¿Pueden imaginar la putrefacción del centro de “gobierno” en EEUU? La Casa Blanca es lo que sale a la superficie y lo hace con un degenerado que se formó para ser lo que es, ese que amenaza con la destrucción y la matanza general del pueblo cubano porque desde jovencito sus padres le inyectaron odio a los pueblos latinoamericanos y especialmente al pueblo cubano. La pareja se había ido unos años antes a EEUU para colocarse en la compañía mafiosa de Lucky Luciano y Lansky, poseedores de casas de juego y demás tráficos en Cuba. Se apunta en la biografía repasada por diferentes medios que la instalación de la mafia en Miami dio como resultado el centro de distribución de drogas con la mayor suma de crímenes en el interior de EEUU, lo que convirtió a la ciudad en el centro de esa actividad en de ahí en adelante. “Narco” fue amamantado con una labor que realizaba desde jovencito, él era, según la información que se va asentando, el que, con las indicaciones de su cuñado Orlando Cicilia, se encargaba de introducir la droga que traían de Colombia en el estómago de serpientes cobra que luego eran enviadas a sus socios. El cuñado fue un pajarraco al que se declaró en la prensa, el Miami Herald, como el capo de la banda, y en juicio fue condenado a 25 años de prisión, había pasado 13 años de cárcel cuando “Narco” tuvo el encargo de colaborar con la DEA que fue premiado con su puesta en la calle, y con los que Dexter Lehtinen, el fiscal, dio con la información necesaria para invadir Panamá, asesinar a centenares de panameños y secuestrar a Noriega, era 1989. “Narco” fue premiado por Lehtinen con una colocación en el despacho de su esposa que era ya miembro del Congreso de EEUU, favoreció a Rubio para que se integrase en los círculos anticubanos, en los que fue cambiando de empleo cada vez más proimperialista. Las amistades que se le conocen fueron condenados por tráficos diversos, nada limpios, y condenas de hasta 20 años a alguno de ellos. “Narco” fue empleado de la Oficina de la Radiodifusión de Cuba, pueden imaginar la propaganda que hacía.
En medio de todo eso se integró en el entorno del sionazi Alan Mendelsohn, un multimillonario que financiaba después a Trump y al ejército de ocupación colonial, éste mafioso también fue condenado por narcotráfico. Tal y como funciona el centro de poder en EEUU los diversos personajes que ya impulsaban a “Narco”, legisladores republicanos Steinger y Mendelsohn, habiendo sido acusados de sus tropelías consiguieron que se suspendiese la investigación sobre sus tráficos y continuaron impulsando al que ya apuntaba como un seguidor de su filosofía del terror y el robo, y así es como encontramos a “Narco” arramplando cuanto pudo en CITGO, filial de PDVSA. Fue acusado del robo junto a otro congresista Rick Scott. Desde la misma dirección de la Asociación de Empresarios del Petróleo fue acusado como lobista de Exxon Mobil.
El apodo de “Narco” le fue puesto por sus mismos congresistas y senadores que conocían su proceder, también se le apodó “Golpista en jefe” porque eran bien conocidos sus actos criminales para derribar gobiernos en Latinoamérica. Efectivamente en su carrera de mafioso era una serpiente que fue creciendo en el ambiente de los criminales. Solo Cuba se le ha resistido, la formación de “Narco” ha fracasado. Pueden imaginar lo que significa para un sionazi que la Revolución a 90 millas de su pozo de serpientes no se rinda y defienda a los pueblos que siempre ha odiado.
Los datos aquí expuestos pertenecen a un magnífico artículo de Jorge Elbaum, sociólogo, periodista e investigador.
