No hago concesión a la unidad entre pensar y decir, pero hoy no abordaré un único tema, sino que en forma de misceláneas, expondré ideas que se me arremolinan y tomarían algo de tiempo para desarrollar y profundizar. Así que la mejor manera es comentarlas.

Sabemos o debemos saber que el enemigo del proyecto de país y de nación cubanos son los egoístas y ambiciosos, que por sentimientos humanos mezquinos y por intereses de clase imperialista, convergen con la política fascista de Trump, Marco Rubio y las 13 últimas administraciones estadounidenses, ya sean de fuera o de dentro de Cuba.

EL PROGRAMA DEL ENEMIGO

En esta lucha no podemos perder la perspectiva de que luchamos contra una Agenda de Destrucción, Conquista, Colonización y Esclavitud. Actívese nuevamente el estudio del memorando de Lester Mallory, las leyes Torricelli y Helms-Burton, de las órdenes ejecutivas y políticas de las administraciones yanquis, con énfasis en las de Trump y Rubio, las recomendaciones y acciones de las agencias de inteligencia, incluyendo las encubiertas con fachadas de ONGs, como la NED, la USAID, FREEDOM HOUSE, etc.; los manuales de Guerra No Convencional como “De la Dictadura a la Democracia” de Gene Sharp, o el memorando del ex Director de la CIA Allan Dulles, conocido como “El Arte de la Inteligencia”, más la historia de agresiones de todo tipo contra Cuba, y se verá el alcance y la idea exacta de lo que quieren, buscan, aspiran y hacen para conquistarnos los imperialistas yanquis, la mafia recalcitrante, odiadora y fascista radicada en La Florida y sus mercenarios contrarrevolucionarios de dentro y fuera de Cuba.

Cuando alguien no entienda por qué este pueblo lucha, no se rinde y parece irracionalmente obstinado con la defensa de su proyecto revolucionario, socialista, unitario, humanista, solidario y digno, es porque sabe que la ALTERNATIVA que se le quiere imponer a la fuerza es de destrucción total para una futura esclavitud.

LOS “PRIVADOS” EN EL Y DEL SOCIALISMO CUBANO

Nadie ya pone en duda que Fidel viajó en el tiempo al futuro y regresó para guiarnos en la construcción de la sociedad más justa, humana, solidaria y digna jamás vivida. Solo Fidel, Raúl y Díaz-Canel, pueden decir, hasta ahora, cómo se construye el socialismo en las condiciones históricas, económicas, sociales y culturales de Cuba, con un enemigo brutal y revuelto que nos desprecia a 145 kilómetros entre nuestras costas, pero a solo escasos metros, entre las “fronteras” del territorio Libre y el ilegalmente ocupado, hace 123 años, en la Bahía de Guantánamo, donde establecieron una criminal Base Naval.

Y refería la reconocida visión de Fidel, porque la primera y más radical medida revolucionaria, desde el poder popular, fue el 17 de mayo de 1959 cuando se firmó la Primera Reforma Agraria; con esa Ley se le concedió la tierra en propiedad a más de 100 mil campesinos. Fidel, audaz, inteligente y realista, no vio peligro en la propiedad privada per sé, pues esta por sí sola no define el sistema social ni lo hace incompatible con el Socialismo (período de transito al Comunismo). La clave está en las relaciones económicas; en el qué y el cómo se establecen las relaciones entre los dueños de los medios de producción, los trabajadores y toda la sociedad.

Hay quienes desde la propiedad estatal han aplicado el sistema de relaciones económicas y de valores del capitalismo, terminando como ladrones, corruptos y vulgares delincuentes; y otros, desde la propiedad privada, pero con una actitud ética, han definido hacia lo socialista sus relaciones económicas y humanas.

La historia revolucionaria de Cuba está hecha también por cubanas y cubanos, propietarios de grandes patrimonios económicos (Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, Vicente García, Ramón Ortuño, entre otros) que unidos a la suerte de los más humildes, vilipendiados y explotados, cambiaron el sentido de sus intereses de clase social, cambiaron la realidad y la historia de la nación. También de otros que “reunieron con ejemplos de sacrificios que no tienen paralelo, como el de aquel joven, Elpidio Sosa, que vendió su empleo y se me presentó un día con trescientos pesos «para la causa»; Fernando Chenard, que vendió sus aparatos de su estudio fotográfico, con el que se ganaba la vida; Pedro Marrero, que empeñó su sueldo de muchos meses y fue preciso prohibirle que vendería también los muebles de su casa; Oscar Alcalde, que vendió su laboratorio de productos farmacéuticos; Jesús Montané, que entregó el dinero que había ahorrado durante más de cinco años; y así por el estilo muchos más, despojándose cada cual de lo poco que tenía. Hace falta tener una fe muy grande en su patria para proceder así..” Eso dijo Fidel en su alegato de defensa cuando los sucesos del 26 de julio de 1953.

Sin disquisición del tema en este artículo, puedo decir, que después de estudiar y meditar al respecto, he llegado a la conclusión, de que la esencia de la diferencia entre un sistema social y otro no está en la propiedad en sí misma de los medios de producción y/o servicios, sino en las “manos” de quienes realizan la gestión de esa propiedad y si lo hacen con apego al sistema de valores humanos que debe acompañar a la distribución de las ganancias y riquezas que se extraigan del trabajo, que tiene que ser creador y no explotador, para que sea socialista.

Por otra parte, nuestros “privados”, dígase TCP, dueños de mipymes, de empresas, cooperativistas, productores individuales y en un futuro inmediato, los accionistas de activos estatales y no estatales; deben saber, que si el Enemigo, impone su Agenda colonizadora en Cuba, muy poquísimos de ellos podrán mantener sus negocios y el relativo peso que están adquiriendo en el entramado económico-social del país, se desvanecerá ante la brutal irrupción de los poderosos conglomerados transnacionales que se repartirían cada pedazo de la nación y robarían hasta último sorbo de sus riquezas naturales, materiales y culturales. Solo sobrevivirían los que estén alineados a esos intereses imperialistas, que actúen como testaferros y que desde ahora estén solapadamente colaborando con la política de guerra que se nos hace.

LA UNIDAD ES LO QUE NO SE PUEDE DESTRUIR

Quieren que no tengamos Gobierno Revolucionario, que lo saquemos a patadas. Si le hacemos caso a la Agenda imperialista, ¿cuál sería el Gobierno que nos impondrían?

Quieren que eliminemos al Presidente cubano o en el “mejor” de los casos, que lo destituyamos: ¿a cambio de qué?, ¿qué mejoraría Cuba con ello?, ¿es el Presidente cubano la causa o condición directa o indirecta de los problemas del país?, ¿cuál sería el destino del presidente incómodo a los intereses imperialistas: el de Jacobo Árbenz en Guatemala, el del candidato del Pueblo a la Presidencia de Colombia, Jorge Eliécer Gaitán, el de Patricio Lumumba en el Congo, el de Allende en Chile, el de Thomas Sancara en Burkina Faso, el de Sadam Hussein en Iraq, el de Muammar El Gadafi en Libia, el de Nicolás Maduro en Venezuela?

La Guerra Grande por la independencia de Cuba, comenzó a tener su golpe inicial más demoledor con la injusta y cuestionable destitución del Padre de la Patri, Carlos Manuel de Céspedes, de su responsabilidad como Presidente de la República. De esa lección histórica hay que aprender.

La raíz semántica de la palabra UNIDAD, es lo UNO, lo indivisble, lo que no se puede fraccionar. Y desde hace casi 160 años, los cubanos sabemos que lo que no se puede fragmentar es el amor y la lucha por la independencia, la soberanía, nuestra autodeterminación, la nación, la Revolución y el Socialismo con sus conquistas sociales, que son la base de nuestro patriotismo y nuestro internacionalismo.

La unidad, es la consciente y necesaria tozudez de marchar todas y todos juntos a amar y defender, por encima de todas las cosas, lo que tenemos y a construir lo que queremos; como decía aquel proyecto musical: ¡A LO CUBANO!

Por REDH-Cuba

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