempre Fidel, que no por casualidad vuelve ante el clamor de su pueblo, en el año de su centenario.
El cambio de época
Algunas características centrales signan el momento actual. En definitiva, el cambio de época esencialmente implica la caída del imperio más omnipotente de la historia, y toda la recomposición mundial que ello implica. En los hechos un nuevo reparto del mundo, dónde a nuestra región parece haberle tocado ser el área de influencia yanqui que perdure por más tiempo.
Así se suscriben las crisis cada vez más recurrentes y agudas, retroalimentadas por los mismos manotazos de ahogado del imperio, como la guerra contra Irán que trajo consigo el cierre y control del Estrecho de Ormuz por donde circula el 20% del mercado de petroleo mundial y poco más del 30% del mercado de fertilizantes por ejemplo, o del Estrecho de Bab el-Mandeb por donde circula otro 12% del comercio mundial del crudo. El costo inesperado de esta guerra, que incrementa los déficit y las tensiones internas del propio imperio, en medio de una crisis de tasas de ganancias que ya se venía gestando a nivel mundial y que lejos de amenguar, recrudece, porque la militar no es la única industria existente, por más externalidades al estilo keynesiano que pueda tener. Crisis económicas que como toda destrucción de Capital fijo y por tanto también recursos naturales, implica crisis ambientales. Son procesos agudos de concentración de riquezas al mismo tiempo que despojo de las mismas. Crisis que se comportan de forma multifasética, y con períodos lentos de recuperación y pobres fases de auge, que de hecho llaman a la profundización de los conflictos bélicos que en otras épocas incentivaron las economías y sus grandes inestabilidades. Son típicos procesos de estos tiempos, como también lo fueron de otros como las crisis de principios del siglo XX que desembocaron en la primera guerra mundial y obviamente, los tiempos del fascismo europeo y la segunda guerra mundial.
Otra característica de esta época de cambios son las nuevas formas de Capital, no nuevas, pero si con nuevos bríos de acumulación y poder, como el capital digital, y no solo la robótica que interviene en la industria y los servicios, si no el Capital Comunicacional, emergente de la misma carrera tecnológica y de las necesidades de dominio de otras formas de Capital, pero que se transformó en uno de los ejes de acumulación y hegemonía más relevantes. Destacan también las formas más corruptas del Capital y su sistema, el narco capital y todas sus derivaciones.
Al mismo tiempo que el mundo unipolar cae, otro multipolar parece dar pasos firmes en su nacimiento, aunque poco de sus frutos pueda disfrutar esta región nuestra, concebida por el imperio como “su patio trasero” y sin fuerzas suficientes para emerger unida, con la ultra derecha que avanza, y las debilidades de un progresismo diferente, que no optó y por tanto no permite, actuar aunado, con el “sálvese quien pueda” como coronario, al menos, temporal.
Cuba no está sola, un grito de los pueblos. Remember Giròn
En América Latina, en 1962, cuando todos los países rompieron relaciones con Cuba, luego de no poderla vencer en Girón, solo México se abstuvo de votar en su contra en aquella fatídica reunión de la OEA en Punta del Este (Uruguay), y solo el gobierno de México no se plegó a la orden imperial de rompimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con la Isla. Cualquier semejanza con el momento actual, no es casualidad, aún y por ahora (salvo Ecuador y Costa Rica) sin el rompimiento extremo de relaciones diplomáticas, reconociendo además la ayuda solidaria de otras naciones, como es el caso de Uruguay. Pero aún así e igual que en aquellos años, los pueblos del continente son quien mayormente han respondido al llamado solidario con la Isla de la Solidaridad.
No por casualidad llegó en el mes de marzo el petrolero ruso Anatoly Kolodkin, además de que México anunciara que reanudará el envío de combustible, y un buque de la empresa turca Karpowership (Central eléctrica flotante) comenzara a generar electricidad para La Habana. La desobediencia al emperador Trump parece comenzar a concretarse, a la par que Cuba y en palabras de su presidente Díaz Canel, pone en el centro de su política económica la soberanía alimentaria, con un importante plan de sustitución de su vieja matriz energética, recreada en lo que èl mismo llamó “resistencia creativa”, de un pueblo capaz y que no está dispuesto a ceder soberanía a pesar de los pesares, haciendo retumbar en cada calle el recuerdo de Girón, tiempos aquellos también caracterizados por la solidaridad de los pueblos.
Las amenazas recrudecen. Otra vez el gigante del norte pretende arrasar la Isla, y por eso un hombre y en representación de todas y todos, nacido allá por 1946, al interior de la Isla mágica (San Antonio de los Baños), hijo de Argelia y Dagoberto, exigió se respeta su derecho inalienable a defender su Patria. “Exijo mi AKM si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio” escribió Silvio Rodríguez en su blog “Segunda cita” como la imagen de un pueblo que se niega a ser colonizado. No queda otra que decir: imperialista gentlemen, Mr. Trump, remember Girón
Gabriela Cultelli. MSc. Historia Económica y Lic. Economía Política, Coordinadora de Prog. EconomiaPolitica.uy. Coordinadora capítulo uruguayo de la Red en Defensa de la Humanidad.
