La contribución de Fidel Castro y  la revolución cubana a la liberación de áfrica. Por Crispin Kabasele Tshimanga

Este jueves 13 de agosto de 2026, el mundo entero celebra el centenario del Eterno Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro: el hombre que contribuyó inmensamente a liberar a varios países africanos del yugo colonial y a poner fin al *apartheid* en Sudáfrica.

Fue el hombre del Movimiento 26 de Julio quien, tras seis años, seis meses y cinco días de lucha incesante contra el imperialismo, derrocó la dictadura de Fulgencio Batista y devolvió la dignidad y el honor a la República de Cuba y al mundo libre.

La Revolución no solo liberó a Cuba de la dominación imperialista y de las garras de los Estados Unidos de América —que consideraban a la isla como su «patio trasero»—, sino que también hizo posible la liberación de un gran número de pueblos africanos.

Esta magnífica contribución de la Revolución Cubana es reconocida de manera ejemplar por el líder anticolonialista sudafricano Nelson Mandela, quien, durante su primera visita a La Habana el 26 de julio de 1991, expresó lo siguiente: «Los internacionalistas cubanos han realizado una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene precedentes por sus principios y su carácter desinteresado. Su presencia y el refuerzo de sus fuerzas durante la batalla de Cuito Cuanavale fueron de una importancia verdaderamente histórica. La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale fue una victoria para toda África. La derrota decisiva del ejército del *apartheid* sirvió de inspiración para todos aquellos que luchaban dentro de Sudáfrica».

Este elocuente testimonio del líder sudafricano Nelson Mandela es sumamente revelador.

El internacionalismo desinteresado de la Revolución Cubana queda definido de la mejor manera por el propio Fidel Castro: «Algunos imperialistas piensan que si un país acude en ayuda de otro, es porque busca petróleo, cobre, diamantes o algún recurso natural. No. Nosotros no buscamos ningún beneficio material y, naturalmente, esto no encaja en la mentalidad imperialista, pues ellos actúan basándose únicamente en criterios chovinistas, nacionalistas y egoístas. Nosotros, en cambio, estamos cumpliendo con un deber internacionalista fundamental».

El internacionalismo revolucionario debe entenderse como la expresión de apoyo —ofrecido por pueblos que ya han llevado a cabo con éxito su propia revolución— a aquellos pueblos que aún luchan contra el colonialismo, el imperialismo y la explotación, y que combaten por su independencia. En otras palabras, el internacionalismo revolucionario significa que la solidaridad entre los pueblos debe trascender las fronteras nacionales.

La Revolución Cubana es un claro ejemplo de ello.

Bajo el liderazgo del Comandante Fidel Castro, la Revolución Cubana acudió en ayuda de numerosas organizaciones anticolonialistas en todo el mundo, y particularmente en África. Apoyó las luchas de liberación nacional proporcionando ayuda militar y formación, así como enviando médicos, maestros y técnicos a países africanos. Muchos estudiantes africanos se beneficiaron de becas para estudiar en Cuba. Pero no se limitó a eso; también brindó apoyo político y diplomático a pueblos que aún vivían bajo dominio colonial o estaban sometidos al *apartheid*.

¿Qué principales países africanos se beneficiaron de la solidaridad cubana?

Mencionemos algunos: Argelia, Angola, Sudáfrica, Guinea-Bisáu y Cabo Verde, Namibia, Zimbabue, Mozambique y, por supuesto, la República Democrática del Congo.

En cuanto a nuestro propio país, la Revolución Cubana tuvo la valentía de enfrentarse por primera vez al imperialismo desde la tribuna de las Naciones Unidas el 11 de noviembre de 1961, condenando enérgicamente el derrocamiento del primer ministro Patrice-Emery Lumumba a manos de la dupla formada por Joseph Kasa-Vubu y el coronel Joseph Mobutu; ambos servían al imperialismo internacional y actuaban bajo los dictados de los Estados Unidos de América.

A través del internacionalista revolucionario Ernesto «Che» Guevara, el gobierno cubano declaró con firmeza lo siguiente: «Quisiera detenerme especialmente en el doloroso caso del Congo —es decir, la República Democrática del Congo—. Un caso único en la historia del mundo moderno, que demuestra cómo los derechos de los pueblos pueden ser atropellados con absoluta impunidad».

Tras este histórico discurso ante la ONU, el comandante Fidel Castro encomendó al Che Guevara una misión en África. Así, hacia finales de 1964, Guevara recorrió varias naciones africanas, entre ellas Argelia, Egipto, la República Democrática del Congo, Guinea, Ghana, Benín, Tanzania y el Congo-Brazzaville.

Durante esta gira africana, el comandante Che Guevara forjó lazos de amistad con líderes como Kwame Nkrumah, Ahmed Sékou Touré, Modibo Keita y Alphonse Massamba-Débat. Cabe destacar que, durante su estancia en Argelia, se celebraron reuniones secretas con movimientos independentistas de Mozambique, Angola, Guinea-Bisáu y Sudáfrica, entre otros.

Para vengar la muerte del líder congoleño Patrice-Emery Lumumba, el Che Guevara decidió finalmente abrir un frente en nuestro país y convertir a la República Democrática del Congo en el epicentro de la revolución africana. De ahí surgió su alianza con M’Zee Laurent-Désiré Kabila, líder de los rebeldes Simba asentados en Kivu. Se puso en marcha una operación secreta que involucró a 150 hombres —todos ellos negros—, la cual, lamentablemente, terminó en fracaso. Dicho fracaso se debió a la desorganización, agravada por la indisciplina, la falta de preparación y el tribalismo entre los rebeldes congoleños, quienes no pudieron hacer frente a los agentes de la CIA. Estas mismas causas fundamentales del pasado siguen produciendo hoy los mismos efectos en la República Democrática del Congo.

En el contexto de la solidaridad activa de Cuba con África, sería un crimen pasar por alto la Operación Carlota, lanzada por el propio comandante Fidel Castro para apoyar al MPLA de Agostinho Neto en Angola. Esta operación fue una obra maestra militar. Ante el FNLA de Holden Roberto y la UNITA de Jonas Savimbi —ambos respaldados por la CIA y con el apoyo de Sudáfrica y de nuestro propio país—, el MPLA recurrió a Cuba en busca de ayuda. Treinta y cinco mil soldados cubanos desembarcaron en Luanda en vísperas de la independencia.

Al son triunfal de los famosos «órganos de Stalin» —los lanzacohetes Katyusha—, el MPLA proclamó la independencia de Angola el 11 de noviembre de 1975 en la capital, Luanda. Mientras tanto, la División Kamanyola del ejército congoleño (entonces ejército de Zaire), que había sido enviada para reforzar a las fuerzas del FNLA de Holden Roberto, fue destrozada y diezmada. El avance victorioso de la fuerza expedicionaria cubana culminó también con el éxito en la batalla de Cuito Cuanavale contra el ejército racista sudafricano, dirigido por oficiales de la CIA. Fue una derrota histórica. Además, esta victoria cubana allanó el camino para la independencia de Namibia bajo el liderazgo de la SWAPO y puso fin al *apartheid*.

Así, «ser internacionalista, según el Comandante Fidel Castro, es saldar la deuda que se tiene con la humanidad». Y añade: «Quien no se sienta capaz de luchar por los demás, nunca se sentirá capaz de luchar por sí mismo».

Este altruismo de Fidel Castro es reconocido en todo el mundo. Recientemente, el martes 11 de agosto de 2026, en un mensaje dirigido al general Raúl Castro —actual líder de la Revolución Cubana— con motivo del Primer Foro Internacional dedicado a Fidel Castro, el presidente ruso Vladímir Putin escribió lo siguiente: «Toda la vida de Fidel Castro estuvo consagrada al servicio desinteresado de su patria. Hoy, su nombre es un símbolo de libertad, justicia y patriotismo, tanto para los cubanos como para millones de personas en todo el mundo». ¿Quién podría expresarlo mejor?

En estos tiempos difíciles que atraviesa la Revolución Cubana —tras la agresión imperialista estadounidense y las sanciones ilegales que se prolongan por más de seis décadas—, es nuestro deber como revolucionarios corresponder al apoyo brindado por nuestros camaradas cubanos. Debemos estar a la altura de los sacrificios que el pueblo cubano ha realizado por la libertad de otros pueblos del mundo. Que cada cual dé un paso al frente para pagar su parte de la deuda.

Gracias.

 

Hecho en Kinsasa, el 13 de agosto de 2026.

Crispin KABASELE TSHIMANGA BABANYA KABUDI

Presidente Nacional de la UDS

Coiniciador de Sovintern

 

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