“El desplazamiento del sur al norte es inevitable; no valdrán alambradas, muros ni deportaciones: vendrán por millones. Vienen buscando lo que les robamos. No hay retorno para ellos porque proceden de una hambruna de siglos y vienen rastreando el olor de la pitanza…”

José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998

La fotografía de una madre emigrante y sus dos pequeñas hijas descalzas y en pañales corriendo despavoridas para escapar de los gases lacrimógenos disparados por la patrulla fronteriza de los Estados Unidos –respaldada por 5.000 soldados estadounidenses con órdenes de disparar a matar–, no va a desaparecer fácilmente de la memoria colectiva; aún más, no podemos permitir que caiga en el olvido por efecto de los conglomerados mediáticos. La inhumanidad que simboliza esta imagen, queda al descubierto, recorre el mundo y se vuelve viral. Como la de aquella niña vietnamita que huía  cubierta de napalm después del ataque aéreo que incineró su aldea en 1972.

En ambas fotografías las personas huyen a causa del terror y la continuidad de una política de guerra y hambre. Cientos de miles de personas provenientes de América Central han abandonado sus hogares y sus comunidades pasando por enormes y peligrosos obstáculos para dirigirse hacia el Norte; paradójicamente, para llegar al mismo sistema de explotación y represión violenta que ha creado sus condiciones de desesperación y que además los desprecia. No tienen otro lugar a donde ir.

Irónicamente todo esto sucede el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, una tradición en cuyo centro está disfrutar y compartir con la familia.

El apoyo de las corporaciones y los gobiernos estadounidenses a las élites centroamericanas y a los políticos corruptos ha creado condiciones inhabitables e infrahumanas que obligan a la gente a huir de sus hogares y países.

Por mucho que se haya caracterizado a los pobres centroamericanos solicitantes de asilo como indeseables y peligrosos criminales en los discursos del presidente xenófobo estadounidense, y la impotencia cómplice de un Congreso de los ricos para los ricos, no podremos borrar la verdad de esta imagen en nuestras mentes. Es un espejo de la crueldad que recorre los edificios del gobierno en Washington DC y  los pisos de venta de acciones de Wall Street. Los ciudadanos estadounidenses con sentido de justicia deben actuar para crear y hacer cumplir una política de inmigración justa y humana.

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad exige al gobierno de Estados Unidos respetar los derechos humanos de los inmigrantes centroamericanos y otorgarles asilo a aquellos que lo soliciten. De igual modo, demandamos la desmilitarización de la frontera con México y el cese de la violencia contra personas inocentes, cuyo único crimen es huir de condiciones de pobreza extrema en busca de una vida mejor para ellas y sus familias.

Red en Defensa de la Humanidad,  26 de noviembre de 2018.