Donald Trump se dirigió este martes 22 de septiembre a los participantes en el Segmento de Alto Nivel del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Le habló a mandatarios y autoridades en un tono y con palabras muy similares a las utilizadas en junio del año 2002 por el entonces presidente, George W. Bush, cuando pronunció el discurso de graduación en la Academia Militar de West Point. En este gesto se confirma la deriva autoritaria a la cual se somete nuestra Humanidad.
En aquella intervención Bush habló de la «amenaza» que se enfrentó en la década de los cuarenta: «el comunismo imperial»; y con ese pretexto, intentó blanquear las agresiones, los crímenes de guerra y el genocidio cometidos por los Estados Unidos en países como Corea y Vietnam. Con esa falsedad histórica de fondo anunció, en un acto transparente de amenaza e irrespeto al mundo, que las fuerzas armadas estadounidenses «deben estar listas para atacar en cualquier momento en cualquier rincón oscuro del mundo».
Veinticuatro años después, en unos salones de la Organización de Naciones Unidas a los que ha entrado como a una Academia Militar, Trump se dedicó a señalar de manera amenazante a los que considera, dicho con otras palabras, «rincones oscuros del mundo».
En la página del Departamento de Estado se presenta, de forma descarada y cínica, el «historial de logros históricos que han redefinido el orden mundial en beneficio de los Estados Unidos» según el actual inquilino de la Casa Blanca: la imposición de sanciones a la Corte Penal Internacional, la retirada de 66 organizaciones internacionales —entre ellas la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo—, la salida del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU) y del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA), el aumento del gasto en defensa de los miembros de la OTAN, entre otros. Al mirar estos ejemplos, pareciera que quien se subió al estrado de las Naciones Unidas este 22 de septiembre fue el sepulturero de la ONU.
Donald Trump dejó bien claro hacia dónde se dirigen los esfuerzos imperiales hoy, quiénes están particularmente amenazados: la República Islámica de Irán, Yemen, Cuba y México. Sin embargo, este lenguaje agresivo y la práctica de sofocar las rebeldías con bombas constituyen una advertencia para todos nuestros pueblos. Ahí tenemos al «Escudo de las Américas», una escuelita de los horrores para traer de vuelta la Operación Cóndor a nuestro Continente.
En medio de este escenario, frente a la urgente y revolucionaria pregunta de «¿qué hacer?», regresamos a esos líderes que emergieron de un pueblo y se convirtieron en patrimonio de todos y todas: Fidel y Chávez. Con ellos recordamos que «la mejor defensa es el contrataque».
Unos meses después del famoso discurso de Bush en West Point, la histórica Plaza de la Revolución de La Habana se inundó por más de un millón de cubanas y cubanos. Allí, el intelectual mexicano Pablo González Casanova, uno de los pilares de nuestra REDH, dio lectura al mensaje «A la conciencia del mundo» y enarboló «los principios universales de soberanía nacional, de respeto a la integridad territorial y el derecho a la autodeterminación, imprescindibles para la justa convivencia de las naciones».
Una tarea como esa se nos plantea hoy. Se concreta, en nuestra opinión, en las siguientes líneas:
-La denuncia del genocidio permanente cometido por el sionismo, con el activo apoyo del gobierno estadounidense, contra los pueblos palestino y libanés.
-La condena a las agresiones del imperialismo yanqui y sus súbditos regionales contra la República Islámica de Irán y Yemen.
-La irrestricta defensa de la soberanía de nuestra región, vejada por iniciativas como el «Escudo de las Américas», los asesinatos extrajudiciales en el Mar Caribe y el Pacífico, la existencia de bases militares yanquis y las incursiones armadas como la llevada a cabo el 3 de enero en Venezuela.
-La reivindicación de los liderazgos que han plantado cara al Imperialismo y que hoy son denostados públicamente por el emperador, como hizo recientemente Trump contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, secuestrado y preso en los Estados Unidos.
-La movilización condenatoria del bloqueo, estado de sitio de facto e intento de genocidio que lleva a cabo la actual administración contra el pueblo cubano.
A más de dos décadas de su creación, la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos sociales En Defensa de la Humanidad es más necesaria que nunca antes. Dejemos a la ONU y sus pasillos la oportunidad de certificar su propia muerte. Nosotros no seremos perdonados por la Historia si tomamos una decisión similar.
Fernando Luis Rojas
Coordinador REDH-CUB
