Este lunes 13 de abril el presidente Donald Trump repitió que Cuba podría ser el próximo objetivo de Estados Unidos, durante una conferencia de prensa sobre el conflicto con Irán, el impacto en los derivados del petróleo y lo que podría ocurrir con Cuba.

“Vamos a ver qué pasa con Cuba. Cuba es otra historia”, dijo y recalcó su visión de que la isla es un país “mal gestionado”, con un “mal sistema”.[1]

«Ha sido un régimen muy opresivo, como saben. Contamos con muchos y extraordinarios cubano-estadounidenses -prácticamente todos ellos votaron por mí-, y han sido tratados de manera terrible. En muchos casos, sus familiares han sido asesinados. Han sido golpeados y asaltados; han ocurrido cosas verdaderamente atroces en Cuba», añadió Trump sobre la isla.

“Cuba es una nación en decadencia, y vamos a hacer esto, y podríamos pasar por Cuba después de terminar con esto» (de Irán), concluyó Trump.

«Cuba es una nación en colapso. Vamos a llevar a cabo esta iniciativa».

El presidente Díaz-Canel, sin lugar a dudas, el mejor de los discípulos de Fidel y Raúl en cuanto a fidelidad al legado de estos y de la Generación Histórica de la Revolución, y en la valiente y combativa continuidad de la obra revolucionaria, en reciente entrevista a “NBC News”, sobre esta matriz de opinión impuesta por los medios al servicio de los intereses monopólicos imperiales, respondió: “Es muy curioso, porque en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, sobre todo en momentos de tensión, se acude mucho a las construcciones mediáticas, a las construcciones representativas de estereotipos, e incluso, para la opinión pública mundial, casi le imponen unas determinadas visiones. Y en este caso está la del colapso. Yo preguntaría, ¿qué país en el mundo sería capaz, como lo ha hecho Cuba, como lo ha hecho el pueblo cubano, de soportar 67 años de agresión mantenida, sostenida, de la potencia más poderosa del mundo, con más de 60 años de bloqueo, con los últimos seis o siete años con bloqueo recrudecido, y ahora con bloqueo energético, y pudiera no colapsar? Nosotros no hemos colapsado, nosotros mantenemos un país organizado, un país con armonía

“Nos tratan de imponer la matriz del colapso cuando por una política agresiva, por una política genocida de bloqueo, nos llevan a vivir una situación compleja. Nosotros estamos viviendo una situación compleja, nuestro pueblo vive cosas muy duras todos los días, que están en el ámbito de lo nacional, pero lo podemos llevar al ámbito de lo familiar. Pero no está colapsado nuestro país”.[2]

Es evidente la estrategia yanqui de intento de quiebre de la resistencia cubana a través de la política de máxima presión en lo económico, en lo financiero, en lo comercial y en lo energético; oportunistamente combinada con guerras psicológica, no convencional, cognitiva, cultural, mediática, ideológica, diplomática y subversiva.

Como dijera Fidel, aquellos que sueñan con que la Revolución podrá ser alguna vez batida, se engañan; aquellos que sueñan tales desvaríos ignoran que esta Revolución, que es la continuación de la historia de nuestra patria cumplirá los 40, cumplirá los 50, cumplirá los 60 y cumplirá los 100 años, y muchos más años, de eso no tenemos duda.[3] Hoy, con la más profunda convicción, digo que nuestra Revolución seguirá adelante, nuestra Revolución verdadera, porque es una revolución socialista y porque es una revolución marxista-leninista.

En estos tiempos de confusión ideológica, de naturalización de la manipulación de la verdad, de idealización de la mentira, de exaltación de la vulgaridad, el irrespeto y la indecencia en las relaciones internacionales, con marcado tinte surrealista al estilo del “Viejo Oeste”, los amigos del mundo y el enemigo, deben saber que nuestra Revolución, que tanto asusta a los reaccionarios, que tanto asusta al Imperio, desde su resistencia creativa, lanza un mensaje inequívoco, de que por muy difíciles que sean estas circunstancias, en las que se decide la propia existencia de la humanidad (está latente el peligro nuclear en el conflicto en Irán y el Medio Oriente provocado por la agresión injustificada de Estados Unidos e Israel); que si incluso si se llevara a cabo la amenaza de agresión militar al país, aun en esas circunstancias, Cuba resistiría y vencería.

Sabemos lo que se juega para el destino de la Patria, de Nuestra América y para los pueblos del Sur Global. Estamos conscientes de la enorme responsabilidad que ante los pueblos del mundo y la Historia, asumimos, y sabremos estar siempre a la altura de esa responsabilidad, que no la buscamos, sino que nuestra decisión de no doblegarnos jamás ante los designios imperiales nos ubica en esa honrosa trinchera de combate.

Los imperialistas urden un Zanjón a escala mundial, amedrentando a gobiernos débiles y cooptando a gobiernos vasallos. Creen asistir a la derrota definitiva e irreversible del proyecto patriótico, antimperialista, democrático, socialista, humanista, solidario y de justicia social de Cuba. Cegados por su embriaguez triunfalista, tras la pírrica e inmoral incursión bélica en la sospechosamente indefendida Venezuela (salvo la digna y ejemplar defensa de un glorioso y combativo puñado de cubanos y otros pocos hijos de Venezuela), el secuestro y encarcelamiento impune del Presidente Constitucional Nicolás Maduro y su esposa, el arrodillamiento voluntario de 12 “judas” de derecha, en representación de la “América Sumisa”, quienes asistieron a una “Primera Cena” con el “anticristo pederasta” en Estados Unidos, calculan que Cuba, aparentemente solitaria en su vecindad geográfica con Estados Unidos, no podrá resistir y tendrá que rendirse. Desde luego, no se limitan a esperar. Confiados en esta nueva versión del fatalismo de la fruta madura, hacen y harán todo lo que esté a su alcance por empujarnos a la capitulación. Acechan la más mínima fisura para lanzarse contra nuestra patria y consumar así uno de sus más caros sueños imperiales: aplastar la Revolución Cubana, liquidar su ejemplo y someter para siempre al pueblo que se atrevió a desafiarlos.

Este es el momento de erguirse, como el Titán de Bronce en Baraguá, para decir: ¡No! No renunciaremos a la Revolución, al socialismo, al leninismo y al internacionalismo. No renegaremos de nuestra obra, la más humana, justa y digna que se haya levantado jamás en tierra cubana. No nos plegaremos nunca ante la soberbia y la prepotencia del imperialismo yanqui, ni haremos concesión alguna para obtener indulgencias o limosnas. No traicionaremos jamás a nuestros muertos gloriosos, desde La Demajagua hasta hoy. No traicionaremos bajo ninguna circunstancia a los pueblos hermanos de América Latina ni a la lucha de todo el Tercer Mundo por su derecho a la paz y al desarrollo. Lo que piensen y digan los cabecillas del imperialismo y sus ideólogos sobre nuestro país, nuestra sociedad y nuestro sistema, nos importa un bledo. Carecen por completo de moral para juzgar al socialismo. Las meretrices no pueden presumir ni hablar como vírgenes vestales”.[4]

Se engaña peligrosamente el enemigo en su embriaguez triunfalista. Como lo demostró el presidente Díaz-Canel en la referida entrevista, con inmutable y serena firmeza rechazaremos la hostilidad y las presiones con la que buscan doblegarnos.

Pero deben saber de una vez, y por todas, que aunque somos amantes de la paz, que la promovemos y defendemos en el mundo, que no somos un pueblo guerrerista ni invasor, ni amenaza para ningún país o sistema político; que si llega la hora de defender con las armas la independencia, la integridad territorial y nuestro proyecto económico, cultural, político y social, seremos capaces de devolver golpe por golpe al agresor imperialista. No solo rechazaremos la vil agresión, sino nos convertiremos en su última aventura bélica

“Tampoco habrá brecha ni flanco vulnerable para crear una quinta columna en las filas revolucionarias de nuestro pueblo. Los elementos contrarrevolucionarios y antisociales que integran su raquítica cantera, deben estar advertidos de que servir en esta hora como peleles del imperialismo equivale a convertirse en los mayores traidores de la historia de Cuba, y que en esa condición los considerarán la ley y el pueblo”.

“La Revolución no tiene alternativa, no hay alternativa para la Revolución, más que la victoria. Los problemas de nuestro país, como lo fue siempre a lo largo de la historia, solo los puede resolver nuestro país; los problemas de nuestro país solo los puede resolver la Revolución por difíciles que sean. La única que puede resolver los problemas de este país, a mediano o a largo plazo, es la Revolución, y eso no tiene alternativa; somos nosotros y eso no tiene alternativa, y somos nosotros con nuestro trabajo, con nuestra lucha, con nuestro esfuerzo, combatiendo todo lo que haya que combatir”.

“Sabemos que hay muchas cosas que combatir…, muchas relacionadas con la disciplina social, el cumplimiento del deber, la delincuencia, todo ese tipo de cosa. Solo nosotros podemos hallarles solución a los problemas, encontrarles solución a los problemas… ; solo nosotros podemos y tenemos

que ser capaces de resolverlos, manteniendo la unidad de nuestro pueblo, el orden y el espíritu de lucha. Cualquier otro camino, como la claudicación o la rendición, además de indigno, implicaría sacrificios materiales mil veces superiores”.

“…estamos aquí por nuestro valor, por nuestra decisión de luchar hasta la muerte, por la decisión de cobrar un precio impagable a cualquier agresor.

El imperialismo tratará de dividirnos para buscar cualquier pretexto con qué

justificar sus acciones intervencionistas en nuestro país, y esa estrecha y sólida unidad les impedirá a ellos siempre el pretexto para eso. Pero en cualquier circunstancia estaremos siempre preparados para la guerra de todo el pueblo y para defender hasta el último rincón de nuestro país mientras haya un revolucionario y haya un arma con qué defenderla… Porque…, cada hombre, cada revolucionario debe decir: Yo soy el ejército, yo soy la patria, yo soy la Revolución […]”

“Si el imperialismo pudiera poner de rodillas a Cuba, si pudiera de nuevo implantar el capitalismo en nuestro país, ¿qué quedaría de todo lo que hemos hecho […] ¿Qué quedaría de nuestra hermosa historia? ¿Qué quedaría del recuerdo de nuestros mártires? ¿Qué quedaría de los nombres que llevan muchas de nuestras escuelas y fábricas? ¿Qué quedaría de nuestra literatura? ¿Qué quedaría de todo lo que hemos construido con nuestro sudor y nuestra sangre? ¿Qué quedaría de nuestra bandera, qué quedaría de nuestra dignidad?”

“Por eso nosotros, y solo nosotros, podemos y debemos resolver nuestros problemas, enfrentar y resolver este desafío porque, ciertamente, si el imperialismo pudiera poner de rodilla nuestra patria e instaurar de nuevo aquí el capitalismo, no quedaría ni el polvo de los huesos de nuestros héroes, de nuestros mártires, de nuestros combatientes internacionalistas, de aquellos que nos precedieron en esta lucha, de aquellos ante los cuales nos inclinamos respetuosos para rendir tributo cada día de nuestras vidas.

¡Esto es lo que significa nuestra lucha, esto es lo que significa salvar la patria, la Revolución y el socialismo! Para repetir como Maceo en Baraguá, o después de Baraguá —fueron momentos diferentes—: “¡Quién intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre si no perece en la lucha!” […][5]

Ante los trasnochados sueños del Imperio de destruir la Revolución cubana, borrar su digno ejemplo ante la historia y el mundo, solo cabe aquella convicción de Fidel, proclamada en histórico y patriótico acto en la Ciudad Heroica de Santiago de Cuba, al clausurar el IV Congreso del Partido Comunista:

“…ante esta multitud de valientes, ante esta multitud de patriotas, ante esta multitud de hombres y mujeres extraordinarios, cambio en la tarde de hoy, por una vez, las consignas, que no cambiarán, porque seguirán siendo las mismas; pero hoy, especialmente hoy no digo ¡Socialismo o Muerte!, porque habrá socialismo a cualquier precio; y no digo ¡Patria o Muerte!, porque seremos capaces de arrancarles la vida a aquellos que quisieran arrebatarnos la patria […]”[6]

 

¡Hasta la Victoria, Siempre: VENCEREMOS!

Notas:

[1]https://www.telemundo51.com/noticias/cuba/podriamos-pasar-por-cuba-trump-lo-dice-otra-vez/2770765/

[2] Entrevista concedida por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, a Kristen Welker, periodista del Programa Meet the Press de NBC News, en el Memorial José Martí, el 9 de abril de 2026, «Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz» Periódico “Granma”. lunes 13 de abril de 2026.

[3] Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, en conmemoracion del XXX aniversario del Triunfo de la Revolucion. 1º de enero de 1989. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1989/esp/f010189e.html

[4] EL FUTURO DE NUESTRA PATRIA SERÁ UN ETERNO BARAGUÁ!

Llamamiento al IV Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Santiago de Cuba, 15 de marzo de 1990. https://www.pcc.cu/sites/default/files/documentos/2023-07/el-partido.pdf

[5] Ídem

[6] Ídem

Por REDH-Cuba

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