San Francisco, California, Estados Unidos

En más de 700 ciudades estadounidenses, cientos de miles de personas salieron a las calles para protestar contra la política racista de cero tolerancia de la administración Trump que en los últimos meses ha separado de sus padres a más de 2000 niños indocumentados en la frontera con México.

Debido a la política antinmigrante de Trump, familias provenientes en su mayoría de Centroamérica que llegaron a pedir refugio escapando de la violencia y también de la pobreza causada por las políticas neoliberales, fueron encarceladas y separadas de sus hijos.

Las imágenes desgarradoras de niños llorando, arrancados de los brazos de sus madres, tocó la fibra de familias estadounidenses y de residentes de otras partes del mundo que salieron a las calles para alzar sus voces y demandar el cese de las deportaciones y la reunificación familiar.

Debido a una fuerte ola de protestas y de presión por parte de amplios sectores de la sociedad estadounidense, Trump se vio obligado a poner un alto, por ahora, a la separación de las familias, pero no existe un registro sobre el paradero de los niños que ya habían sido separados de sus padres, quienes continúan en su desesperada búsqueda por encontrar a sus hijos, razón principal que generó las protesta y el repudio generalizado del día de hoy.

Una de las marchas se llevó a cabo en la ciudad de San Francisco, California, donde más de 20,000 personas marcharon desde el Parque Dolores al Centro Cívico de la ciudad.

Los carteles representaban el sentimiento de solidaridad hacia las víctimas, pero también la indignación hacia Trump y su política divisionista y racista.

Marcha en San Francisco, fotos Alicia Jrapko