Los impactos del nuevo asedio de Trump. La resiliencia de la gente frente a los intentos de recolonización La relación con el gobierno de Lula. Y la solidaridad internacional que la Revolución siempre ha practicado –en las guerras anticoloniales para apoyar con los médicos– y que tanto necesita hoy


Fuente: Otras palabras

Víctor Manuel Cairo Palomo en entrevista con Thiago Gama

Cerebro de 2026. Cuba se encuentra en el centro de un experimento geopolítico extremo. Bajo la administración de Donald Trump, la isla más grande de las Antillas ha dejado de ser simplemente blanco de sanciones para convertirse en el epicentro de un asedio biopolítico deliberado: la suspensión inducida de los flujos vitales de toda una nación con el propósito explícito de forzar el colapso de su estructura soberana. Los apagones sistemáticos que superan las veinte horas diarias y la grave escasez de medicamentos esenciales no son meras fallas técnicas; son la manifestación material de lo que Giorgio Agamben definió como el Estado de Excepción, convertido en paradigma de gobierno permanente.

Es en este contexto de asfixia planificada y amenazas abiertas de una “toma amistosa” de la isla que Víctor Manuel Cairo Palomo, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Cuba en Brasil, llega a Brasilia.

Nacido en 1978, licenciado en Derecho por la Universidad de La Habana y máster por el Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García (ISRI), Cairo Palomo llega a la capital brasileña tras dirigir la misión diplomática en Panamá (2022-2025). Su acreditación formal, sellada con la entrega de copias certificadas de sus credenciales a la Secretaria General de Relaciones Exteriores, Embajadora María Laura da Rocha, inaugura un ciclo de gobernanza diplomática orientado a fortalecer las relaciones bilaterales en un momento en que la retórica de Washington pasa de la presión económica a los ultimátums soberanos.

Ante la dura realidad de un país con farmacias vacías y redes eléctricas colapsadas, el Embajador sostiene que el proyecto civilizatorio cubano se mantiene firme gracias a lo que el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez denomina «resistencia creativa», es decir, la capacidad de innovar y avanzar con sus propios recursos, incluso bajo el asedio más prolongado y exhaustivo jamás impuesto a una nación en la historia moderna. La siguiente entrevista no es un informe administrativo, sino el testimonio de un pueblo que se niega a ser convertido en protectorado. Reivindicar Cuba hoy, según Víctor Manuel Cairo Palomo, exige un pensamiento crítico para desenmascarar la barbarie disfrazada de sanciones y defender la viabilidad de un mundo multipolar donde la dignidad no es negociable.

Aquí está la entrevista.

¿Cómo deben posicionarse los países de la región, especialmente Brasil, para defender el sagrado principio de la libre determinación de los pueblos y evitar que la retórica bélica se convierta en agresión?

La agresión de Estados Unidos contra Cuba se ha prolongado durante más de 60 años. Se trata de una agresión sistemática contra el pueblo cubano, una violación del derecho internacional y una vulneración de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Esta agresión se ha basado fundamentalmente en el bloqueo económico, comercial y financiero contra el pueblo cubano, reforzado actualmente por un bloqueo energético ilegal que busca asfixiar nuestra economía y por constantes amenazas de agresión militar. Estas medidas unilaterales constituyen el sistema coercitivo más prolongado y exhaustivo que jamás haya sufrido una nación en la historia.

Otra manifestación actual de esta agresión es la injustificable reincorporación de Cuba a la lista unilateral del Departamento de Estado de países que supuestamente patrocinan el terrorismo.

Una acción emprendida por el actual Presidente de los Estados Unidos, pocos días después de que las agencias de seguridad nacional estadounidenses certificaran al entonces Presidente Joe Biden que Cuba no representaba una amenaza para ese país. Fue una decisión política adoptada por el Presidente Donald Trump, con consecuencias devastadoras para la economía y la vida cotidiana de los cubanos.

El propósito de esta agresión sostenida y sistemática durante más de 60 años es someter la soberanía e independencia de la nación mediante el hambre y la miseria, de acuerdo con documentos oficiales desclasificados del gobierno de los Estados Unidos, como el memorándum interno del Subsecretario de Estado Lester Mallory, fechado el 6 de abril de 1960, que afirmaba:

“(…) es necesario emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba (…) un curso de acción que, siendo lo más hábil y discreto posible, logre los mayores avances en privar a Cuba de dinero y suministros, reducir sus recursos financieros y salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento [1] del gobierno”.

Sin embargo, el bloqueo no es simplemente una medida de guerra contra el pueblo cubano. También afecta, a través de sus efectos extraterritoriales, a otros Estados soberanos, al obstaculizar el libre comercio e implicar la posibilidad de imponer sanciones a compañías navieras, transportistas, aseguradoras o reaseguradoras involucradas en el suministro de combustible a Cuba; así como la persecución intensa y minuciosa de las transacciones financieras cubanas y los consiguientes obstáculos al suministro de recursos básicos.

Ante esta injusticia, la comunidad internacional expresa su rotundo rechazo al bloqueo contra Cuba cada año en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Existen múltiples expresiones de rechazo a esta política de Estados Unidos contra Cuba, tanto por parte del pueblo estadounidense como de bloques regionales, expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas, pueblos, movimientos sociales y fuerzas políticas de todo el mundo.

Brasil ha desempeñado un papel fundamental en el liderazgo político regional y mundial contra el bloqueo a Cuba durante los últimos cuatro años. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha sido enérgico y firme en los foros internacionales al condenar el bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos a Cuba y la inclusión de la isla en la lista unilateral de Estados patrocinadores del terrorismo. Esta postura debería ser adoptada en bloque por todos los gobiernos de la región, como ha ocurrido en periodos anteriores.

El rechazo al bloqueo contra Cuba forma parte del legado histórico de los países de la región en la lucha contra el colonialismo y en el respeto al derecho de los pueblos a la libre determinación.

Oponerse al bloqueo contra Cuba no es una cuestión ideológica; es una cuestión de humanismo, de respeto a la sensibilidad y la dignidad humanas.

¿Cómo se mantiene viva esta tradición de solidaridad en un contexto de asedio?

Desde 1959, bajo un asedio permanente, nuestro país ha construido hermosas páginas de solidaridad en el mundo. Solidaridad no significa dar lo que nos sobra, sino apoyar a los demás compartiendo lo que tenemos.

Nuestra solidaridad internacional se ha manifestado con un firme compromiso hacia todos aquellos que nos necesitan, y especialmente hacia los más humildes.

El Líder Histórico [2] de la Revolución Cubana, Fidel Castro, resumió el significado del internacionalismo cubano y nuestra solidaridad al afirmar:

“(…) Sin internacionalismo, la Revolución Cubana ni siquiera existiría. Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”.

A lo largo de nuestra historia, hemos demostrado nuestra solidaridad en numerosas ocasiones, pero quisiera destacar las siguientes:

La participación de nuestros combatientes en las luchas anticoloniales en África, Asia y América Latina. El papel fundamental de Cuba en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica.

En 1963, Cuba envió su primera brigada médica a Argelia, marcando el inicio de una colaboración que llegó a 165 países. Desde entonces, más de 600.000 profesionales de la salud han prestado servicios en las zonas más necesitadas del mundo.

La brigada médica Henry Reeve estuvo presente en Pakistán en 2005, tras el devastador terremoto que azotó el norte del país, causando miles de muertes y dejando a millones de personas sin hogar. También estuvo presente nuestro personal médico [3] en Haití tras el catastrófico terremoto que asoló la nación caribeña, dejando a millones de personas en estado crítico. Durante el brote de ébola en África Occidental entre 2014 y 2015, Cuba envió a más de 250 médicos y enfermeros para combatirlo en países como Liberia, Sierra Leona y Guinea. Durante la pandemia de COVID-19, Cuba envió 58 brigadas médicas a 42 naciones para combatirla.

En el sector educativo, uno de los programas más emblemáticos fue el método pedagógico “Yo sí puedo” [4], desarrollado por el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) en colaboración con el Ministerio de Educación de Cuba, que, desde su lanzamiento, ha sido adoptado en más de 30 países de América Latina, el Caribe, África y Asia. Hoy, el pueblo brasileño se beneficia de este programa.

La historia de la Escuela Latinoamericana de Medicina, una universidad inextricablemente ligada a la labor solidaria de Cuba, ha demostrado al mundo que, en nuestra pequeña isla “que hace posible lo imposible”, nunca dejaremos de creer en la esperanza.

Cuba seguirá practicando la solidaridad, incluso en tiempos de guerra. Cuba seguirá compartiendo con los más humildes el sueño de un mundo mejor, incluso bajo asedio y la amenaza de guerra.

¿Qué mensaje envía a los pueblos de América Latina que actualmente enfrentan sus propias crisis?

El momento que vivimos, los pueblos de la región, es sumamente complejo y exige solidaridad entre todos: una solidaridad política y material efectiva.

Todos los pueblos de la región se enfrentan al fascismo y al desprecio del actual gobierno de Estados Unidos.

Ante un momento como este, debemos recordar que nuestra región posee una identidad propia y, como se expresó en la Proclamación de Paz de América Latina y el Caribe, adoptada en la Cumbre de la CELAC en La Habana en 2014, la “unidad en la diversidad” es fundamental.

José Martí, héroe nacional de Cuba, legó su pensamiento a todos los pueblos de la región cuando escribió en su ensayo “Nuestra América”:

“Ya no podemos ser el pueblo de las hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flores, crepitando o zumbando al capricho de la luz que la acaricia, o al ser azotada y derribada por las tormentas; ¡los árboles deben alinearse para que el gigante de siete leguas no pueda pasar! Es tiempo de equilibrio y marcha unida, y debemos avanzar en formación cerrada [5], como la plata en las raíces de los Andes”.

¿Cuál es la valoración del Embajador sobre la cooperación en salud cubano-brasileña en el programa Mais Médicos, y cómo pueden los movimientos populares defender esta alianza frente a quienes pretenden anular la solidaridad entre nuestras naciones?

La presencia de médicos cubanos en el programa Mais Médicos en Brasil fue beneficiosa para el pueblo brasileño. Recibí testimonios de ciudadanos brasileños que me contaron que la primera vez que recibieron atención médica fue de manos de un médico cubano.

Según datos publicados, fue un programa de cooperación que contó con la aprobación de más del 90% de la población brasileña.

El programa “Mais Médicos para o Brasil” fue un claro ejemplo de colaboración Sur-Sur que garantizó el acceso a servicios de salud a más de 60 millones de personas, de las cuales 45 millones fueron atendidas por los más de 19.000 profesionales de la salud cubanos que participaron en este proyecto. Llegaron a municipios con alta vulnerabilidad socioeconómica y difícil acceso, y a más de treinta [7] distritos de pueblos indígenas en la Amazonía, donde nunca antes había habido un médico.

Nuestros países tienen potencial en el sector salud que debemos aprovechar mejor. Existen las condiciones para seguir fortaleciendo los lazos, de acuerdo con las normas y necesidades mutuas, en beneficio de ambas naciones. La industria farmacéutica cubana posee un potencial que Brasil puede aprovechar, y las capacidades brasileñas pueden ser beneficiosas para Cuba.

Brasil es un país con una alta tasa de personas con diabetes, y Cuba cuenta con un medicamento de eficacia comprobada (Heberprot-P) que ayuda a acelerar la cicatrización de úlceras diabéticas neuropáticas e isquémicas graves del pie, reduciendo significativamente el riesgo de amputación y facilitando la granulación progresiva de la lesión.

¿Cómo podemos traducir la solidaridad diplomática en acciones de cooperación concretas que alivien el sufrimiento causado por el bloqueo?

El impacto de la agresión del gobierno de Estados Unidos afecta considerablemente todos los aspectos de la vida cubana. Nuestras prioridades hoy son el sector energético, la producción de alimentos y la necesidad de medicamentos. El gobierno brasileño ha declarado públicamente que está preparando una nueva donación de alimentos y ha enviado medicamentos a nuestro país, un gesto por el que estamos profundamente agradecidos.

El sector energético es fundamental para Cuba. Sin combustible, carecemos de la capacidad para producir alimentos; esto afecta el funcionamiento de hospitales, escuelas y transporte público, y provoca apagones prolongados en todo el país. El bloqueo energético es ilegal: todos los países del mundo tienen derecho a comerciar diésel y gasolina con Cuba, y Cuba tiene derecho a adquirirlos como cualquier otra nación.

Existe una campaña regional de movimientos sociales, que ha cobrado considerable fuerza en Brasil, vinculada a la instalación de paneles solares en Cuba. La búsqueda de alternativas para ayudar a nuestro país es indispensable hoy. Los amigos deben permanecer unidos en las peores circunstancias.

¿Qué lecciones ofrece Cuba a los países del Sur Global que actualmente buscan construir soberanía tecnológica, alimentaria y sanitaria en un mundo fragmentado entre superpotencias?

Creo que el mundo no está fragmentado entre superpotencias. Creo que la narrativa que el gobierno fascista de Estados Unidos pretende imponer es la de la fragmentación mundial.

El presidente de Estados Unidos defiende su propia visión imperialista de la multipolaridad, no porque exista consenso y respeto por un mundo multipolar, sino porque, según su interpretación, esta multipolaridad sirve para apropiarse de los recursos de América Latina y el Caribe como zona de influencia.

Una de las lecciones que nos deja Cuba es que la solidaridad entre los pueblos no puede ser bloqueada ni fragmentada.

La capacidad de resistencia del pueblo cubano, que algunos llaman resiliencia, no es más que la voluntad de un pueblo que no quiere ser dominado ni recolonizado por Estados Unidos; y esta es otra lección para el mundo. Un pueblo pequeño, sin grandes recursos, resiste la creciente agresión de Estados Unidos; esto demuestra que es posible.

¿Podrá Cuba seguir siendo, como lo ha sido hasta ahora, un ejemplo de que la resistencia no es solo un acto de supervivencia, sino la afirmación de un proyecto civilizatorio alternativo?

Cuba seguirá adelante y, como dijo el general Antonio Maceo [8]:

“Quien intente apoderarse de Cuba recogerá el polvo de su tierra ensangrentada, si no perece en la lucha”.

Defender a Cuba hoy es defender el humanismo; es defender los sueños de otro mundo posible.

Defender a Cuba es defender la soberanía de los pueblos y la lucha por una mayor justicia social.

La resistencia cubana actual tiene un componente importante que el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez denomina “resistencia creativa” [9]. Significa resistir, pero al mismo tiempo avanzar con nuestros propios recursos, aplicando la ciencia y con soluciones locales a nuestros problemas. Por lo tanto, Cuba, a pesar de enfrentar agresión económica y amenazas de guerra, busca soluciones para mitigar el impacto del bloqueo genocida que se le ha impuesto.

Recuperar Cuba hoy es ejercer el pensamiento crítico; es defender la alternativa, la liberación y la emancipación. Es defender un proyecto social con el ser humano en el centro de las políticas públicas, en busca de mayor justicia social y dignidad para todos.

Por nuestro sueño de construir una Cuba mejor y un mundo mejor, estamos dispuestos a darlo todo.

Me permito cerrar este documento histórico con un poema de Martí en nombre de millones de mis compatriotas y en nombre de Thiago Gama:

“Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.
¿Es una de las dos?
El sol no retira su majestad, con amplios velos
y un clavel en la mano, silenciosa
Cuba cuya triste viuda se me aparece.”

— José Martí, Versos Sencillos (1891), Poema XIX.

Notas del traductor:

[1] «derrocamento» — Equivalente al español «derrocamiento»: caída o deposición de un gobierno, a menudo por medios no institucionales. Se conservó el término para mantener la fuerza política del original, evitando alternativas más suaves como «derrubada» (derrocamiento).

[2] «Líder Histórico» — Título oficial del Estado cubano para Fidel Castro Ruz (1926-2016), que lo distingue del cargo de jefe de Estado que ocuparon sus sucesores.

[3] «galenos» — Sinónimo erudito de «médicos» en español caribeño, derivado de Claudio Galeno. Su uso en el texto conserva el elevado registro retórico del original.

[4] «Yo sí puedo» — Se conservó el nombre original del método cubano de alfabetización de adultos, reconocido internacionalmente y utilizado en documentos oficiales de cooperación.

[5] “en formación cerrada” / José Martí — Traducción de “en cuadro apretado”, expresión que combina la idea militar de una formación compacta con la cohesión política de los pueblos latinoamericanos.

[6] “multipolarismo” — Se diferencia de “multipolaridad” al designar una doctrina ideológica sobre el orden mundial, no solo una configuración del sistema internacional.

[7] “trintena” — Forma poco común en portugués que traduce el español treintena: un conjunto aproximado de treinta unidades. Conserva la imprecisión calculada del original.

[8] Cita de Antonio Maceo — Discurso atribuido al “Titán de Bronce” durante la Protesta de Baraguá (1878), símbolo de la irreductibilidad cubana frente al colonialismo español.

[9] “resistencia creativa” — Concepto formulado por Miguel Díaz-Canel: resistir el bloqueo no como mera supervivencia, sino como progreso con los propios recursos, la ciencia y la innovación local.

*Nota del editor: La séptima pregunta fue extraída de una formulación retórica del propio Embajador en el texto original en español, y se destaca aquí como un subtítulo para brindar mayor claridad a la estructura del argumento.

Por REDH-Cuba

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