Al convocar a una sesión de urgencia en la Asamblea General de las Naciones Unidas para el próximo 7 de julio, Cuba pone sobre la mesa global lo que Washington pretendía operar en las sombras: un crimen de lesa humanidad en plena ejecución.
Ya no se trata únicamente de la denuncia —histórica y ultra respaldada— contra el bloqueo económico, comercial y financiero. Estamos ante una escalada cualitativa donde el cerco energético se combina con la asfixia financiera de carácter genocida y, de manera alarmante, con la amenaza latente de una agresión militar directa.
Las revelaciones del canciller cubano sobre los tres documentos de circulación clandestina que Washington utiliza para presionar a cancillerías de todo el planeta evidencian el nivel de descomposición de su política exterior:
1. *El manual de la asfixia extraterritorial*: Un documento explícito de amenazas punitivas a terceros países, empresas y bancos. Washington ya ni siquiera disimula la ilegalidad de sus leyes; le dice textualmente a estados soberanos que, tengan o no vínculos con Cuba, deben alinearse a su estrategia de aislamiento bajo el riesgo de ser demolidos financieramente. Es la dictadura del dólar en su estado más puro.
2. *El pánico a la verdad en la ONU*: Ante la inminencia de la votación tradicional de octubre, el departamento de Estado destila un libreto de presiones brutales para que los diplomáticos del mundo den la espalda a la justicia o alteren sus discursos. Le temen al aislamiento internacional que año tras año sufren en la Asamblea General.
3. *La mentira geopolítica sobre Ucrania*: El tercer documento expone una burda campaña de difamación sin una sola prueba material, con el burdo objetivo de presentar a Cuba como parte beligerante en el conflicto europeo. Una infamia insostenible.
El aparato diplomático del Departamento de Estado está tratando de impedir que la Asamblea General de las Naciones Unidas pueda considerar un tema de interés global y de enorme urgencia, utilizando presiones, chantajes y amenazas.
El intento de la misión estadounidense en Nueva York de sabotear la sesión mediante artimañas procesales demuestra su pánico al debate abierto. Saben que en el órgano más universal y democrático de la ONU no rige el chantaje del veto.
Lo que se ventilará el próximo 7 de julio en Nueva York no es solo la situación de Cuba. Lo que se defiende es la vigencia de la Carta de las Naciones Unidas:
– La igualdad soberana de los Estados.
– La no injerencia en los asuntos internos.
– El derecho inalienable de los pueblos a su libre determinación.
El imperialismo, en su afán de forzar un cambio de sistema en la Isla, está dispuesto a provocar una catástrofe humanitaria o una aventura militar de consecuencias incalculables. Sin embargo, calculan mal. La resistencia del pueblo cubano no es un factor negociable en ninguna mesa de presión, y la solidaridad de los pueblos del mundo volverá a demostrar que la dignidad no se rinde ante los memorandos del chantaje.
Vea las declaraciones y la denuncia completa👇

Por REDH-Cuba

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