El Departamento de Estado acaba de liberar hoy este documento de cien páginas. No puedo calificarlo de otro modo que como bodrio ideológico.
No me cabe tampoco la menor duda de que el actual Secretario de Estado tuvo un papel relevante en la preparación de este texto. Toda la argumentación contenida en el documento replica las líneas de mensaje que el Secretario ha venido articulando en varias intervenciones públicas durante este año y llega a su misma aparatosa conclusión: el objetivo de la supuesta red «articulada» por Cuba es construir un frente subversivo que se opone esencialmente a la civilización occidental.
Aunque el documento carece de glosario, entiéndase aquí exclusivamente por civilización occidental a Estados Unidos, sus aliados, sus neocolonias y sus intereses.
El texto final mezcla a partes iguales consensos de la comunidad de inteligencia norteamericana, con afirmaciones ideológicas y narrativa de la actual administración. El resultado es un catauro de enemigos unidos en un mismo saco y convertidos, por obra y gracia de la narrativa política, en agentes de una potencia extranjera, o sea, Cuba. Estamos ante un momento de concreción de todas las obsesiones y premisas «teóricas» del actual Secretario, condensadas de forma que las bases políticas de su movimiento sepan desde el título quién es el malo y quiénes son sus acólitos.
En un análisis inicial me atrevo a apuntar algunos elementos que sustentan mi perspectiva sobre este documento:
✅️El trabajo con las fuentes es muy parcial y limitado. Se referencian escasos documentos de inteligencia norteamericanos, algo que cualquiera esperaría de un documento que aspira a ser ilustrador sobre las «maldades de Cuba», y por lo general se privilegían fuentes ideológicamente motivadas, artículos de opinión en medios norteamericanos e, incluso, artículo publicados en blogs personales en WordPress y otras plataformas. Pocas investigaciones sólidas y mucha propaganda son el sustento de estas páginas. Esto se puede comprobar con facilidad pinchando en las pocas decenas de enlaces incluidos en el cuerpo del documento.
✅️En la introducción, para justificar la evidente contradicción en el relato que implica presentar a una isla de 10 millones de habitantes, todo el tiempo descrita en el discurso político norteamericano como estado fallido, como una amenaza contra la mayor superpotencia militar de la historia, se intenta dar una larga explicación. La cito en extenso:
<<La campaña cubana contra Estados Unidos es singular. Es de naturaleza irregular y encubierta; incluso en el apogeo de su poderío militar, La Habana nunca tuvo la capacidad de derrotar a Estados Unidos en un conflicto armado convencional. En su lugar, los cubanos perfeccionaron un nuevo modelo de guerra de desgaste prolongada, articulado en torno al espionaje, la infiltración, el sabotaje, las redes de actores interpuestos y una infraestructura revolucionaria diseñada para volver a Estados Unidos contra sí mismo.
A diferencia de cualquier otro aspecto del Estado fallido cubano, este modelo ha cosechado un éxito notable. Durante más de medio siglo, esta pequeña nación insular, con una economía crónicamente deficiente, ha operado en el centro de una vasta red hemisférica. Los cubanos entrenaron y armaron a decenas de miles de guerrilleros de izquierda, supervisaron insurgencias violentas que sumieron en el caos a varios continentes y respaldaron ataques extremistas letales en territorio estadounidense. La isla misma se convirtió en el principal refugio para terroristas estadounidenses fugitivos —que huían de la justicia tras perpetrar atentados con bombas, robos a mano armada y asesinatos—, así como en una base de operaciones avanzada para una sucesión de potencias extranjeras hostiles. Agentes cubanos se infiltraron en los niveles más altos del Departamento de Estado, el Consejo de Seguridad Nacional y el Pentágono, operando de forma encubierta durante décadas sin ser detectados.>>
Estos párrafos dan la tónica con la cual se abordará el tema de las actividades de la inteligencia y la contrainteligencia cubana en su relación con la agresividad de Estados Unidos.
✅️El documento todo el tiempo presenta a Cuba y sus servicios de inteligencia y contrainteligencia como agresores activos en contra de EEUU, nunca como reacción a las agresiones de EEUU. De hecho el historial de terrorismo de este país contra Cuba no se menciona. La impunidad de terroristas y asesinos connotados que operaron y operan contra Cuba con total impunidad en territorio norteamericano no tiene ni una mención.
✅️Se pretende presentar todo vínculo de una organización de izquierda norteamericana con Cuba como prueba de espionaje. Tampoco se aporta ninguna prueba de esto, fuera de enlaces a artículos de opinión y otras fuentes cuestionables. En el listado se incluyen desde activistas hasta organizaciones religiosas y políticas, dejando claro que el objetivo además de atacar a Cuba y continuar justificando la criminal política en curso y cualquier vuelta de tuerca futura, es preparar el terreno para atacar a las organizaciones de izquierda norteamericanas, usando el poder de las instituciones del gobierno federal.
✅️Para justificar la persistencia histórica de la «amenaza cubana», el panfleto no duda en reconocer una verdad histórica que ha sido negada por décadas de furibundos y poco ilustrados anticomunistas: Cuba nunca fue un proxy de la Unión Soviética. Pongamoslo en los términos aprobados por el Secretario de Estado:
<<La representación habitual de Cuba como un antiguo Estado cliente de la Unión Soviética resulta, en el mejor de los casos, incompleta. Si bien La Habana mantuvo una estrecha alianza con Moscú durante toda la Guerra Fría y dependió del patrocinio ruso para cubrir necesidades materiales esenciales, los cubanos nunca fueron meros instrumentos al servicio de los soviéticos. De hecho, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, Cuba y la Unión Soviética llegaron a encarnar polos sustancialmente distintos dentro del movimiento marxista mundial. El comunismo cubano contribuyó a configurar una vertiente del izquierdismo revolucionario singular y particularmente peligrosa —articulada en torno a agravios raciales, sociales e incluso civilizatorios, más que en el conflicto de clases económicas—, la cual terminaría consolidándose como la modalidad predominante de radicalismo de izquierda en todo el planeta.>>

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Por supuesto, en el afán de magnificar su tema central, el documento llega a extremos de casi afirmar lo contrario: la subordinación de la URSS a Cuba.

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✅️En su redescubrimiento de que la Revolución cubana fue una Revolución e hizo lo posible por construir vínculos con otras fuerzas revolucionarias en todo el mundo, el panfleto construye una narrativa donde convierte las luchas raciales y por los derechos civiles en EEUU, los movimientos estudiantiles antiguerra y movimientos independentistas como el boricua casi que en «creaciones» de Castro. Ni hablar de la lucha anticolonial en el Tercer Mundo, sin dudas maquinada en una oficina en La Habana.
Dejándose llevar por el paroxismo de sus propias declaraciones, el texto afirma:
<<La lucha había trascendido la guerra de clases para convertirse en un conflicto civilizatorio de mucha mayor envergadura, que exigía no solo igualdad económica, sino también una transformación social, cultural e incluso espiritual. Sus defensores hablaban en términos de una lucha planetaria única —que abarcaba desde el campo de batalla hasta el aula— entre Occidente y el Tercer Mundo. Según su visión, el agente revolucionario ya no era el proletariado industrial, sino las naciones y los pueblos colonizados del Sur Global. El principal antagonista de la historia universal ya no era el «capital», sino la propia civilización occidental.>>
Más adelante en la misma sección vuelven a afirmar:
<<Mientras que la antigua izquierda soviética se había articulado en torno al partido, los sindicatos y las teorías marxistas de la lucha de clases económica, la Nueva Izquierda estaba impulsada por el Black Power, el feminismo radical, la liberación del Tercer Mundo y —por encima de todo— el rechazo radical a la cultura, la historia y la identidad occidentales en todas sus formas.>>
El problema de repetir una y otra vez esta conclusión tonta es que solo demuestra la incomprensión de la naturaleza de los fenómenos que pretenden abordar. Una parte importante de esta tradición revolucionaria es también parte de la cultura, la historia y la identidad de Occidente. Occidente no es solo la tradición colonial e imperialista que Estados Unidos representa, es también la tradición de lucha revolucionaria y pensamiento emancipador que se fraguó precisamente contra estos poderes.
✅️ Y así como desconoce las luchas a lo externo, desconoce la naturaleza de las luchas sociales en el seno del propio Estados Unidos. La mayor parte de la segunda mitad del documento es un listado, al mejor estilo de McCarthy, de organizaciones e individuos, de Cuba y el exterior, que a juicio de los redactores forman parte de esa red que convierte a Cuba en «la capital del comunismo del siglo XXI». El documento acaba siendo un batiburrillo donde se mezclan organizaciones diversas dentro de EEUU, organizaciones en Cuba, la Red Avispa infiltrada en grupos contrarrevolucionarios en Miami, organizaciones armas palestinas y de otros países, con Rusia, China, Irán y cualquier otro enemigo real o percibido del imperio. Un tren acusatorio, pudiéramos decir.
✅️Para disgusto de ciertos estómagos, el documento contiene también elogios de los servicios de inteligencia y contrainteligencia cubanos, entremezclados con afirmaciones exageradas de su supuesta efectividad «subversiva». Permítaseme una última cita:
<<La Dirección de Inteligencia (DI), conocida hasta 1989 como la Dirección General de Inteligencia (DGI), es el principal organismo de inteligencia exterior de Cuba. A día de hoy, sigue siendo una de las operaciones de inteligencia humana más eficaces del mundo. A lo largo de las últimas seis décadas, la agencia ha desempeñado un papel fundamental en una impresionante variedad de operaciones, desde la infiltración en universidades y la organización de movimientos revolucionarios en Estados Unidos hasta el entrenamiento de terroristas palestinos en Yemen del Sur.>>
La falta de pruebas de estas afirmaciones, nunca ha sido un obstáculo para replicarlas incansablemente.
El documento acaba siendo una suma de certezas para convencidos, pero difícilmente soporta un análisis a profundidad. Muchas de sus afirmaciones no se sostienen y otras son directamente mentira. Este tipo de textos solo sirven para la cacería de brujas y a los afanes anticubanos del actual Secretario.
Como exclamara John Proctor (personaje de «Las Brujas de Salem», icónica obra que Arthur Miller escribiera como denuncia contra el McCarthysmo), cuando arrestan a su esposa para ser procesada bajo el cargo de brujería:
—¡Te diré lo que está caminando por Salem: la venganza está caminando por Salem!

Por REDH-Cuba

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