Poesía

Dos poemas de Nicole Cage-Florentiny

Nicole Cage-Florentiny nació en Martinica en 1965. Además de poeta, es profesora, periodista y promotora cultural. Se graduó en español e Historia en la Universidad de las Antillas. Es la única mujer de expresión francesa en haber recibido el Premio Casa de las Américas, por su libro de poemas Arco Iris, la esperanza, traducido por Nancy Morejón. En 1993 recibió Mención Especial del Premio de Poesía Joven de la Casa de la Poesía y del Ministerio de la Juventud en París, por su libro titulado Lavalas.

Es, además, cofundadora de un grupo artístico que utiliza textos poéticos unidos a la música y que ha puesto en escena diversos espectáculos dirigidos al gran público. En 1998 ella tradujo y adaptó la obra del dramaturgo cubano Ulises Cala, titulada «El traje» y en el mismo año, publicó su primera novela, C´est vole que je vole.

 

PRESENCIA

 

Abuelo, mi padre está llorando

Y yo soy demasiado pequeña para parar sus lágrimas.

Ya tú no estás.

Los corazones tiemblan y se lamentan

Las lágrimas de los mayores hacen que lluevan ciclones

en el cielo de los niños.

Dicen que ya tú no estás, dicen una palabra extraña

y la llave de sus ojos se abre nuevamente

En torrentes que se desencadenan,

En lágrimas de sílex.

Sin embargo, cuando el sol posa sobre el mar su

delicado pie,

Cuando cae la noche como un telón sobre un día cálido,

Cuando la luna alumbra la noche palpitante,

Yo sé que estás aquí

En el murmullo del viento y el esplendor de la luna,

En la dicha de mi corazón abierto a tu presencia.

Siento que estás aquí

Tan cerca, tan cerca que me parece oírte decir:

Duérmete, mi niña,

Yo habitaré tus sueños.

Duerme y no le digas a nadie

¡Que me has visto esta noche!

 

HIJO DE LA ESPERANZA

 

Soy hijo del país de Haití,

Y ese país

Es un barco calado

Inundándose por todas partes.

 

Mi país haitiano

Es una lancha quebrantada

en el vórtice del ciclón…

Mi padre dice:

El viento es una larga queja,

Un canto que se mueve sobre los arrecifes,

Un gemido que se ahoga

En la garganta de los hombres, de las mujeres, de los niños,

¡De los balseros fracasados en el lecho deshecho del océano!

Y los ojos de mi padre cargan lágrimas de piedra,

Mi padre dice:

El país haitiano es un ciego en una noche huraña,

El zombi extraviado de un macabro ritual,

¡Una promesa que no desea morir!

Mi madre escucha. Dice:

Rechazo al maleficio…

Yo soñé con la paz,

una avalancha de lluvia

Precipitándose desde los cerros desnudos,

Y la vi resurgir en remos de verdor

Cuando la creíamos apagada para siempre,

Y la vi brotar de las entrañas de un país rendido a sí mismo.

Siembren sal siembren sal,

Y la avalancha de lluvia hará el resto.

Repartan sal, repartan agua.

La esperanza es una planta rebelde

¡Que vuelve a florecer en cada estación!

 

Soy hijo de Haití.

Espero en la estación de las aguas y las flores nuevas…

 

Traductora: Nancy Morejón

 

 

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