Si bien es cierto que el arreciado bloqueo de EE.UU. daña gravemente a Cuba en todas las esferas de la sociedad, constituye al mismo tiempo una oportunidad para que la isla caribeña busque desarrollarse económicamente con sus propios recursos y sea cada vez más soberana.
Pese a que es blanco de una feroz guerra comercial y financiera sin precedentes de Washington, que incluye desde principios de este año un cerco total petrolero, la mayor de las Antillas no se ha paralizado, sino todo lo contrario, avanza en soluciones propias a los complejos problemas que enfrenta.
Ejemplos al respecto son innumerables y abarcan todas las áreas, desde la energética hasta la producción de medicamentos, alimentos y otras de vital necesidad para cualquier nación.
En los últimos cuatro meses Cuba solo ha recibido un barco de petróleo, donado por Rusia, de ocho que requiere mensualmente, lo que ha provocado prolongados apagones y afectaciones en la transportación y en importantes industrias del país.
Ante esa situación, el decano archipiélago no se ha quedado de brazos cruzados, y emprendió acciones dirigidas a mitigar a corto, mediano y largo plazo la crisis que padece por el intensificado bloqueo de EE.UU.
Entre ellas destacan la instalación de parques fotovoltaicos a lo largo y ancho del territorio nacional, de paneles solares en hospitales, en la agricultura para el bombeo de riegos, en la distribución de agua a la población, en las industrias para la elaboración de alimentos, y en otros centros vitales, además de la utilización de vehículos eléctricos obtenidos en Estados amigos y también ensamblados en la isla.
A su vez, ha aumentado, y lo continuará haciendo, la extracción de su crudo nacional, que, aunque pesado por el azufre que contiene, ya podrá ser refinado en Cuba gracias a nuevas tecnologías y la innovación de sus científicos y trabajadores.
En una primera prueba experimental exitosa el proceso permitió producir diésel, nafta y combustibles comercializables, marcando un hito en la autonomía energética de la nación antillana.
Es real que el camino hacia la solución de los retos que tiene Cuba ante sí, en medio del bloqueo acrecentado por el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, no será fácil, pero su pueblo y gobierno están decididos a superar todos los obstáculos y ser cada vez más soberanos.
Gracias a su capacidad de resistencia, sobrevivencia e inventiva, y a la creciente solidaridad internacional, la isla triunfará. Que nadie tenga la menor duda.
