Gradualmente, el vínculo entre Cuba y Calabria se ha transformado en algo más profundo que una simple colaboración internacional: se ha convertido en un ejemplo concreto de solidaridad entre pueblos. En el centro de esta relación están los médicos cubanos, protagonistas de una cooperación sanitaria que ha dado respuestas reales a las dificultades del sistema sanitario calabrés, especialmente en las zonas más frágiles y con escasez de personal.
Fuente: Faro di Roma
Esta presencia no es solo técnica, sino fuertemente simbólica. Los profesionales de la salud llegados desde la isla caribeña representan un modelo alternativo, basado en una medicina pública, universal y orientada al derecho a la salud. Un modelo que, a pesar de las dificultades económicas de Cuba y del peso de un embargo de varias décadas, continúa siendo exportado como práctica concreta de internacionalismo.
Precisamente sobre este cruce entre cooperación concreta y visión política se desarrolló la iniciativa celebrada en la Universidad para Extranjeros “Dante Alighieri” de Reggio Calabria. Un aula llena, con más de sesenta participantes, acogió una conferencia del profesor Luciano Vasapollo sobre la crisis internacional y los escenarios de guerra global.
En su intervención, Vasapollo vinculó el tema de la solidaridad con Cuba a una lectura más amplia de las dinámicas geopolíticas: “Vivimos una fase de crisis sistémica del capitalismo que hunde sus raíces ya en los años setenta. Después del fin del equilibrio entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el mundo unipolar se reveló como un gran engaño: no trajo paz, sino que consolidó el dominio de los polos imperialistas, en particular de Estados Unidos y de la Unión Europea”.
Según el economista, la fase actual está caracterizada por una transformación del imperialismo estadounidense: “Hoy hemos pasado de un imperialismo liberal a uno abiertamente depredador, que utiliza todos los instrumentos disponibles —económicos, tecnológicos y militares— para mantener el predominio del dólar y frenar el crecimiento de los países del multipolarismo, comenzando por los BRICS y China”.
En este marco, Cuba asume un valor simbólico y político central:
“La isla representa una resistencia concreta a este modelo. No es casualidad que sufra desde hace más de sesenta años un bloqueo económico criminal, recientemente agravado también en el plano energético. El objetivo es sofocar una experiencia de autodeterminación y soberanía socialista que continúa siendo un punto de referencia”.
Un mensaje compartido también por el embajador de la República de Cuba en Italia, Jorge Luis Cepero Aguilar, quien intervino en línea en el encuentro y quiso subrayar el significado profundo de la cooperación con territorios como Calabria: “La presencia de los médicos cubanos aquí no es solo un gesto de solidaridad sanitaria, sino una expresión concreta de los valores de nuestra revolución. A pesar de las dificultades y las presiones externas, Cuba continúa defendiendo el derecho de los pueblos a la salud, a la dignidad y a la soberanía”. Y el embajador Cepero Aguilar subrayó la gratitud del pueblo calabrés hacia los médicos cubanos que están trabajando en la región. “La solidaridad de Cuba —observó el embajador cubano— es compartir lo que tenemos, no lo que nos sobra”.
El embajador reiteró además el sentido de la resistencia cubana en el contexto internacional actual: “El pueblo cubano resiste desde hace décadas a un ataque económico y político sistemático. Pero seguimos creyendo en la cooperación entre los pueblos, en la paz y en la justicia social. También gracias a experiencias como la calabresa este mensaje se fortalece”.
Un puente más importante que la improbable infraestructura que quiere Salvini
No es solo la cuestión sanitaria lo que une a Cuba y Calabria. La presencia de los médicos cubanos ha representado, y continúa representando, mucho más que una respuesta de emergencia a las carencias del sistema sanitario: es la demostración concreta de que otra idea de cooperación entre los pueblos es posible.
Como subrayó Luciano Vasapollo a FarodiRoma, “Cuba ha construido con el tiempo un modelo de internacionalismo fundado en la solidaridad real, hecha de personas, competencias y relaciones humanas, no de intereses económicos o lógicas de dominación. En este sentido, el vínculo entre Calabria y Cuba no se agota en la presencia de los médicos, sino que se extiende a una relación más profunda, política y cultural”.
Se trata, precisamente, de un puente: no aquel —explica el economista a nuestro periódico digital— simbólico y divisivo de las grandes obras, sino un puente humano, construido a través del cuidado, la escucha y el compartir. Un vínculo que nace de una necesidad concreta —la falta de personal sanitario— pero que se transforma en una ocasión de intercambio, conocimiento recíproco y solidaridad activa.
“En un contexto marcado por desigualdades y crisis de los sistemas públicos, esta experiencia indica una dirección alternativa: poner en el centro la vida de las personas. No es casualidad que Vasapollo recuerde a menudo el principio ‘médicos, no bombas’, como síntesis de un modelo que privilegia la cooperación frente al conflicto”.
Así, de la presencia de los médicos se pasa a las ideas: una relación que no se limita a llenar un vacío, sino que propone una visión diferente de sociedad y de relaciones internacionales. Un puente de solidaridad, precisamente, que une territorios y pueblos allí donde otros construyen divisiones.
El vínculo entre Cuba y Calabria, por tanto, no se agota en el ámbito sanitario. Los médicos cubanos han contribuido a llenar carencias estructurales, pero al mismo tiempo han traído consigo una visión diferente de la medicina y de la sociedad, basada en la centralidad de la persona y no del beneficio.
En un contexto global marcado por conflictos, crisis económicas y tensiones geopolíticas, esta relación representa un ejemplo a contracorriente. Por un lado, una región italiana enfrentada a dificultades crónicas en su sistema sanitario; por otro, un país sometido al bloqueo que, a pesar de todo, continúa exportando competencias y solidaridad.
Es precisamente en este cruce entre necesidad y valores donde se consolida un puente que va más allá de la contingencia: una relación que une sanidad, política y cooperación internacional, demostrando cómo, incluso en tiempos complejos, todavía es posible construir relaciones fundadas en la reciprocidad y en el apoyo entre pueblos.
Sante Cavalleri
