“Doy testimonio ahora de la entereza moral, de la pureza absoluta del general Sandino. Me consta que en México recibió ofertas repetidas de considerables sumas de dinero, con tal de que abandonara su lucha en las Segovias, y que esas ofertas fueron rechazadas por el general con la más noble indignación. … tengo interés en que se aclaren estos puntos para establecer la verdad histórica. Y ya para morir a dos pasos de la ejecución, declaro solemnemente que el general Sandino es el primer gran patriota del mundo”.

Declaración escrita del dirigente comunista salvadoreño Farabundo Martí antes de ser fusilado.

La situación geográfica de Nicaragua la ha hecho ser deseada por los imperialismos de todas las épocas, y especialmente por el imperialismo yanqui. Por Nicaragua los colonialistas han cometido genocidios hoy ocultados por los imperios, desde el primero al último, y han maniobrado política y militarmente para conseguirla,  en épocas pasadas a fuerza de corromper a la clase enriquecida consiguieron inestabilidad. Desde hacer planes para gobernar hasta reservarse el itsmo para construir un canal por el que pasar de un océano al otro, todo lo intentado buscaba el negocio colonial y la conquista del mundo. Pero el egocentrismo de todos los imperialistas despreciaba la capacidad de resistencia de los pueblos que habitan Nicaragua. Aquí se les serviría una derrota tras otra, hasta el punto de sentir la herida tan profunda que los últimos sanguinarios han hecho constar su derrota, en forma escrita en la Sala de Banderas de su llamada Casa Blanca.

La construcción del canal la calculaban fácil, por el río San Juan, navegable, entrarían al lago Granada, y desde ahí solo les quedaban 15 kilómetros hasta el Pacífico, era pensarlo y se sentían ya dueños de los océanos y cargados de riquezas, los imperialistas tienen una sola regla: expandirse para robar, y por mar se conducen hasta el 80% de las mercancías en el mundo. En el asalto yanqui, el primero, tras numerosas vicisitudes el filibustero Walker se autoproclama presidente y hace volver la esclavitud, lo que representaba de modo transparente su propósito imperialista, y con ello el invasor declaró que con “la esclavitud … los americanos se proponen regenerar la sociedad en Nicaragua”. Otra declaración, esta vez del sucesor de Roosevelt, un presidente llamado Taft, hacía ver que ansiaban apoderarse de la nación que les hacía un revés tras otro: “Es obvio que la doctrina de Monroe es más vital en las cercanías del canal de Panamá y la zona del Caribe que en cualquiera otra parte”, pues según parece su fracaso les hacía replantearse cómo debían hacer para apoderarse de Nicaragua. Rubén Darío, el Poeta Nacional de Nicaragua, expresó el mejor espíritu de lucha del Pueblo: “Seremos entregados a los bárbaros fieros? / ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? / ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? / ¿Callaremos ahora para llorar después?

Los intentos de someter a Nicaragua llegaron a tratar de dividir el país indominable, (divide y vencerás) separando a la parte del Atlántico de la del Pacífico. Encontrarían a Diego Manuel Chamorro, traidor a la rebelión popular, pidió a los yanquis su invasión para garantizar “con sus propias fuerzas la seguridad y la prosperidad de los ciudadanos norteamericanos en Nicaragua, …” Chamorro, la estirpe de corruptos que ha tenido el poder con siete presidencias y las armas para entregar el país al que le ayude a explotar al pueblo. Así llamaba aquel Chamorro en 1912 a la invasión que encontró una resistencia inusitada, se enfrentaban tropas especiales con las armas más sofisticadas del momento contra un pueblo trabajador pletórico de ansias de libertad, en el enfrentamiento caería el héroe nacional Benjamín Zeledón. Desde ese punto parece que se dispara la Historia hacia delante.

Sandino había nacido en 1895 en condiciones de pobreza, por lo que no dispuso de ningún medio para sobrevivir, tan solo trabajar muy duramente, primero en el campo y más adelante en la emigración para ganarse la vida en Honduras, Guatemala y México, fue obrero sindicalista y ejemplar militante antiimperialista. Como obrero aprendió de todos los movimientos políticos de la época, de todos ellos extrajo lo más genuino sobre el terreno práctico y lo sintetizó en la unidad de los pueblos para su liberación.

De vuelta en Nicaragua las vicisitudes de la lucha le llevarían a oponerse al Pacto del Espino Negro, por el que José María Moncada el 4 de mayo de 1927 vendía a los rebeldes a Stimson, el enviado del imperio yanqui. Y aquí se alzó con toda la fuerza el pronunciamiento de Sandino, lo que hizo que Nicaragua se volviese a componer con claridad meridiana frente al invasor: “El 4 de mayo … es fiesta nacional porque fue ese día en que Nicaragua probó ante los ojos del mundo que su honor nacional no se humilla, que le quedaban todavía hijos que con su sangre lavarían la mancha de los demás”.

Dos años después, el 1º de enero de 1929, el General Sandino responderá a la carta del Almirante Sellers donde éste le pide que negocie la entrega de las armas: “… la soberanía de un pueblo no se discute sino que se defiende con las armas en la mano”.

Por fin, en enero de 1933 los yanquis dan por perdida su guerra contra el General Sandino y sus combatientes, y se ven obligados a irse de Nicaragua. El General de Hombres Libres hacía honor a sus principios: Fuera los yanquis y defensa de la Soberanía Nacional. Para ello Sandino establecía que la unidad debía dejar las diferencias de opinión, que nunca debían emplearse, para separar, que había que combatir todos unidos. ¿Alguien puede sostener que las diferencias empleadas como justificación para el abandono no sirven al imperio? Nadie puede afirmarlo, así puesto lo demuestra y lo confiesa la Historia. Sandino declaró: “Mi ideal campea en un amplio horizonte de internacionalismo en el derecho de ser libre y de exigir justicia, aunque para alcanzar ese estado sea necesario derramar la propia sangre y la ajena”.

Un año después, en 1934, el 21 de febrero, Sandino acude ya victorioso al encuentro en el que se va a hablar de la paz con el presidente Sacasa, vinculado familiarmente al asesino Anastasio Somoza, jefe de la Guardia Nacional, y tras dar por terminada la reunión, despedirse y subir en el coche en el que viajaba con sus dos generales que le acompañaban, en el camino de vuelta fueron detenidos por militares a la orden de Somoza que ordena que los asesinen.

Ya el revolucionario Farabundo Martí había declarado momentos antes de que él mismo fuese fusilado: “Doy testimonio ahora de la entereza moral, de la pureza absoluta del General Sandino”, y el Pueblo nicaragüense lo sabía, por eso el General Sandino fue su ejemplo de vida y lucha, y de ellas se enseñó el Frente Sandinista de Liberación Nacional para la resistencia y el combate en la mayor dureza, en el que entregó su vida el dirigente máximo, Carlos Fonseca Amador. El triunfo definitivo sería alcanzado en 1979 el 19 de julio.

La Revolución Sandinista ha transformado el País en la idea cumbre del General Sandino, los principios del  General de Hombres Libres: Nicaragua Liberada, antiimperialista, Independiente, Soberana, con Justicia Social y amante de la Paz.

 

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de AMANE. Miembro de la Asociación Europea de Apoyo a los Detenidos Palestinos. Internacionalista e integrante de la REDH y de la Red de Artistas, Intelectuales y Comunicadores Solidarios con Nicaragua y el FSLN.

 

Por REDH-Cuba

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