¿Es pertinente plantearse *‘¿qué es el chavismo ?*’ cuando, desde hace
varios lustros, se practica cada día en Venezuela… ? La respuesta es :
sí. Porque aunque es cierto que el chavismo se practica desde hace más de
quince años y que se hace con plena naturalidad, llega un momento en que,
de la praxis debemos necesariamente pasar a la teoría. Y pasar a la teoría
–en ciencia política- supone que, a partir de una experiencia concreta,
mediante el análisis, seamos capaces de deducir la ecuación objetiva que
podrá volver universal esa práctica. Para extraerla del ‘*aquí y ahora*’ y
hacer que esa experiencia sea posible ‘*en cualquier lugar y en cualquier
momento*’. Sin teoría, toda práctica -en particular en el campo político-,
acaba folklorizándose… antes de desaparecer. Además, tengamos en cuenta
que el chavismo que no estudiemos nosotros será estudiado *contra*
nosotros. ¿Qué es pues el chavismo ?

El chavismo es el encuentro de varios caminos abiertos por los
Libertadores y el encuentro de varias búsquedas iniciadas por muchos
soñadores sociales que convergen en un punto nodal : el pensamiento de Hugo
Chávez.

Como todas las revoluciones, la Revolución Bolivariana es una arquitectura
donde se conjugan una serie de fuerzas diversas importantes que, reunidas y
fusionadas, conforman una dinamica politica radicalmente innovadora.
Cuando Hugo Chávez llega al poder -en 1999- no tiene un gran partido ;
llega a la cabeza de un movimiento popular muy diverso que incluye a
militares, a ex-guerrilleros y a unas izquierdas muy variopintas. Y
consigue ganar el apoyo popular con un discurso de refundación : la
refundación de Venezuela, que es la base misma del chavismo. Porque en el
nucleo duro de la filosofía chavista nos encontramos con la recuperación
del concepto de nación, y la restauración y la defensa del orgullo nacional.

Chávez inventa para Venezuela y América Latina lo que podríamos llamar una
« *política de la liberación *», como decimos que existe una « teología de
la liberación ». Con una opción preferencial por el pueblo, los pobres y
los humildes. Con su excepcional capacidad de pedagogía política, Chávez
impulsa una politización popular masiva y conceptualiza una política de la
liberación del pueblo en la que el pueblo, dotado de conciencia política,
es autor de su propio destino.

Haciendo prueba de un inaudito discernimiento y guiado por un sentido
político muy agudo, Chávez intuye que la época permite estrenar nuevos
caminos nunca antes surcados. Y logra elaborar de ese modo y transmitir al
pueblo venezolano desmoralizado, un *nuevo relato de esperanza*.

En ese sentido, el chavismo es una narrativa que explica a los venezolanos
quiénes son, a qué pueden aspirar y cuales son sus derechos. Es una
explicación nueva que da respuesta a viejas preguntas : ¿qué es la sociedad
venezolana ? ¿cuáles son sus problemas ? ¿quiénes son las víctimas ?
¿quiénes los culpables ? ¿qué soluciones ? Y ese nuevo relato fue narrado,
dia tras dia, discurso tras discurso, con enorme eficacia comunicacional,
por Hugo Chávez que se convirtió en referente intelectual y carismático.

De tal modo que el chavismo constituye una vía política latinoamericana
innovadora que se libera y se emancipa de la eterna tutela conceptual
europea. Una política que, por primera vez, es original, fuente, manantial,
y no espejo o copia de lo que se ha hecho en otros continentes, en otras
culturas.

En ese sentido también, el chavismo es una opción revolucionaria. Es el
proyecto más innovador y más atrevido que ha tenido Venezuela desde
Bolívar. Es el único proyecto de paz, desarrollo, justicia y prosperidad
para el pueblo venezolano desde 1810.

¿Qué es ser chavista ? Ser chavista es ser bolivariano, como opción de vida
porque significa ser antiimperialista, anticolonialista, y verdaderamente
republicano. Significa también ser zamorano y ser robinsoniano. O sea, es
acercarse al pensamiento político de los fundadores de la República. Porque
el « *Árbol de las Tres Raíces *» es un concepto capital del chavismo. Que
Chávez definía de la siguiente manera : «Primero está la *raíz bolivariana*
por el planteamiento que hace Simón Bolívar de igualdad y libertad, y por
su visión geopolítica de la integración de América Latina; luego la *raíz
zamorana*, por Ezequiel Zamora, el general del pueblo soberano y de la
unidad cívico-militar ; y finalmente la *raíz robinsoniana*, por Simón
Rodríguez, el maestro de Bolívar, el ‘Robinson’, el sabio de la educación
popular, y de nuevo la libertad y la igualdad. » Aunque a esas tres raíces,
Chávez le añade otras : por ejemplo, Miranda y Sucre. Y más tarde otras más
como José Martí, Che Guevara y Fidel Castro…

Pero ser chavista es también ser profundamente cristiano. El Comandante
Chávez nos dejó el cristianismo verdadero como parte de nuestra vida, de
nuestra esencia y de nuestros valores. Sumando todo eso, uno pudiera decir:
yo soy chavista porque soy independentista, porque soy demócrata, patriota,
cristiano, revolucionario, antioligárquico, anticapitalista y
antiimperialista. Todo eso es cierto, todo eso es verdad, pero ninguna de
esas partes tiene sentido si no recordamos quién le dio coherencia
ideológica y política al *conjunto* de esos conceptos : Hugo Chávez es el
autor de esa *síntesis revolucionaria*.

Por eso, cuando decimos “*Yo soy chavista*” estamos dándole coherencia
absoluta a todo un proyecto, a todo un sistema de ideas, a todo un programa
político que es la biblia del futuro para Venezuela, un porvenir de
prosperidad, de paz, de justicia social, de ética. Y sobre todo de
socialismo como forma de vida.

Ser chavista significa también asumir nuestra condición de bolivariano, de
latinoamericano y de revolucionario que es la condición más digna y más
elevada en la escala humana. Asumirse como chavista es asumirse como un
‘socialista del siglo XXI’, o sea un socialista cristiano, un socialista
humanista y un socialista democrático. Es tener los pies en Venezuela y
proyectarse, como internacionalista auténtico, en lo universal.

Ser un verdadero chavista es ser un bolivariano integral, radical y desear
que las ideas de Simón Bolívar trasciendan en los siglos futuros. Y la
única forma de asumirse como militante chavista es asumir el proyecto
revolucionario que nos legó el Comandante Chávez.

Hugo Chavez fue un líder prágmatico que supo adaptar las modalidades de su
acción a las circunstancias históricas, que nunca olvidó los objetivos por
alcanzar y que siempre mantuvo intangibles sus principios. Él estaba
convencido de que si Venezuela pudo hacer gloriosas hazañas en el pasado,
llegando a ser una las principales naciones de América Latina, fue porque
estaba movilizada por un alto ideal hacia un destino común. Inversamente,
Chávez sabía que los venezolanos tienen en permanencia la tentación de
replegarse sobre sus querellas y divisiones internas (políticas, sociales,
intelectuales), lo cual -según la visión chavista- les hace constantemente
correr el riesgo de caer y deslizarse por el tobogán de la decadencia.

En consecuencia, para poder dar lo mejor de ella misma y ponerse al frente
de las naciones latinoamericanas, Venezuela debe estar unificada por un
líder histórico y un projecto grandioso, y articulada (en un eficaz
équilibrio de los poderes) por instituciones políticas, militares,
éconómicas y sociales decididas a evitar las luchas intestinas.

Hay que insistir en el hecho de que, en el seno del chavismo, existe una
filosofía patriótica del humanismo, heredera del cristianismo y de la
teología de la liberación. El humanismo chavista es, a la vez, una
finalidad de la grandeza de Venezuela, porque el mensaje que Venezuela
dirige al mundo es profundamente humanista. Y una consecuencia de la
politica social cuyo primer objectivo es cohesionar a la nación.

El chavismo posee diversas dimensiones : histórica, filosófica y política.
Desde el punto de vista ideológico, el chavismo recoge y sintetiza, como ya
se dijo, la acción política de Hugo Chávez y también sus pensamientos
políticos, o sea la doctrina que se deduce de sus discursos y de sus
escritos.

Como acción política, el chavismo se caracteriza por los siguientes grandes
lineamientos:

— soberanía e independencia nacional ; rechazo de la dominación de
cualquier super-potencia imperialista, en particular Estados Unidos. Chávez
decía : “No puede entender la Patria ni defenderla, quien no sabe que su
principal enemigo es el imperialismo norteamericano” ;

– rechazo de cualquier pretendido super-poder éconómico y financiero (FMI,
Banco Mundial, OMC). La independencia se defiende, no sólo en el campo
político, sino también en los sectores económicos, geopolíticos,
culturales, diplomáticos e incluso militares.

– instituciones estatales sólidas, como las de la Va Republica instituidas
por la Constitución de 1999;

– un ejecutivo fuerte y cierta personalización de la política para oponerse
a la impotencia del régimen de los partidos ;

– un poder ejecutivo fuerte y estable qui confiere al presidente de la
republica un rol primordial ;

– una relación directa entre el líder-presidente y el pueblo que pasa por
encima de los cuerpos intermediarios, gracias a una concepción
‘participativa’ de la democracia, con recurso frecuente al referendo y a
las elecciones, y al dialogo interactivo líder-pueblo mediante un uso
singular de los medios de comunicación de masas ;

– una articulación cívico-militar cuyo engranaje lo constituye el propio
Presidente que coordina lo mejor de los movimientos progresistas civiles y
la inteligencia patriótica de los aparatos militares ; las Fuerzas Armadas
están intimamente asociadas al proyecto de desarrollo nacional en el marco
de la unidad cívico-militar ;

– la independencia nacional y la grandeza de Venezuela;

– la unión nacional de todos los venezolanos -más allá de las diferencias
políticas o regionales tradicionales que fueron antaño causa de división y
de decadencia-, en una relación directa entre el líder y el pueblo,
cohesionada por las políticas sociales de inclusión y de justicia social ;

– la prioridad de la política sobre otras consideraciones (económicas,
administrativas, técnicas, burocráticas, etc.) ;

– respeto de la autoridad del Estado ;

– voluntad profunda de justicia social ;

– intervención del Estado en la economía ;

– el anticolonialismo y el dereccho a la autodeterminación de los pueblos ;

– la reactivación de la OPEP y una coordinación de las políticas petroleras
de los países productores y exportadores ;

– la integración latinoamericana como horizonte constante e imperativo
ideológico dictado por el propio Simón Bolívar ; y creación de entidades
concretas para la integración (ALBA, Unasur, Celac, Petrocaribe, TeleSUR) ;

– la concepción de un mundo multipolar sin hegemonías; lo cual exige
derrotar el proyecto de hegemonía imperial unipolar para garantizar la paz
planetaria y el “equilibrio del universo”. Hay que impulsar un mundo
multicéntrico y pluripolar. Chávez lo señaló como el cuarto gran objetivo
histórico del ‘Plan de la Patria’, su programa de gobierno para el período
2013-2019 ;

– una diplomacia Sur-Sur con multiplicación de los lazos con los países del
Sur a través del Movimiento de los no-alineados y de alianzas
horizontales : América del Sur / Africa (ASA) y América del Sur Países
árabes (ASPA). Chávez apoyó también al grupo BRICS (Brasil, Rusia, India,
China y Sudáfrica) y se planteó una alianza de Venezuela con ese grupo para
consolidar un mundo multipolar ;

– la solidaridad nacional entre los ciudadanos y los territorios ; y
solidaridad latinoamericana ;

– respeto de las naciones, que son entidades culturales esculpidas por la
historia y baluartes de los pueblos contra los impérialismos ;

– el rechazo de la doctrina del neoliberalismo económico, y la preferencia
por una economía orientada por el Estado con vistas a un desarrollo
voluntarista y estructurante (con ambiciosos proyectos públicos,
nacionalización de los sectores estratégicos, soberanía alimentaria, etc.) ;

– construir un ‘Estado de las misiones’ para responder más directamente a
las diversas demandas sociales del pueblo ;

– avanzar hacia el arrinconamiento del capitalismo (la explotación de una
clase por otra) y la definición de un socialismo bolivariano y humanista,
en democracia y en libertad, que además de otorgar a los trabajadores una
protección social avanzada, los empodere dándoles acceso tanto a las
decisiones de la empresa como a los beneficios de la misma.

Uno de los objetivos primordiales del chavismo es reconciliar a los
venezolanos con la patria, hermanarlos y conseguir edificar un Estado con
mayor soberanía, mayor eficacia administrativa, mayor justicia y mayor
igualdad.

El chavismo reúne a hombres y mujeres de todos los orígenes políticos en
torno a un gran proyecto de ‘país potencia’ y a la acción voluntarista de
un líder. Para alcanzar los objetivos previstos, el método del chavismo es
el pragmatismo y el rechazo de los corsés ideológicos. Sus dos principales
ejes : unidad interna al servicio de un ambicioso proyecto patriótico y
social ; e independencia y proyección de una ‘Venezuela potencia’ en
Latinoamérica y en el mundo.

El chavismo es por consiguiente un sistema de pensamiento, de voluntad *y
de acción*. Parte de los hechos y de las circunstancias ; no actúa
predeterminado por una doctrina o una ideología. Voluntarismo contra el
fatalismo ; acción contra la pasividad, contra el abandono y la renuncia.

Para Chávez, lo primero es Venezuela. Su actuar político consiste en crear
las condiciones para que la patria pueda dar lo mejor de sí misma. Y esto
sólo se consigue si el pueblo venezolano está unido en torno a un proyecto
de progreso social definido por un líder carismático que lo propulsa hacia
su gran ideal histórico.

El chavismo no sólo es una doctrina política original sino que es la
historia vivida y el pensamiento de un hombre excepcional que ha marcado la
sociedad venezolana hasta sus más profundas estructuras.

El pensamiento chavista tiene como bases ideológicas varias raíces que se
entremezclan entre sí para formar una nueva ideología progresista
venezolana. La cual se caracteriza por la ausencia de dogmatismos, para
diferenciarse de los experimentos socialistas fracasados en la Europa del
siglo XX. Por eso, para distinguirlo del que fue rechazado por la clase
obrera en Polonia en 1980, o del se derrumbó con el muro de Berlín en 1989,
o del que implosionó en 1991 con la caída de la Unión Soviética, Chávez
hablaba de « socialismo del siglo XXI ». Se trata de un socialismo surgido
en América Latina, que debe ajustarse a nuestro tiempo, y por eso Chávez le
añadió fundamentalmente : la democracia participativa, el feminismo y el
sentimiento ecologista.

Ese « socialismo del siglo XXI » se considera compatible con la propiedad
privada, aunque alienta otras formas socialistas y solidarias de propiedad
como la cooperativa y la cogestión. También se declara compatible con el
patriotismo y el nacionalismo económico. Chávez no dudó en nacionalizar las
grandes empresas de sectores estratégicos en manos de capitales
extranjeros, y colocó en el puesto de mando de esas empresas
desprivatizadas a venezolanos patriotas y competentes.

El « socialismo del siglo XXI » es asimismo compatible con el cristianismo
social. Chávez hace suya la consigna de los sandinistas : « *Cristianismo y
revolución, no hay contradicción* ». Partiendo del postulado que la
verdadera identidad del cristianismo es la que le confiere la teología de
la liberación. No en vano, Chávez afirmaba que Jesucristo fue el primer
socialista de la era moderna y que el ‘reino de Dios » había que
construirlo aquí en la Tierra.

De todo esto se deduce que el chavismo tiene vocación a ejercer
naturalmente, en Venezuela, una hegemonía. Por su capacidad a llevar la
dirección intelectual y moral de la sociedad. Y porque ha permitido la
recuperación política de una democracia en la que ahora participan
gobierno, Fuerza Armada y pueblo unidos en la expansión de los derechos
sociales y en la redistribución justa de las riquezas del país.