La VIII Cumbre de las Américas que se realiza en Perú es, sin duda, una de las más deslucidas, a la que concurrieron menos jefes de Estado desde que se celebró la primera edición en Miami, en 1994, cuando la región estaba bajo una ola neoliberal, que en realidad sería derrotada por los pueblos en las calles y carreteras de esta América Latina, que aún no logra independizarse definitivamente de Estados Unidos y el sistema imperial, salvo Cuba.

De hecho la suspensión del viaje del presidente estadounidense Donald  Trump, ocupado en tratar de  acabar definitivamente con Siria, adonde  sus mercenarios dirigidos por la OTAN fueron derrotados por el heroico ejército sirio y la ayuda de la Federación Rusa, dejando en evidencia  quien estaba detrás de los presuntos islamitas, pone un signo de interrogación sobre el futuro de esta Cumbre, en la que Washington intenta consolidar el apoyo de sus presidentes títeres en la región, para golpear duramente a Venezuela, entre otros objetivos.

No hubo ocultamiento sobre los objetivos centrales, como lo demostró el vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence cuando declaró que su gobierno llegaba para impulsar más aislamiento contra el  gobierno  de Nicolás Maduro en Venezuela, que está afrontando desde  2013 intentos golpistas y una guerra económica, sicológica,  contrainsuirgente y de baja intensidad pagada por Washington, que ha dejado decenas de muertos, heridos, destrucción, y un bloqueo que afecta al pueblo venezolano.  Pero no se rinde.  La prohibición al presidente Maduro de asistir a la Cumbre, de hecho, estaba demostrando la violencia antidemocrática de esta reunión.

“Nuestro mensaje buscará unir a nuestros aliados para afrontar esta crisis humanitaria, pero también traemos un llamado a (imponer) más sanciones, más aislamiento y más presión diplomática, empezando en nuestro continente pero también en el resto del mundo, para reconocer que Venezuela es una dictadura”, dijo Pence.

No es por supuesto el único país  latinaomericano que está en la mira, sino que se trata de destruir todo rastro de  unidad e integración regional  que en estos años avanzó hasta llegar en 2011 a la conformación de la Comunidad de Naciones Latinoamericanas y Caribeñas (CELAC) que había llegado compromterse a convertir  en territorio de paz a toda la región.

Esto ya era demasiado para los que necesitan de la guerra, el genocido, la destrucción para continuar sosteniendo  una industria militar que amenaza con volar al mundo, si no se rinde a sus pies y a los pies de las grandes corporaciones cuyo símbolo es el Grupo Bildelberg y sus tentáculos.

Faltarán varios presidentes, pero no del círculo aúlico de los que están dispuestos a entregar sus país atados de pies y manos a la voracidad de un capitalismo salvaje, depredador y brutal, que acaba de enterarse que su camino está acortándose y el mundo parece volver a equilibrarse.

Había muchas ilusiones en los medios de la derecha latinoamericana, totalemente dependiente de Washington, que no conformes con su participación en la mentira atroz, entre otros ejemplos- sobre las armas de destrucción masiva en Irak que derivó en la invasión(2003) y ocupación de este país, ahora se activan hablando de armas químicas en Siria a sabiendas que no es verdad y se ensañan contra Venezuela, para “colaborar” con el proyecto de intervención de Estados Unidos en ambos casos.

Esos medios y los pseudos periodistas que trabajan para la guerra, deben saber que algún día serán condenados como cómplices necesarios de crímenes de lesa humanidad, cometidos en estas guerras imperiales y coloniales y de los Golpes de Estado en nuestra región, como responsables por las violeciones a los derechos humanos, sociales, políticos y ecoómicos de nuestras poblaciones y por cada acto de persecución o asesinato político como los que se están cometiendo,

Uno de los   “expertos” de Estados Unidos  Robert Evan Ellis -profesor de Seguridad Nacional y experto en América Latina del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales a través de un artículo en  Global Americans, “reconocido think tank (tanque pensante)- habló del “ocaso de la era bolivariana y de plena consolidación de gobiernos de signo opuesto” lo que según su perspectiva marca el inicio de un nuevo orden en las relaciones continentales.

En sus conclusiones  señala que “en ningún otro momento desde 1994, la región estuvo dominada por un grupo de líderes tan comprometidos con las reglas de la democracia liberal”, Aun beun entendedor pocas palabras bastan.

Ellis  estima que estas cumbres siempre han servido  como un `barómetro` del estado de la relación entre América Latina y Estados Unidos y menciona su preocupación por la ausencia de Trump  ya que su retirada “crea el riesgo no menor de que la cumbre de este año pueda convertirse en una discusión sobre el vínculo de la región con Estados Unidos, pero conducido en términos menos favorables, a la sombra de la ausencia del presidente estadounidense”.

Desde su mirada “las Cumbres de las Américas son la ocasión elegida por la diplomacia estadounidense para promover sus preferencias de política pública en la región. En este caso, uno de los ejes será que los países latinoamericanos elijan a Estados Unidos como socio comercial y de negocios, por encima de otros países, como China”.

Esto por supuesto como parte de los objetivos de Washington y reconoce que “cualquier ambición de Estados Unidos de imponer agenda en esta cumbre será, en el mejor de los casos, una batalla cuesta arriba”, ya que por una parte “el humor de la región hacia EE.UU es cordialmente escéptico, para se justos, esa postura es más una reacción a la comunicación estratégica del presidente Trump, que a sus políticas, auqnue la retirada unilateral del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por su nombre en inglés), la renegociación del NAFTA, la suspensión del estatus protegido de inmigrantes haitianos, hondureños y salvadoreños, y el anuncio del despligue de tropas de la Guardia Nacional en la frontera con México han hecho poco por mejorar su influencia en la región”.

La clave en este punto es el “declive del bolivarianismo que inundó a la región durante los 2000” despuéas de lo cual habla de “descenso de Venezuela al autoritarismo corrupto, la insolvencia y el caos económico” y se vanagloria de que  “gobiernos conservadores han retornado al oficialismo” (es decir a la absoluta dependencia de EE:UU)  “en Brasil, Chile, Argentina y Perú, cambiando la dinámica política de Sudamérica y de sus instituciones asociadas”.

Esto lo dice  Ellis, sin aclarar nada sobre los golpes de Estado en varios países (Honduras, Paraguay, Brasil) y los varios intentos frustrados contra otros,(Venezuela, Bolivia, Ecuador Argentina)  y la cada vez más fuerte resistencia de los pueblos al dramático despojo que están viviendo, bajo los gobiernos “amigos de EE.UU”.

Eso lo puede comprobar Ellis  observando lo sucedido en la Cumbre de los Pueblos reunida en Perú, que produjo protestas masivas y documentos esclarecedores de cómo ven los pueblos el intento de Estados Unidos de recolonizar América Latina.

Además de lo que llama “el colapso venezolano hace referencia a “la transición política en Ecuador, con el ascenso del moderado Lenín Moreno  que aleja a este país de sus antiguos aliados” y países resistentes como  Nicaragua y Bolivia, por carecer de los recursos económicos y diplomáticos “para asumir el deteriorado liderazgo venezolano en la cruzada contra Washington”.

Esperaba de esta Cumbre que el grupo de “líderes conservadores y centristas promercado que hay hoy en América Latina” pueda llevar “probablemente” a la Cumbre “hacia posiciones consistentes con los intereses de Estados Unidos, y que se escucharán discurso encendidos an tiestadounidense” de lo que llama “remanentes populistas”, y que incluso gobiernos más cercanos a Washington expresarán su preocupación con las algunas medidas de Trump como las  contrarias al libre comercio o las migraciones  y por esto consideraba “altamente improbable que eso termine en la adopción de políticas antiestadounidenses en el documento final”.

En esto Washington parece convencido de que no se podrá dejar de abordar: la crisis en Venezuela, la lucha contra la corrupción(caso Odebrecht) el combate a la inseguridad pública, las relaciones con actores externos al hemisferio —como China, Japón, India y la Unión Europea—, y la elección de los mecanismos multilaterales de cooperación que serán priorizados en esta etapa”·, pero deja en claro que

“más allá del carácter generalmente conservador de los actuales gobiernos de la región, es poco probable que se alcance un consenso fuerte en la Cumbre de Lima en torno a ninguno de estos temas. Pero todos los progresos deben empezar con ideas y aspiraciones”.

En suma, la Cumbre careció   de todo nivel ético puesto que los gobiernos proestadounidense que se califican a sí mismos como los del cambio y la transparencia, figuran entre los más corruptos en la historia de América Latina, su línea de gobierno es antidemocrática en todo sus aspectos: están regresando a sus países a un estado absolutamente neocolonial, cuando no colonial, destruyendo todo lo logrado en conquistas sociales, humanitarias, en mayor igualdad, regresando  a millones de latinoamericanos a la pobreza, de donde habían salido, en uno de los períodos más esperanzadores de los siempre ignorados pueblos de la región. Además son gobiernos que están entregando la soberanía, abiertamente, cuando los pueblos a fines de los años 90 habían expresado claramente en las calles, que había llegado sul momento, su “hora” en la historia.

Lo real es que estamos viendo y viviendo la verdadera cara del imperio y sus asociados locales, cuya tarea está directamente dirigida desde Washington, tratando de acabar con toda soberanía.  El imperio se muestra descarnado, después de que su proyecto neoliberal de los años 90 fuera derrotado en las calles y las carreteras de Nuestra América, por pueblos que parieron los presidentes de estos primeros años del siglo XXI, que por primera vez avanzaron en un proyecto conjutno de emancipación y unidad.

La triste e indecorosa actuación del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro, representante de lo más indigno de nuestro continente, tuvo un final breve: debió salir  por la puerta de atrás ante la rebelión de los jóvenes, que –como la Cumbre de los Pueblos, la  verdadera Cumbre de Nuestra América-  le demostraron que nuestra capacidad de resistencia  no ha sido vencida, a pesar de los traidores. La dignidad de Cuba fue defendida por la mejor juventud de nuestra América.

A los  “líderes amigos de Estados Unidos” supuestamente democráticos no les bastará con la impunidad que les confieren  sus mandantes, porque desde hace más de 700 años este continente resiste y cada vez que se levanta de las cenizas que nos intentan dejar, se alza con más fuerza. Esta es la hora de los pueblos. La decrepitud del enemigo eterno está a la vista.