Hoy, 4 de mayo, la Oficina de Asuntos Históricos de la Presidencia de la República de Cuba celebra su 62.º aniversario de fundada. Esta institución, creada en 1964 por iniciativa de Celia Sánchez Manduley, atesora un patrimonio documental invaluable que resguarda la memoria de la lucha insurreccional cubana. Su existencia misma es un acto de resistencia: en un contexto de creciente presión y guerra informativa contra la Isla, el archivo que Celia comenzó a construir en plena Sierra Maestra se erige como un antídoto contra la manipulación y el olvido.

La heroína que custodió la historia

Celia Sánchez (Media Luna, 9 de mayo de 1920 – La Habana, 11 de enero de 1980) no fue solo la primera mujer combatiente del Ejército Rebelde o la mano derecha de Fidel Castro; fue, sobre todo, la mujer que comprendió que la Revolución debía ser contada con documentos, no con mitos. Ya en 1958, en medio de la contienda, escribía al comandante Almeida:

“No quiero que salga la carta sin que sepas que no guardo copia pero que confío en que tú no te cansaste de guardar papeles y guardes la carta”.

Esa obsesión por el registro minucioso la llevó a reunir más de 159 000 fotografías y 56 000 documentos que hoy constituyen la columna vertebral de la Oficina de Asuntos Históricos.

La Oficina: un monumento vivo

La institución nació oficialmente el 4 de mayo de 1964, al calor de la necesidad de “salvaguardar la memoria histórica de la lucha insurreccional”. Veinte años después, Fidel Castro la definió como “monumento vivo a la obra fecunda y la imperecedera memoria de Celia”. Durante seis décadas, sus trabajadores han digitalizado fondos, restaurado documentos y, sobre todo, respondido con hechos a las campañas que buscan distorsionar el pasado cubano.

Un arma en la guerra informativa actual

Hoy, cuando Cuba es blanco de una guerra mediática que pretende reescribir su historia y deslegitimar su proyecto social, el legado de Celia adquiere una vigencia estratégica. La Oficina de Asuntos Históricos se ha convertido en una trinchera de primera línea: frente a los intentos de “secuestrar la historia de Cuba”, la institución promueve que cada ciudadano contraste la información con fuentes soberanas y acuda a los archivos originales. Como recordó Salvador Valdés Mesa en el aniversario 60, los trabajadores de la Oficina “forman parte de la primera línea de combate de la Revolución”.

Conclusión

Celia Sánchez demostró que la verdad histórica es un arma tan poderosa como un fusil. A 62 años de la creación de su Oficina, su visión nos interpela: en tiempos de noticias falsas y operaciones de desinformación, preservar la memoria documental es un acto de soberanía. La Oficina de Asuntos Históricos seguirá siendo, como lo soñó Celia, un monumento vivo que defiende la verdad de Cuba.

Fuente: Razones de Cuba

Por REDH-Cuba

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