Los prisioneros de Epstein Mossad, cargos del régimen imperial por el que pone la cara Trump, ese rosado naranja como zanahoria, viendo la manifestación masiva del pueblo de Cuba celebrando a la clase obrera, que es del mundo, han sufrido un movimiento telúrico que afecta a sus pies hundidos en las arenas movedizas de la crisis capitalista. Lo último que les queda para salvarse es ahogar a cuantos pueblos les sea posible para colocarlos bajo sus pies, y pisando sobre ellos intentar sacar la cabeza para salvarse de morir bajo el barro y quedarse petrificado como una momia. Después los pueblos la colocarían en el museo que testimonia, para que las generaciones futuras sepan como era el monstruo al que Cuba le rompió el molde. Porque el problema del imperialismo queda manifiesto cuando su psicópata pedófilo preferido prisionero del sionazismo, sale diciendo qué va a hacer con Cuba.

Nadie va a negar que son días de palpitaciones, que algunos horas de primavera se parecen tanto al otoño que no sabe uno …, aunque el conocimiento en la memoria dice que siempre saldrá el sol por el este, que siempre se sostiene la luz en el cielo, que siempre el futuro vence al invasor, … aunque éste día se parezca al otoño.

El genocidio cría fama de criminal a quien corresponde. El genocidio causado por bloqueo, que es un acto de guerra, un crimen de lesa humanidad, con sus asesinatos por cierre de todos los medios, por destrucción de la vida, sin alimentos, sin medicinas, sin energía, … forzando para hacer desaparecer al pueblo, y lo que el imperialismo hace al pueblo de Cuba después se lo harán a los demás, el genocidio, decía, cría fama, y el criminal no se echa a dormir. El genocidio va en el cuerpo pesado del colonialista-imperialista que se hunde en las arenas movedizas de su crisis. La Historia no le da ni una pizca de razón, y cuanto más produce de lo suyo, más, más, más crímenes, menos, menos, menos … perdón. El sol de la Historia lo escribe todo.

Cuba es geografía que el ejército popular se inserta, su organismo diversifica y multiplica resistencia, y su plasma sanguíneo es digno de combate. Resiste el aire y la piel, resiste el sol que viene primaveral y el músculo que llama en la caja torácica, en la muñeca y la sien. El invasor ignora de dónde come la raíz del pueblo, y por qué y cómo crece. El invasor ve que es comido por los pies, es papel verde de Washington colgando del gancho del Banco Mundial-FMI-Swift letrina mundial. El genocida se inviste con ropa de sangre no lavable, y los pueblos rojos, negros, amarillos, blancos, … ojos de trabajo, le ven, ven que en este rato se ha hundido un poco más en las arenas movedizas de su crisis, arenas que le dejaran momificado.

Mientras, el 1º de mayo el pueblo de Cuba rompe el molde imperialista.

Por REDH-Cuba

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