Fuente: Cuba en Resumen

El sistema capitalista estableció y expandió a nivel global la forma de industrialización productiva, a los fines de que las grandes corporaciones de la industria bélica se perpetúen en el mercado, EEUU no es la excepción, de hecho es un estado que fundamenta sus cimientos en la muerte, expansión y destrucción de con este sistema.

Su concepción se basa en el  interés geopolítico-económico en el hemisferio y sus apetencias imperiales, que van creando conflictos bélicos, instrumentados por el Gobierno de los Estados Unidos. El incremento del gasto militar, es la estrategia principal de la economía de Estados Unidos, amparada en su poder hegemónico sobre los mercados internacionales. Terminada la guerra fría, los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, fueron la nueva base sobre la que sustentaron la teoría de un enemigo mundial, el “terrorismo internacional”.

Esa creada zafra contra el terrorismo inicia una etapa de dominio hegemónico imperial, invasiones, y conflictos bélicos de los Estados Unidos, y la Corporaciones Multinacionales de la Industria Militar, que son los máximos fabricantes y consumidores de material de guerra. Las guerras en el siglo XXI, están marcadas por nuevos métodos no convencionales para intervenir, invadir y desmantelar los  Estados-Naciones, bajo una bien definida tipología de guerra, entre los que no deja de faltar el coloniaje y neocoloniaje intelectual, la aculturación y la destrucción de los valores culturales, allí es donde dentro y fuera de sus fronteras atentan contra la etnicidad, en especial la de la sociedad afrodescendiente, pretendiendo perpetuar la cosificación, esclavización, en fin último el tratamiento del hombre afro como mercancía, y como mano de obra casi esclavizada, en los procesos de fabricación de los componentes tecnológicos armamentísticos de la corporaciones.

El modelo Penitenciario de los Estados Unidos patente la realidad antes denunciada, pues la situación llega al extremo en el que las Corporaciones Multinacionales de la Industria Militar, se sirve de la población penitenciaria, en su mayoría afrodescendiente e hispana.

El incremento del racismo contra los afrodescendientes e hispanos en la sociedad norteamericana además de evidenciar violaciones fundamentales de los Derechos Humanos, genera todo un sistema formal, el modelo penitenciario, modelo este que exterioriza adicionalmente una problemática estructural más grave, profunda e irreversible, la crisis del sistema capitalista.

En la estructura del sistema capitalista, todo debe ser manejado para que cualquier actividad empresarial o aun social, sin ningún límite, genere lucro o ganancia, se convierta en un negocio, proscribiendo al pasado cualquier indicio de humanidad, de esta manera, el sistema penitenciario, llamado a ser un proceso de saneamiento social, donde los ciudadanos tengan la efectiva oportunidad de rehabilitarse, transformarse y pagar a la sociedad el daño causado, respondiendo a los ánimos de explotación capitalista de los poderes norteamericanos, específicamente la industria Militar, dicho servicio estadal (penitenciario) se ha volcado a la explotación de los privados de libertad, en beneficio de la industria militar privada.

En un trabajo de investigación realizado por el periodista norteamericano, Justin Rohrilch, reveló  que la mayoría de los prisioneros de las cárceles en los Estados Unidos han sido instrumento productivo de la explotación por el Pentágono y las Industrias Militares Multinacionales, para la fabricación de piezas y los componentes electrónicos de armamentos de la Fuerza Armada de ese país. Para tales fines, las fuerzas de trabajo que emplea son de prisioneros afro descendientes e hispanos que representan un 70%, proporcional a una población penitenciaria de 2.319.258 internos, estando la mayoría de ellos en condiciones de explotación y sustitución del mercado laboral que debía ser contratado con las previsiones sociales de estas empresas multinacionales de la Industria Bélica, controlado por  una tristemente célebre contratista llamada UNICOR .

El 70% de los privados de libertad en las cárceles en los Estados Unidos son afrodescendientes y latinos . En el trabajo realizado por los prisioneros de los EE.UU. existen claras condiciones de esclavitud, no reciben ni protección sindical, ni pago de horas extras, no poseen días de vacaciones, pensiones, beneficios de salud o Seguro Social, así mismo la remuneración y disfrute efectivo de la remuneración carece de transparencia y de los estándares legales de la Organización Internacional del Trabajo.

El trabajo en las cárceles es contratado por UNICOR, el cual se constituye como el trigésimo noveno mayor contratista del gobierno de EE.UU, contando con 110 fábricas en 79 centros penitenciarios federales, en donde existen 23.000 prisioneros. En 14 fábricas que se encuentran en las prisiones, más de 3.000 prisioneros elaboran piezas para los equipos electrónicos de la comunicación por tierra, mar y aire, de los misiles y de las bombas para la empresa transnacional BAE Systems. BAE Systems plc es el segundo mayor contratista militar del mundo, además de una constructora aeronáutica comercial. BAE es una compañía británica con base en Farnborough, Hampshire y con intereses por todo el mundo, particularmente en Norteamérica a través de su subsidiaria BAE Systems Inc. BAE se formó el 30 de noviembre de 1999 con la fusión de British Aerospace (BAe) y Marconi Electronic Systems (MES), la filial de defensa de General Electric (GEC). Como resultado de la fusión, BAE Systems es el sucesor de gran parte de los más famosos aviones y sistemas de defensa británicos.

Los encarcelados negocios de las Corporaciones Multinacionales Militares

En el modelo penitenciario de los Estados Unidos, se establecieron jugosos negocios económicos por el complejo Industrial Militar. Así mismo, se convierten en actores de la política exterior del gobierno norteamericano, la cual desarrolla intervenciones militares a los países del hemisferio, en desarrollo de su interés geopolítico y geoestratégico, de emplear los equipos militares. En el 2010, la empresa UNICOR recaudó 772 millones de dólares, según su propio informe financiero de ese año.  Emiratos Árabes Unidos, en 2011, realizó un acuerdo de adquisición de armas a Estados Unidos por el monto de 7 mil millones de dólares, la mitad del dinero se gastaría en misiles Patriots, que cuestan aproximadamente 5.9 millones de dólares cada uno. Las industrias de las cárceles estadounidenses, producen ganancias hasta de $ 30 mil millones de dólares al año, mientras que los reclusos ganan entre 23 centavos hasta $ 1.00 por hora.

En las fábricas de las cárceles estadounidenses, dirigidas por la empresa UNICOR, se elaboran diferentes piezas de armamentos y componentes electrónicos de alta tecnología para ser vendidas a las Corporaciones Multinacionales de la Industria Militar:

• Componentes de los misiles Patriot Advanced Capability 3, y sus lanzadores de misiles TOW.

• Componentes de los Misiles anti-tanques dirigidos por cable y con seguimiento óptico y otros sistemas guiados.

• Componentes de aviones de combate F-15 de la Mcdonnell Douglas/Boeing.

• Componentes electrónicos de los aviones F-16 de la General Dymnamics/Lockeheed Martin.

• Componentes electrónicos de los helicópteros Cobra de la Bell/Textron.

• Piezas para gafas  de visión nocturna, chalecos anti-balas, uniformes de camuflajes, equipos de radios, comunicación y sistemas de iluminación, componentes para cañones anti-aéreos de 300 mm a 30 mm, rastreadores de minas terrestres, equipos electro-ópticos para el telemetro laser del vehículo Bradley de combate, de la BAE Systems.

La mayoría de las producciones generadas por UNICOR, sus productos y servicios son contratados por el Departamento de Defensa del Gobierno de los Estados Unidos. Las Corporaciones Multinacionales compran partes de las ensambladoras Raytheron y Lockheed Martin, ambas empresas norteamericanas. Estas no son las únicas contratistas de defensa que dependen de la mano de obra de las cárceles. En su estructura financiera internacional, UNICOR enlaza con otras empresas suministradoras de armamento europeo, como por ejemplo, la BAE Systems de Reino Unido y Finmeccanica de Italia, que son países que integran la OTAN, generando así un oligopolio de las industrias bélicas a nivel Mundial.

No solo las antes denunciadas tiene beneficios directos e indirectos sobre las poblaciones carcelarias afrodescendientes en EEUU. Las Corporaciones Transnacionales de Seguridad como la Whackenhut, y Group Security G4S  (ubicadas también en Venezuela desde el año 1994), también tienen beneficios económicos por las cárceles privadas en los Estados Unidos, principalmente en la construcción, reconstrucción y/o remodelación. También la Whackenhunt ha fabricado cárceles en Israel. Al respecto, las cárceles estadounidenses, las grandes corporaciones multinacionales de seguridad y de las industrias militares, son quienes ganan riquezas por el producto de la mano de obra de los prisioneros afrodescendientes e hispanos en los Estados Unidos, en claras condiciones esclavistas, sometiendo de tal manera, a la sociedad norteamericana a una etapa de explotación estructural sistémico-capitalista.


Fuentes Bibliográficas:

http://www.aporrea.org/tiburon/n176520.html

http://www.elblogsalmon.com/economia/las-diez-empresas-que-reciben-mas-beneficios-con-las-guerras.

http://www.workers.org/mo/2011/el_pentagono:0616/.

Por REDH-Cuba

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