En la Red de Economistas Cubanos se alza la voz de un profesional de las ciencias económicas, devenido emprendedor, con la propuesta de reposicionar el sector turístico nacional a partir de la internacionalización de los servicios médicos y la atención a nichos de mercado desatendidos en el mundo desarrollado.


Fuente: El economista de Cuba

Un espacio para el diálogo

Creada en enero de 2025 por Ramón Labañino Salazar, Héroe de la República de Cuba y Vicepresidente de la ANEC, la Red de Economistas es un espacio de diálogo horizontal en el que participan académicos, empresarios, funcionarios, representantes del sector no estatal y directivos de la organización. Hoy cuenta con 385 miembros.

Su objetivo principal es identificar problemas y proponer soluciones concretas que ayuden a reimpulsar la economía cubana. Los debates (que tienen lugar en un grupo de WhatsApp con el fin de conectar a especialistas de todos los territorios eludiendo los problemas de transporte, corte de energía, etc.), se nutren de investigaciones científicas, experiencias prácticas y documentos históricos, incluyendo el pensamiento económico de Fidel Castro y el Che Guevara.

La Red de Economistas complementa el trabajo tradicional de la ANEC, que agrupa a más de 60 mil profesionales. Mientras la Asociación desarrolla congresos, comisiones y asesorías, la red ofrece un espacio ágil y cotidiano para la discusión de temas como la producción de bienes y servicios, la obtención de divisas, la tasa de cambio, la crisis energética, los precios, la autonomía de la empresa estatal y el papel de las formas de gestión no estatales, entre otros.

En el contexto actual, donde la economía cubana busca diversificar sus fuentes de ingresos y optimizar los recursos existentes, surgen ideas que invitan a repensar el uso de nuestras capacidades instaladas. Una de ellas proviene de quien no solo analiza la realidad desde los números, sino que la transforma desde la práctica.

Se trata de Ernesto Barrios, Licenciado en Economía por la Universidad de La Habana, emprendedor exitoso en el sector de la relojería artesanal con su empresa «Tiempo de Luz», y miembro activo de la Red de Economistas de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC).

Barrios, quien atesora una trayectoria laboral previa en el campo de la Planificación, ha lanzado una propuesta que busca articular dos sectores estratégicos: el turismo y la salud pública.

Poner a disposición del turismo de salud los mejores hoteles del país es, a su juicio, una oportunidad única para promover servicios médicos especializados aprovechando que el escenario actual y las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos.

¿En qué basas tu propuesta?

Cuba cuenta con un capital humano altamente calificado para tareas de esta envergadura –asevera–, la imagen de los profesionales y los logros de la salud cubanos son altamente positivos en el ámbito internacional. Además, en un escenario donde países como Bahamas y Jamaica han retirado la cooperación con Cuba se hace urgente la necesidad de buscar nuevas alianzas y mercados.

Entre los clientes que ejemplifica se encuentran realidades complejas del mundo desarrollado. Miles de personas deambulan por las calles de Estados Unidos con adicciones a drogas, un flagelo que Cuba ha enfrentado con una política preventiva y de control reconocida internacionalmente.

El envejecimiento poblacional también es un punto medular en esa nación y nuestros hoteles pueden brindar servicios especializados en esta área; también en el tratamiento y control de la diabetes nuestro país cuenta con avances significativos y especialistas capaces de brindar bienestar a clientes potenciales.

Los veteranos de guerra son también un segmento que presenta altos índices de suicidio y trastornos emocionales posbélicos que podrían ser atendidos en lugares paradisíacos de nuestro país.

Una de las reflexiones más agudas de Barrios se centra en un modelo que antepone las ganancias al bienestar de los seres humanos y su calidad de vida, el mundo capitalista –expone–, usa la salud como una mercancía, el uso de placebos y el aplazamiento de verdaderos remedios son prácticas habituales en busca de mayor facturación.

Nuestros profesionales podrían brindar servicios de sanación verdadera, apoyados en la experiencia y credibilidad que han acumulado en esta área. Nadie puede negar que la cooperación médica cubana ha salvado millones de vidas en el mundo, añade.

Una mirada a los costos en el sistema de salud estadounidense

Para dimensionar la oportunidad que representa el turismo de salud, basta comparar los precios que rigen en el sistema estadounidense, uno de los más caros y desregulados del planeta. Según datos de fuentes especializadas, una noche de hospitalización en Estados Unidos puede costar entre 2 500 y 5 000 dólares para quienes no cuentan con seguro médico, con un promedio diario de 2 883 dólares según la Kaiser Family Foundation. En términos de Medicare, el programa federal de salud para adultos mayores, el coseguro para los días 61 a 90 de hospitalización alcanza los 434 dólares diarios en 2026, cifra que se duplica a 868 dólares por día a partir del día 91.

Los análisis de sangre, un procedimiento rutinario, pueden oscilar entre 100 y 500 dólares, mientras que un traslado en ambulancia ronda entre 400 y 1 200 dólares, y hay localidades donde las tarifas superan los 3 700 dólares. Una resonancia magnética, un estudio de diagnóstico indispensable, tiene un costo que va desde 375 hasta 2 850 dólares, e incluso puede superar los 12 000 según la complejidad y la ubicación.

Frente a estas cifras, Cuba puede ofrecer servicios de alta calidad a una fracción de esos costos, lo que constituye una ventaja competitiva innegable.

Infraestructura subutilizada y contratos hoteleros

Barrios pone el foco en la infraestructura hotelera nacional, gran parte de ella hoy cerrada o con bajos niveles de ocupación.

Es preocupante que los hoteles cerrados y sin una fecha que pueda revertir la situación actual terminen en abandono, instalaciones como la Torre K, hoy cerrada, podrían convertirse en centros estratégicos para el turismo de salud de lujo, por su enclave privilegiado entre los principales centros de salud del país.

Sobre la administración de estos inmuebles, el economista puso un ejemplo a debate: la gran cantidad de hoteles que están bajo la administración de cadenas hoteleras internacionales como Meliá o Iberostar.

Sería de interés poder analizar sus contratos, expresó, porque la administración debe implicar la explotación efectiva de los mismos y hoy están vacíos descomercializando la industria del turismo en la Isla. Deberían explorar nuevos servicios que garanticen la prosperidad del sector.

El legado de Fidel y la internacionalización de los servicios médicos cubanos

El emprendedor no pierde de vista la dimensión histórica de su propuesta cuando plantea que este segmento de mercado fue soñado por nuestro Comandante en Jefe, que priorizó la internacionalización de los servicios médicos y logró posicionar a Cuba.

Y en efecto, la misión de la salud cubana en el mundo ha sido uno de los pilares de la política exterior de la Revolución, se han salvado vidas y formado profesionales en decenas de países.

Para finalizar la entrevista, solicitamos a Ernesto Barrios una reflexión que sintetizara su pensamiento. El economista, entrenado para identificar problemas y hallar soluciones, no dudó en señalar la principal limitación, pero también la ruta a seguir:

¿Qué podría ofrecer Cuba en comparación con otros destinos? Mucho menos en algunos aspectos, mucho más en otros. El sol y la playa, por más que los nuestros sean muy buenos, no rebasan las restricciones que ejerce el bloqueo, el servicio turístico tradicional ha dejado en los últimos años un estado de opinión desfavorable, aunque también ha sido blanco de ataques y difamación. Cuba debe recurrir a la visión de un buen negociante: que el destino sea tan atractivo que valga la pena venir por encima de las limitaciones.

Y concluye: No podemos competir en volumen con el Caribe, pero sí en especialización. Nuestros hospitales, nuestros médicos, nuestra historia de solidaridad y nuestra capacidad de resolver problemas complejos de salud son un activo que ninguna otra isla del área puede igualar. Si logramos articular ese capital humano con esa infraestructura hotelera subutilizada, estaremos ante un motor de desarrollo que generará empleos, divisas y prestigio para el país».

Por REDH-Cuba

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