
Hay un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí, y son, sin embargo, la clave de la paz pública, la elevación espiritual, y la grandeza patria.
(…) calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.
José Martí
Miles de cubanos se reunieron este 22 de mayo en la Tribuna Antimperialista para repudiar las recientes acusaciones de la «justicia» estadounidense contra el líder de la Revolución, Raúl Castro Ruz. Durante los últimos meses, desde el pasado 3 de enero, cientos de miles se han concentrado en plazas y calles para condenar la escalada agresiva del Gobierno de los Estados Unidos contra la Isla y nuestros pueblos de América.
Es la gente en las calles en defensa de la soberanía del país, en medio de condiciones muy difíciles para la reproducción de la vida cotidiana, una primera verdad. Solo los enemigos de Cuba y los «pedantes vencidos» pueden negarla o construirse falsas argumentaciones para «justificar» la movilización popular.
Este viernes la gente coreó el nombre de Raúl. Al hacerlo reivindicaron el derecho a la soberanía, la disposición para defenderla y condenaron la creciente agresividad del Gobierno de los Estados Unidos contra la Isla. Una segunda verdad: este no es un pueblo de fanáticos. Con Raúl se defiende la historia y la potencia de la Revolución. En él se expresan, para muchos, los años de dura lucha colectiva por la independencia. Solo quienes están consumidos por el virus de un autoritarismo norteño pueden pensar que los cubanos vemos a Raúl como un individuo aislado y que entendemos esta nueva campaña como una «afrenta personal».
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos confirmó con esta «presentación de cargos» una tercera verdad, que viene manifestándose con mayor fuerza desde el 20 de enero de 2025: los ámbitos del poder se encuentran secuestrados por los lobbys extremistas cubanoamericano y sionista. La exaltación de la vía militar es la manera que ha encontrado el sistema y el régimen trumpista para intentar la recomposición de su hegemonía y para silenciar sus contradicciones domésticas.
La agresión contra Cuba no es una narrativa: se expresa todos los días en acciones concretas y en la posibilidad real de una incursión militar. Con Martí, tenemos la certeza de que «el tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina»; y con el Apóstol de nuestra independencia, desde «el ala de un colibrí», compartimos una cuarta verdad: «[El tigre] morirá, con las zarpas al aire, echando llamas por los ojos».
Capítulo cubano de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos sociales En Defensa de la Humanidad
