
“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.”
Fidel Castro Ruz- 1ro de Mayo de 2000
Resuena la voz potente de la verdad y de la dignidad revolucionaria. Resuena como las tormentas que nutren la tierra y hacen crecer la vida. Y resuena en todas las voces que lo recordamos, lo amamos y lo nombramos: Fidel.
Resuena hoy al recordar su cumpleaños; recordar es traer al corazón (ri- cordare-cor-cordis-corazón) y traer a Fidel es pulsar esa cuerda que aún en los momentos más duros y oscuros vibra con fuerza y sigue alumbrando nuestro camino de lucha y resistencia a un sistema criminal que está decidido a morir matando y acumulando.
No lo ocultan, el asesino proclama el crimen, lo realiza frente a las cámaras que lo reproducen y es propaganda terrorista que cumple la función de confundir, desgastar y paralizar . Es guerra ideológica de alta intensidad y en este contexto resuena la voz de Fidel que nos rearma y nos convoca:
Recordemos: “… defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.”
Escrito con limón en la cárcel, llegó a nosotros “La historia me absolverá” que transformó la derrota en una victoria y fue la chispa de la Revolución; despertó a Nuestra América, Asia y África y nos llenó de fuerza y esperanza inquebrantable en la voluntad humana capaz de transformar el mundo, una esperanza que resiste cualquier embate por más duro que sea.
Y el bloqueo genocida contra Cuba esta siendo durísimo. Un genocidio que no usa bombas como en Palestina, pero que nace del vientre del mismo monstruo y de su estrategia de clase asesina. Un bloqueo de más de seis décadas y hoy una guerra de sitio energético. Tiempos de mucho dolor, de violencia imperialista genocida contra el pueblo de Cuba. El imperialismo no perdona que sean la encarnación de esa revolución socialista sostenida en los grandes principios humanos que a pesar del castigo constante han sido y son esenciales:
Recordemos: “… es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos…”
El pueblo cubano que resiste ya está en otro estadio de cultura y de humanidad socialista. El ejército de los muertos y de la muerte necesita destruir ese ejemplo, necesita asfixiar materialmente y castigar a un pueblo que ha resistido y ha avanzado mucho, a pesar de la constante guerra contrainsurgente desde el 59 hasta ahora. La rebeldía es un don, un carácter y no se desaprende jamás; la rebeldía y la dignidad ya son parte del ADN del pueblo cubano.
Por el contrario, Europa-USA (la OTAN/UE y todos sus subordinados genocidas) vive una edad oscura. Deshumanizados por la ideología dominante, por el consumo y enfermos de indiferencia y miedo los pueblos son carne de cañón. Trágica destrucción de la esperanza humana y la voluntad de lucha. Y lo digo para tratar de explicarme porqué no se levantan masivamente contra el bloqueo mientras van siendo llevados al matadero en silencio, sin memoria ni respuesta.
Es necesario articular las luchas de todos los pueblos del mundo contra el imperialismo de muerte y exterminio. Acabar con el silencio cómplice, los discursos vacíos y la falta de acción.
Hay que encontrar la fuerza en la ética, en las ideas y en un programa concreto para un futuro de justicia y equidad. Defender a Cuba es defendernos y armarnos contra el fascismo que hoy domina el mundo occidental:
Recordemos: “…Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.”
Y sus palabras tan exactas como claras siguen resonando en todos los que confiamos y luchamos por una humanidad de verdad humana. Histórica y socialista.
Cien años y un siglo de belleza y de verdad revolucionaria.
Cien años y una voz que sigue hablándonos, formándonos, impulsándonos.
Cien años de lucha y de victorias.
No son “cien años de soledad” sino de internacionalismo y de ejemplo revolucionario.
Y mientras releo sus textos y lo escucho, voy pensando en lo que nos diría hoy, cuando la guerra imperialista ha roto toda la “legalidad internacional”, todo marco diplomático o lógico, y ya sin caretas se benefician con la industria de la muerte de millones. La guerra es su negocio sangriento y lo proclaman.
Una vez más nos llamaría a resistir unidos, a organizarnos y a confiar en nosotros mismos y en la fuerza de nuestras convicciones. Contra la guerra imperialista y por la PAZ, que se conquista en pie de lucha y en unidad internacionalista.
La Paz y la justicia, la vida misma en el planeta depende de nuestra voluntad y de nuestra capacidad de luchar contra un sistema herido de muerte y que produce solo muerte. Es la lucha de todos los oprimidos de la tierra y la Victoria será nuestra, más tarde o más temprano.
Y en el horizonte humano, propiamente humano, los genocidas vencidos serán juzgados y condenados por un inmenso tribunal internacional de los pueblos liberados de la barbarie y de la explotación. No habrá olvido ni perdón.
¡Hasta la Victoria siempre, maestro y sabio Comandante de la humanidad!
Patria o muerte, Venceremos.
