Cuba siempre suele estar presente en los medios de comunicación del mundo. Y no porque en ese país tengan un interés especial, secillamente hace décadas que es la obsesión de la derecha (y no tan derecha) estadounidense. Y, por qué no decirlo, de la derecha de todo el mundo. Parecía que la obsesión era hacia la figura de Fidel Castro, tras su muerte, heredó esa obsesión su hermano Raúl, y  en la actualidad, y aunque Raúl Castro no tiene especiales funciones en el gobierno, la obsesión sigue contra Cuba.

Lo último han sido las declaraciones de Donald Trump durante un acto en Florida este pasado viernes 1 de mayo. Allí dijo que su país “tomará Cuba casi inmediatamente”. En realidad era eso lo que único que se podía decir en el estado de la Florida para caer bien.

Con su soberbia añadió: “A nuestro regreso, lo que haremos a nuestra vuelta de Irán, es enviar a uno de nuestros portaaviones, quizá el Abraham Lincoln, el mayor del mundo, haremos que se acerque, se detenga a 100 metros de la orilla y ellos (el régimen cubano) contestarán, muchas gracias, nos rendimos”, presumió en un discurso durante la cena.

El único dato que no fuese predictivo de su afirmación, que el portaviones Lincoln era el mayor del mundo, ya era falso porque es el Gerald Ford.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel respondió en la Tribuna Antimperialista José Martí durante la masiva manifestación del Día de los Trabajadores con  más de medio millón de habaneros, afirmando que las amenazas de la administración Trump a Cuba buscan solamente «satisfacer los intereses de un grupo pequeño pero adinerado e influyente, con ansias de revancha y dominación», en referencia a partes de la comunidad cubanoamericana en el sur de Florida.

Díaz-Canel agregó una advertencia: «Ningún agresor, por poderoso que sea, encontrará rendición en Cuba». «Tropezará con un pueblo decidido a defender la soberanía y la independencia en cada palmo de territorio nacional», afirmó el presidente cubano.

Aprovechemos la actualidad de Cuba para repasar los libros disponibles.

Comenzamos repasando la agresión de más de seis décadas a la revolución en Fidel en la mira. Testimonio de un acoso, del periodista cubano Luis Adrián Betancourt. “Yo me muero casi todos los días. Todo el mundo está hablando de mi muerte”, decía Fidel Castro, y de cincuenta años intentando asesinarlo trata este libro.

No se puede conocer la revolución cubana si no se lee a Fidel Castro, y qué mejor guía para sus textos que el escritor y activista Tariq Ali. El libro se titula Las declaraciones de La Habana, y, además de algunos textos de Fidel Castro, cuenta con una cronología de la historia cubana y de la Revolución , y la trayectoria de Fidel Castro antes de 1959.

Para poner en contexto la historia de Cuba, nadie mejor que el periodista e historiador Richard Gott, gran conocedor de América Latina. Lo demostró con su libro Hugo Chávez y la revolución bolivariana y lo vuelve a hacer en Cuba. Una nueva historia. Aquí repasa desde los orígenes precolombinos de Cuba hasta la supervivencia de la Revolución tras la caída del Bloque del Este.

Seguimos con otro periodista, Fernando Ravsberg, quien recoge en su libro El rompecabezas cubano su trabajo en La Habana como corresponsal de la BBC. No esperen de él una defensa incondicional de la revolución, pero tampoco la agresividad habitual de los grandes medios occidentales.

Y terminamos con un libro curioso, Enemigo, de Raúl Antonio Capote. Identificado como el agente Daniel en los Órganos de la Seguridad del Estado cubano, fue reclutado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y durante siete años permaneció en sus filas registrado con el nombre de Pablo. Mucho se habla de la eficacia de los servicios de inteligencia cubanos, testimonios de este exagente secreto ayudan a conocer las motivaciones patrióticas e ideológicas que mueven a los cubanos y explicar el porqué de tantos años de fracasos de Estados Unidos.

Por REDH-Cuba

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