Crónicas desde Turín

#CubaSalva: Crónicas desde Turín. Por Enrique Ubieta

Hoy es el día previo, ¿a qué? Pues hemos arribado, casi sin darnos cuenta, a los 99 pacientes dados de alta, sin fallecidos. Los directivos del hospital se aprestan a celebrar el centenar. Pusimos el Árbol de la Vida al día: casi veinte cintas blancas para completar las 99. Es tan inminente el acontecimiento –mañana recibirán el alta cuatro más–, que hoy trajeron un cake que había sido encargado para la ocasión, y juntos, cubanos e italianos, festejamos. Fue una sorpresa que preparó con esmero el doctor Alessandro Martini. La felicitación escrita con merengue, como la de cualquier cumpleaños, dice: “…100… Gracias Brigada Henry Reeve”. Fíjense que pongo puntos suspensivos antes y después del número cerrado, así está escrito y Martini explicó el por qué en sus emotivas palabras: “los tres puntos iniciales reflejan el resultado que ya casi alcanzamos juntos, y los siguientes tres puntos, los que alcanzaremos en lo adelante, y en ellos, veo muchas cosas: los futuros pacientes, nuestra amistad, un viaje a Cuba, el arbolito que se va, un futuro hecho de conjunto. Hoy, cuando recogimos el cake, la dependiente nos dijo ‘trasmita mi agradecimiento a los cubanos’”. Esas fueron sus palabras. Pero hay un detalle de alta repostería en el pastel: se reproduce, sobre una superficie de caramelo, la foto en colores del arbolito (prefiero decirle Árbol, así, con mayúscula, aunque sea un arbusto), en la que aparecen dos manos colocando la primera cinta, la de un cubano (Julio) y la de un italiano (Martini). No tengo que decir que estaba muy sabroso, pero el pedazo que le tocó a cada cubano y a cada italiano, fue inevitablemente pequeño.

Vuelvo sobre las cartas que se han acumulado, escritas por los pacientes que abandonan el hospital. Me ayuda solidariamente Ana, la traductora del Consulado cubano en Milán, a la que tendré que poner en los créditos del libro: “siempre voy a agradecer a todos los que se han comprometido en la lucha por vencer a este maldito virus” –escribe alguien que firma “el curado” y prosigue: “Gracias a todos los trabajadores de la salud, a enfermeros y médicos. Gracias de corazón. La OGR está creciendo, y la profesionalidad, y la amabilidad de todos, crecen también”. La paciente Anna María enumera sus criterios de manera sintética: “1) Agradezco a todo el equipo, en particular a: Doctor Umberto, Doctor Abel, Doctor Amedeo, Enfermera Federica, y al trabajador de servicios Luca; 2) Óptimo el equipo cubano; 3) El lugar también; 4) La organización puede mejorar…” Me alegró mucho el reconocimiento que le hace la paciente Francesca a los jovencísimos médicos italianos, deseosos de avanzar en su profesión, y ajenos a cualquier deformación gremial: “A todos los jóvenes del equipo les deseo que continúen en la vida con el mismo espíritu que les acompaña, olvidando el yo, para ser el nosotros”. Finalmente (por hoy), reproduzco las palabras de Antonino: “Agradezco a todo el equipo por haberme puesto nuevamente de pie, después de un mal tan feo como el coronavirus. Tengo que felicitar a los médicos cubanos e italianos por sus controles diarios”. La alegría de lo conseguido, la hermandad de los dos equipos, o del único, unificado equipo, alcanzará mañana una meta simbólica. No olvidemos lo que significa: cien mujeres y hombres concretos han sido devueltos a la vida.

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