
Estaba yo en uno de esos momentos privilegiados que a veces nos brinda la política, despidiendo a Cristina Fernández de Kirchner en el aeropuerto de La Habana en su último viaje presidencial a Cuba. Mientras ella ascendía a su avión, voy a despedirme del presidente Raúl Castro y me dice que lo espere para compartir un café. Eso hice y -un poco retirada- vi como él se pegaba a la puerta que daba a la pista donde la nave carreteaba. Observaba la maniobra de espaldas a nosotros mirando atentamente hasta que el avión se elevó. «Esto hace siempre», me comentó un funcionario. Él está atento al menor detalle en una actitud de extremo cuidado de los líderes visitantes, garantizando desde la seguridad de Cuba, la amistad cultivada en la visita.
Se volvió hacia nosotros y entonces cafecito por medio, compartimos el balance de la visita y comentarios siempre acompañados de especial afecto y mucho humor.
Un grande Raúl, tan humano y generoso como su ilustre hermano.
Dos fotos maravillosas me conmueven cada vez que las miro, Raúl y Vilma el día de su casamiento el 26 de enero de 1959 y Raúl rodeando con sus brazos a Fidel en una de las últimas apariciones públicas de Fidel frente a la Asamblea del Poder Popular.
Mientras leemos la nota no dejemos de mirar estas dos fotos entrañables que elegí entre muchas. Elocuentes, hablan por si mismas sobre el amoroso cuidado que Raúl dispensó y dispensa a sus seres queridos y a su pueblo, el mismo cuidado que sentí me brindaba, le brindaba a Cristina y a la relación con Argentina.
Durante mis años en Cuba fui testigo de la reciprocidad entre los hermanos, de su amor fraternal, de su mutua admiración intelectual y una lealtad inexpugnable entre ellos, con lxs compañerxs, con el pueblo y la revolución cubana.
Dijo Raúl: «…ser hermano de Fidel es un privilegio, siempre fue desde la infancia mi héroe, mi más cercano compañero pese a la diferencia de edad».
Dijo Fidel: «En el caso del compañero Raúl, en realidad es para mí un privilegio que además de un extraordinario cuadro revolucionario sea mi hermano. «Ha sido un educador, un formador de hombres y con mucha ecuanimidad y mucha seriedad, es la persona que aún hoy tiene el máximo de autoridad y la gente tiene una gran confianza en él.»
Cuando eran pequeños Fidel pidió a sus padres le dejaran llevar a Raúl al colegio; allí le cocinaba y lo cuidaba y desde esos tiempos transitó con él los caminos de la lucha y la construcción de la Revolución Cubana.
La foto del casamiento de Raúl, el relato del tocado que hizo la novia, en medio de los acontecimientos extraordinarios de la lucha y el triunfo, conmovió a Cristina desde las páginas de la Revista Mujeres de la Federación de Mujeres de Cuba que una compañera argentina residente en Cuba quiso regalarle.
El amor de Raúl por Vilma, guerrillera, intelectual, creadora de la Federación, una de las cuatro mujeres más relevantes de la Revolución junto a Melba, Haydée y Celia completan el retrato de un dirigente lúcido y compañero de las luchas femeninas de la Revolución.
Igual de humilde y auténtico como toda su vida, hoy sigue siendo, el dirigente de la generación histórica vivo más respetado y querido por el pueblo,
Por ser garante de la estabilidad y la defensa de la República de Cuba, a través de su relevante e incesante labor desde la conducción de la defensa y el desarrollo económico y social, el imperialismo estadounidense acaba de fabricar su última patraña: la creación de una causa judicial para llevarlo a los Estados Unidos por el derribo hace 30 años, de un avión terrorista que sobrevolaba los cielos nacionales en el marco del hostigamiento permanente efectuado sobre Cuba, violando todos los protocolos del derecho internacional.
Es que a Estados Unidos no le importa la ilegalidad de su injerencia, la brutalidad del bloqueo histórico agravado hoy, tampoco le preocupa la ridiculez de la excusa, ni la crueldad de los dolores inflingidos al pueblo.
Considera que todo le debe ser perdonado en nombre de su autopercibida y falsa autoridad universal, despotismo inhumano que la pequeña gran Isla desafía desde siempre guiada por los dos hermanos.
Escuché conmovida a Mariela su hija diputada, y brillante defensora de los Derechos Humanos, vaticinar que Raúl nunca saldrá de Cuba, porque siempre dijo que moriría resistiendo. Su biografía lo constata por sus ejemplos de valor, y entrega y su obra lo confirma y es testimonio.
Ha de ser responsabilidad de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños detener la virulenta dominación estadounidense, defendiendo la integridad cubana y su identidad, hecha de soberanía, rebeldía, justicia y solidaridad.
Inolvidables su cercanía, humildad y sabiduría, defendiendo a Raúl estaremos defendiendo una estirpe de dirigentes que le devuelvan humanidad al destino de este mundo.
Feliz cumpleaños, estimado General Raúl Castro Ruz, mi afecto y mis respetos.
Juliana Marino. Ex embajadora de Argentina en Cuba. Fue legisladora por la ciudad de Buenos Aires, y diputada nacional. Es integrante de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, capítulo argentino y del Colectivo feminista de la REDH, «Libertadoras».
