Poesía

Rosa Parks. Por Anarella Vélez Osejo

Anarella Velez Osejo. Historiadora, ensayista y promotora cultural hondureña.  Cofundadora del proyecto editorial Ediciones Librería Paradiso. Colaboradora en la Revista Científica de la UNAH y Coquimbo, entre otras. Docente universitaria. Miembra de La Asociación Nacional de escritora de Honduras, del Centro de Investigación para la Prevención de la Violencia, de Feministas en Resistencia y del Centro de Estudios de la Mujer-Honduras. Fundadora del Partido Libertad y Refundación.

Publicó los poemarios Todas las voces; Iluminadas; Columna de fuego entre muchos más. Su narrativa se ha recogido en la Antología de narradoras hondureñas y en Tierra Breve, antología centroamericana de minificción, 2018.

Coordinadora de la Red en Defensa de la Humanidad- Honduras.

 

Rosa Parks

 

Tu nombre, Rosa

me hace imaginarte coronada de pétalos

manos enramadas

pienso en tus ojos

y tu mirada incendiaria se une a la mía

siento tus pasos y suenan a djembes lejanos

tu fe, piedra milenaria

me llega en la penumbra

en busca de luz-igualdad

mutilada, no lloras

tus labios pronuncian

la sed de vida libre

el Apartheid sobre espinas

como espiral podrido, abominable

expusiste

así ganaste la esperanza

de un tiempo preñado de futuro.

 

Rosa Parks, (Alabama, 4 de febrero de 1913 – Detroit, Míchigan, 24 de octubre de 2005), figura importante del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, en especial por haberse negado a ceder el asiento a un blanco y moverse a la parte trasera del autobús en Montgomery, Alabama, Estados Unidos, el 1 de diciembre del año 1955. Por tal acción acabó en la cárcel, lo que se cita frecuentemente como la chispa del movimiento, y se la reconoce como «la primera dama de los derechos civiles».

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