La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, realizó un panel en el marco del 1er Coloquio Internacional “Fidel, legado y futuro”, que sesiona del 10 al 12 de agosto en el Palacio de Convenciones de La Habana. Bajo el epíteto “La REDH 20 años después: un viaje de Fidel al futuro”, el panel estuvo integrado por Paula Klachko, Coordinadora REDH-Argentina, Katrien Demuynck, Coordinadora REDH-Belgica, Luciano Vasapollo, Coordinador REDH-Italia y como moderador Fernando Luis Rojas, Coordinador del capítulo cubano de la Red en Defensa de la Humanidad.
Por Syara S. Massip / Resumen Latinoamericano Cuba
Este encuentro se convirtió en un espacio de reflexión profunda sobre los orígenes de esta organización y su vigencia en un contexto internacional cada vez más complejo, donde la asfixia imperial contra Cuba se ha recrudecido de manera alarmante.
La creación de la REDH en 2003 no fue un hecho fortuito ni una decisión improvisada, respondió a una necesidad estratégica concebida por Fidel Castro en el marco de la Batalla de Ideas, una concepción que entendía la lucha política contemporánea no solo en el terreno militar o económico, sino fundamentalmente en el plano de las ideas, la cultura y la conciencia de los pueblos.
En el adverso contexto internacional de aquel año, cuando la invasión norteamericana a Irak, el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba y la agresiva campaña de la administración Bush contra la Revolución Cubana, muchos apostaban por la caída del proyecto socialista en la Isla. Fidel, con su capacidad de anticipación estratégica, comprendió que era necesario construir un movimiento global de intelectuales y artistas que pudiera contrarrestar la ofensiva ideológica del imperio y defender, desde el pensamiento y la cultura, la soberanía de los pueblos. La REDH nació entonces como la expresión internacional de esa Batalla de Ideas, aglutinando a humanistas convencidos de la importancia de enfrentar al imperialismo en todas sus manifestaciones, y estableciendo puentes de solidaridad entre intelectuales, artistas y movimientos sociales de todo el mundo.
En el año 2004, en Caracas, fueron discutidos y aprobados los diez ejes o principios que rigen el funcionamiento de la Red, principios que abordan temas fundamentales como la defensa del planeta, la integración de los pueblos, una economía emancipadora y solidaria, la soberanía y la legalidad internacional, la unidad en la diversidad y la cultura para todos, el conocimiento como derecho universal, la participación popular, la veracidad y pluralidad informativa, la defensa de la memoria y la paz. Estos ejes no son declaraciones abstractas ni buenas intenciones; constituyen la traducción operativa de la visión fidelista de que las ideas deben triunfar, y que la lucha por un mundo más justo requiere de un esfuerzo colectivo y organizado que trascienda las fronteras nacionales y las lógicas del mercado. La Red buscó deliberadamente rebasar las connotaciones elitistas y academicistas que suelen caracterizar a los espacios intelectuales, para vincularse estrechamente a las luchas populares y a las causas de los pueblos originarios, asumiendo un compromiso militante con la transformación social.

Veinte años después de aquella fundación, el legado de Fidel en la REDH se revela más vigente que nunca, precisamente porque la amenaza imperial contra Cuba no solo persiste, sino que se ha intensificado hasta niveles sin precedentes. Hoy la Isla enfrenta una asfixia económica y energética orquestada desde Washington que buscando doblegar la voluntad de un pueblo entero a través del hambre, la desesperación y el desabastecimiento. El bloqueo genocida, que ya cumplió más de seis décadas, ha sido recrudecido, añadiendo nuevas capas de agresión como el cerco energético que impide la libre importación de combustibles, partes y piezas necesarias para el funcionamiento del sistema eléctrico, así como el acceso a financiamiento internacional. Esta estrategia no responde a lógica política alguna, sino a la acción coercitiva de un poder imperial que recurre a la fuerza para intentar anular la soberanía y la dignidad de un pueblo que se ha negado históricamente a doblegarse. La asfixia imperial no es casual ni improvisada, es una estrategia planificada con frialdad que busca provocar condiciones de vida insostenibles entre la población para generar descontento y desesperación.
El fascismo no ataca a Cuba por sus recursos naturales o por su posición geográfica estratégica, sino por lo que representa: un símbolo mundial de dignidad, soberanía y resistencia frente al capitalismo depredador y al imperialismo. Por eso, mantienen una campaña sostenida de asfixia económica que se ha recrudecido con la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, con cientos de sanciones y cada día con nuevas amenazas para aislar aún más a la Isla. En este contexto, la REDH adquiere un papel fundamental como espacio de denuncia y movilización internacional, convocando a intelectuales, artistas, académicos, movimientos sociales y gobiernos del mundo a pronunciarse y cerrar filas en apoyo a Cuba, a condenar el bloqueo y a exigir el fin de esta política criminal que viola todos los principios del derecho internacional.
Fidel Castro percibió que la respuesta a la asfixia imperial no podía ser únicamente política o militar, sino también científica y cultural. Su visión de que la lucha por la devolución del niño Elián González no era solo una batalla por un niño, sino el inicio de una lucha mucho más amplia que trazaba los objetivos históricos del pueblo cubano: luchar contra las leyes de Ajuste Cubano, contra la Ley Helms-Burton, contra la Ley Torricelli, por la eliminación del bloqueo y contra las campañas terroristas. Aquella batalla, que movilizó a millones de personas en todo el mundo, demostró que a base de verdades, de argumentos y de razones se podía contrarrestar la maquinaria mediática del imperio y movilizar a la opinión pública internacional. La REDH sería la extensión natural de esa concepción, trasladando la Batalla de Ideas al ámbito global y creando una red de intelectuales comprometidos que pudieran hacer frente a la ofensiva ideológica del neoliberalismo.

La Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad ha demostrado ser un instrumento eficaz para la denuncia y la movilización internacional. Sus miembros, provenientes de los más diversos países y tradiciones políticas, han asumido el compromiso de alzar sus voces contra las injusticias del sistema capitalista, contra la explotación de los pueblos y contra la agresión imperial. En el caso de Cuba, la Red ha sido particularmente activa, emitiendo declaraciones de condena al bloqueo, organizando encuentros de solidaridad y convocando a la comunidad internacional a pronunciarse en defensa de la soberanía y la dignidad del pueblo cubano. Hoy enfrenta el desafío de relanzarse con mayor fuerza, de adaptarse a las nuevas realidades de un mundo en transformación y de profundizar su compromiso con las causas populares. El deber moral que los intelectuales tienen con Fidel, como se ha recordado en este coloquio, es emplear todas las plataformas disponibles para unirnos y continuar la lucha contra los enemigos de la humanidad.
La Batalla de Ideas impulsada por Fidel Castro no es un recuerdo nostálgico, sino una herramienta viva para enfrentar el presente y construir el futuro. En medio de la asfixia imperial, en medio del cerco económico y energético, en medio de las campañas de desinformación y las amenazas permanentes, la REDH se mantiene firme en su propósito de defender a la humanidad y a Cuba de la agresión imperialista. La victoria, como sentenció Fidel, será de las ideas, porque las ideas son invencibles, y porque la dignidad y la soberanía de los pueblos son más fuertes que el poderío militar y económico del imperio. En este centenario del Comandante en Jefe, la REDH renueva su compromiso con ese legado y con la certeza de que, como afirmó Fidel, siempre vencerá el humanismo revolucionario.
Foto de portada: Roberto Chile
