En la evolución y comprensión político-ideológica de José Martí durante sus quince años de estancia como refugiado en los Estados Unidos de América, -largo período de incesante actividad de creación y estudio junto a la organización de “la guerra necesaria” por la independencia de Cuba, la creación del periódico ”Patria” y del Partido Revolucionario Cubano,- resulta la coincidencia epocal que tuvo  con los momentos más descollantes del entonces secretario de Estado  James G. Blaine, figura relevante del Partido Republicano y artífice de la política expansionista y de vocación imperialista  en su “patio trasero” americano.

Estos enfrentamientos y análisis reforzaron y facilitaron a la vez el pensamiento antimperialista que emergió dentro  del ideario martiano y fue ganando en profundidad y amplitud, que lo llevaron hasta ser el más destacado estudioso y defensor de ese pensamiento en la América de su época, cuando advirtió como nadie el peligro hegemónico yaqui y proclamó en la histórica carta inconclusa a Manuel Mercado, su más cercano amigo y confidente mexicano, que era, es y sería esa lucha la razón de su vida y sus esfuerzos todos.

El historiador peruano José Ballón Aguirre recoge este proceso y en particular los referidos a Blaine, en su obra “Martí y Blaine en la dialéctica de la guerra del Pacífico ”  (1879-1883) pues alrededor de este acontecimiento que conmovió entonces al continente y dejó huellas aún no despejadas del todo, el citado político yanqui se mostró con plenas intenciones imperiales y de dominación.

En su libro “La dialéctica de la modernidad en José Martí”, el inolvidable y brillante Ángel Rama lo resume así: “El 4 de marzo de 1881asciende a la Secretaría de Estado, James G. Blaine, un hombre que ocupó el pensamiento de Martí por diez años y con el cual no cesó de batirse admirando su inteligencia y oponiéndose fieramente a su política expansionista. Blaine, que ya había intentado el movimiento hacia el sur aprovechando la guerra del Pacífico entre Chile y Perú, será quién el 29 de noviembre de 1881 obtenga del Congreso la convocatoria de todos los países americanos para reunirse en Washington, primer intento de la reunión que solo podrá celebrarse en octubre de 1889 bajo el nombre de Primera Conferencia Internacional, de la que surgirà vibrante, el texto martiano   Nuestra América, que la interpreta, dos años después. De 1880 a 1895 Martí vivirá en la permanente agonía de la inminencia del zarpazo imperialista, voceándolo en todas las formas que le era posible, multiplicándose para alertar a los países del sur del, Río Bravo…”

Blaine fue un activo político, más bien un politiquero del Partido Republicano, donde aspiró dos veces a la candidatura presidencial lográndola la segunda vez en 1884 cuando fue derrotado por el demócrata Grover Cleveland, ex gobernador de Nueva York, con fama ganada de honesto contrariamente a Blaine, a quién desde sus tiempos de legislador perseguía la mala fama de corrupto.  El 27 de enero de 1893 fallece Blaine, quiñen había padecido anteriormente el fallecimiento de tres de sus hijos en distintas circunstancias, dos varones y una hembra.

James G. Blaine fue una figura excéntrica de sus tiempos, dejando huellas que aún hoy se respiran en la política estadounidense, con todos sus vicios, maniobras, engaños y combinaciones tortuosas muy evidentes en los días que corren. Si algo pudiera agradecérsele es lo que contribuyó, por efecto contrario, a la comprensión intelectual de Martí acerca de “la verdad sobre Estados Unidos”, tanto en lo interno como en sus empeños imperiales.

Según el juicio de Roberto Fernández Retamar, en el Anuario del Centro de Estudios Martianos No. 2 (1979) “…esa relación nos es imprescindible para ver con claridad   el hombre que llegó a los Estados Unidos hecho un liberal entusiasta, -ayudado para ello de sus importantes experiencias de revolucionario cubano del 68, que en momentos capitales de aquellos países, también fue ciudadano de México, Guatemala y Venezuela, saldrá de los Estados Unidos como un demócrata revolucionario convencido, como un precoz y firme antimperialista…”

Por REDH-Cuba

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