Carta abierta a la sociedad civil mundial a los defensores de la paz y a los pueblos del mundo.

Excelencias, líderes de organizaciones sociales, defensores de los derechos humanos y ciudadanos del mundo:

Nos dirigimos a ustedes en una hora de extrema gravedad. El aumento de una retórica agresiva y las amenazas de intervención militar por parte de sectores extremistas de los Estados Unidos contra Cuba han dejado de ser simples consignas políticas para convertirse en un peligro real que amenaza la paz de la región y la vida de millones de seres humanos.

Acudimos a la Sociedad Civil Internacional no para pedir favores, sino para apelar a la justicia y a la memoria.

Cuba es una nación pequeña que ha hecho de la solidaridad su bandera más alta. Mientras otros exportan armas, Cuba ha exportado vida.

Durante décadas, nuestro país ha enviado brigadas médicas a los rincones más olvidados del planeta, combatiendo el ébola en África, el cólera en Haití, la ceguera en América Latina y la COVID-19 en más de 40 países.

 Somos un pueblo que comparte lo que tiene, no lo que le sobra, bajo la convicción de que la salud es un derecho humano universal.

¿Es esta la nación que merece ser agredida? ¿Es este el pueblo cuya integridad debe ser amenazada con portaaviones y misiles?

Una agresión militar contra Cuba no sería un «proceso quirúrgico» ni una «liberación». Sería una masacre de civiles.

 El costo humano sería incalculable. Nuestros niños, que hoy asisten a escuelas seguras, y nuestros ancianos, protegidos por un sistema de salud universal, serían las primeras víctimas de la barbarie.

Una guerra en el corazón del Caribe desataría una tragedia humanitaria que afectaría no solo a nuestra isla, sino a la estabilidad de todo el hemisferio.

La historia nos ha enseñado que las bombas nunca han sembrado democracia, solo han dejado tras de sí escombros, orfandad y resentimiento.

La paz no es solo la ausencia de conflicto; es el respeto al Derecho Internacional, a la soberanía de los pueblos y a la Carta de las Naciones Unidas.

Hacemos un llamado urgente a la movilización mundial:

  1. Exigimos el respeto a la vida: Pedimos a los líderes de la sociedad civil que levanten sus voces en todos los foros posibles para denunciar el aventurerismo bélico.
  2. Apostamos por la diplomacia: Instamos a la comunidad internacional a presionar por soluciones basadas en el diálogo, el respeto mutuo y la convivencia civilizada entre los Estados.
  3. Protección de la infancia: Llamamos a proteger el derecho de nuestros niños a vivir en paz, sin el trauma del estruendo de la guerra sobre sus hogares.

Cuba no representa una amenaza para la seguridad de ninguna potencia. Nuestra única «arma» ha sido la resistencia y la solidaridad internacional. No permitan que el odio de unos pocos decida el destino de todo un pueblo generoso.

Líderes del mundo, activistas, intelectuales, artistas y gente de buena voluntad: Detengan la mano del agresor antes de que sea tarde.

 La humanidad no necesita más guerras; necesita más médicos, más libros y más pan.

En nombre del decoro, de la justicia y de la vida, les pedimos que se unan a nuestro clamor:

¡No a la guerra contra Cuba!

¡Sí a la Paz y a la Vida!

Atentamente,

Henry Omar Pérez

Periodista y Comunicador Social

Miembro de la sociedad civil cubana

Por REDH-Cuba

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