Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y la invasión mercenaria de Playa Girón. La Base Naval en Guantánamo, título de la conferencia inaugural impartida el 14 de abril de 2026 por el Dr.C. René González Barrios en el taller Girón. 65 años de la gran victoria contra el imperialismo. Sala polivalente La Plata, Centro Fidel Castro Ruz.
Fuente: Centro Fidel Castro
La victoria de Playa Girón ha pasado a la historia como la «primera gran derrota» del imperialismo yanqui en América.
La Operación Pluto preparada por la Agencia Central de Inteligencia, con la aprobación del gobierno de los Estados Unidos de América, fue la revancha organizada por el imperio contra las fuerzas pujantes de la Revolución Cubana. Para materializarla, empleó a representantes de los intereses espurios de la sociedad putrefacta que había sido superada, a efectivos de la propia Agencia y a sus propias Fuerzas Armadas.
La reacción del gobierno de Eisenhower ante la derrota de un ejército construido a su gusto, imagen y semejanza, y asesorado y entrenado por sus representantes, no se hizo esperar. La respuesta sería inevitablemente militar, aunque para ello emplearían primero todo su arsenal subversivo, preferentemente, a los representantes del viejo ejército y del viejo sistema.
Al traumático golpe que significó el triunfo revolucionario, se unió otro contundente en lo político y económico. Las medidas cada vez más radicales de la Revolución para hacer realidad el Programa del Moncada, afectaban directamente los intereses de los monopolios y empresas extranjeras, especialmente las estadounidenses. El ejemplo de Cuba era nefasto para el dominio hemisférico del imperio.
La reacción imperial fue inmediata. Sabotajes, atentados, bombardeos, fomento y sustentación de bandas contrarrevolucionarias, acciones piratas, campañas mediáticas en las que se satanizaba a la Revolución y sus líderes, guerra diplomática, bloqueo económico y rompimiento de relaciones, fueron sólo una parte del rostro de la agresión en ciernes.
En enero de 1960, fue creada la Fuerza de Tarea (FT) WH-4 de la CIA, que elaboró el Programa de Acción Encubierta contra el Régimen de Castro, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo. El Programa, que preparaba las condiciones para subvertir el orden interno con el empleo de mercenarios y contrarrevolucionarios, marchaba acompañado por la intensificación de la preparación combativa de unidades élites de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, en especial la Infantería de Marina, las que incrementaron sustancialmente sus ejercicios y maniobras en áreas de la Costa Este, el Golfo de México y el Mar Caribe.
Entre el 18 de enero y el 20 de marzo de ese año, unidades de Infantería de Marina realizaron en Onslow Beach, Carolina del Norte y la isla puertorriqueña de Vieques, el ejercicio Brigadelex 1/60, primero de una serie en el que escuadrones de helicópteros y aviación de ataque, garantizaban el asalto y desembarco de los efectivos de la 8 brigada de Infantería de Marina. En estos ejercicios se comprobaba la operatividad del buque anfibio LPH-4 Boxer, que formaría parte del escalón de asalto norteamericano listo para desembarcar en Bahía de Cochinos.
Como parte del acondicionamiento del Teatro de Operaciones Militares, entre enero y agosto, una compañía del 8 Batallón Ingeniero de la Infantería de Marina, reconstruyó una pista de aterrizaje y construyó un nuevo taxiway y un campamento para unos 500 efectivos y elementos de aviación, en Camp García, Vieques, Puerto Rico.
El 10 de febrero, era rebasificado en la Estación Aeronaval de Leeward Point, en la Base Naval de Estados Unidos en la bahía de Guantánamo, el 122 Escuadrón de Cazas de la Infantería de Marina (12 aviones), procedentes de Beaufort, Carolina del Sur. Dos días después, el 312 Escuadrón de Cazas, también procedente de Beaufort, con otros 12 aviones, reforzaba la Base.
El 18 de marzo y hasta el 11 de mayo, la 10 Brigada (Provisional) de Infantería de Marina con Escuadrón de helicópteros y aviación de ataque, realizaba desde Camp Lejeune y Cherry Point, en Carolina del Norte, el ejercicio Brigadelex 2/60 que nuevamente incluía desembarcos en Vieques y, Onslow Beach.
Coincidiendo en el tiempo, entre el 21 de marzo y el 6 de abril, la 2 Fuerza de Tarea Aeroterrestre de Infantería de Marina realizaban el mayor ejercicio de ese tipo de fuerza en el año; el Lantphibex 1/60 (Operación Amicus), también con desembarcos en Vieques y, Onslow Beach. Como parte de este ejercicio, se desarrolló un desembarco de la Fuerza de Golpe Anfibia de la Flota del Atlántico. El ejercicio estuvo destinado a probar las capacidades de la Fuerza para capturar, ocupar y defender puntos clave, evacuación de personal, protección de los intereses de EEUU y apoyar o restablecer gobiernos amigos.
Del 6 al 11 de mayo, el 24 Grupo Aéreo de Infantería de Marina reforzado, participó en el ejercicio logístico Logex 1/60 también en Onslow Beach, Carolina del Norte. Una semana después, del 18 de mayo al 20 de julio, otra brigada de Infantería de Marina con apoyo de helicópteros y aviación de ataque, realizaban el ejercicio Brigadelex 3/60 en Vieques y Onslow Beach. El Grupo de desembarco de Brigada se mantuvo operativo en el Caribe hasta el 2 de agosto.
Entre el 10 de junio y el 25 de septiembre, la 2 Brigada Expedicionaria de Infantería de Marina, fue desplegada en el Caribe para participar en el ejercicio «Traex 4/60». En medio de este, entre los días 25 al 27 de julio, 2000 Reservistas de la Infantería de Marina eran movilizados para participar en el ejercicio de tres días, Operación Whipsaw, en Camp Lejeune, Carolina del Norte.
El 9 de agosto, el 225 Escuadrón de Cazas de la Infantería de Marina procedente de Key West, Florida, se rebasificaba en la Estación Aeronaval de Leeward Point, en la Base Naval de Guantánamo, donde permanecería hasta el 12 de septiembre.
Nuevamente la 8 Brigada Expedicionaria de Infantería de Marina, entre el 15 de agosto y el 29 de noviembre, realizaba ejercicios, esta vez, el «Phibulex 4/60» con desembarcos en Vieques.
Iniciando octubre de 1960, 1 450 infantes de marina reforzaron la Base de Guantánamo, tras desembarco naval desde el LPH-4 Boxer. La revista norteamericana World Report, el 3 de octubre, se hacía eco de la noticia y advertía el peligro real que tal incremento de fuerzas representaba para Cuba:
«Los impresionantes refuerzos llegados a Guantánamo muestran que Cuba está situada a merced de la fuerza militar de Estados Unidos, y que Estados Unidos está listo para entrar en acción si lo necesitare».
Ese mismo día, el almirante Arleig A. Burke jefe de operaciones navales de Estados Unidos y amigo íntimo de Batista, declaraba a la revista US News and World Report:
«Nosotros no debemos estar dando explicaciones. Nosotros somos poderosos y somos el líder del mundo (…) La Marina está interesada no solo en nuestra Base Naval de Guantánamo, sino acerca de toda la situación cubana».
En el verano de 1960, la CIA solicitó al Grupo Especial del Consejo de Seguridad Nacional que aprobara los vuelos de aviones de exploración U-2 sobre CUBA. La operación se denominó Kick Off y fue realizada por U-2 del Destacamento G de la CIA, volando desde la Base de la Fuerza Aérea de Laughlin, Texas. La CIA solicitó al Grupo Especial que autorizara otros vuelos. Los vuelos tuvieron lugar entre el 26 y 27 de octubre.
En enero de 1961, tras el brusco rompimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, el imperio amenazó a la isla emprendiendo las maniobras Convex-1/61 en el Caribe, con la participación de un portaaviones, un submarino atómico, tres submarinos convencionales, diez destructores y otras unidades de apoyo, así como mil infantes de marina.
Desde febrero, el destructor DD-844 Perry, convertido en buque de intercepción de señales y basificado temporalmente en la Estación Aero-Naval de Key West, Florida, monitoreaba las transmisiones cubanas, desplazándose a todo lo largo de nuestras aguas territoriales. Este buque monitoreó después las transmisiones de la brigada mercenaria en Girón, durante su debacle. Fue él, quien captaría por radio la última comunicación del jefe de la Brigada Mercenaria:
«(…) no tenemos nada con qué pelear…me dirijo hacia los árboles, no puedo esperar por ustedes».
El 1 de marzo, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos realizaron en áreas del Canal de Panamá, el Ejercicio Operación Solidaridad. A partir de esta fecha se incrementaron sus unidades navales en el Caribe y la Base Naval de Guantánamo.
Los días 19 y 21 de marzo, aviones de exploración estratégica U-2 Dragon Lady, de la Base de la Fuerza Aérea de Edwards, California, realizaron sobrevuelos en Cuba, para obtener datos sobre el orden combativo de la aviación y las tropas terrestres cubanas, y datos geográficos que permitieran seleccionar el lugar adecuado para el desembarco mercenario. Posteriormente, un Destacamento de U-2, se trasladó desde la Base de la Fuerza Aérea de Edwards en California, hacia la de Laughlin, en Texas, y a partir del 6 de abril, en el marco de la Operación Flip Top, realizaron 15 misiones vuelos contra Cuba.
Desde el 27 de marzo la emisora contrarrevolucionaria Radio Swan, en el contexto de la guerra psicológica asociada a la Operación Pluto, sólo transmitió informaciones vinculadas a las organizaciones enemigas en Cuba. Antes, durante y después de la invasión, tergiversó olímpicamente los hechos. En ello emuló con las agencias AP, UPI y AFP, tan imaginativas y fantasiosas, que, con una falta total de ética profesional y escrúpulos, hacían desembarcar fuerzas en el puerto de Bayamo, anunciaban cruentos combates en las calles de La Habana y Cienfuegos, el avance impetuoso de tanques rusos contra la capital, el sobrevuelo de Migs soviéticos que nunca habían llegado a suelo cubano y masivos alzamientos en la Sierra Maestra, entre otras falacias. Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, los maestros del jingoísmo, fueron niños comparados con estos.
El 3 de abril, el Departamento de Estado publicó su primer Libro Blanco sobre Cuba donde afirmaba:
«La situación presente en Cuba hace confrontar al Hemisferio Occidental y al sistema interamericano un reto grave y urgente».
A inicios de ese mes, la Junta de jefes de Estado Mayor ordenó al Comando de Defensa Aérea de América del Norte (NORAD), ejecutar la Operación «SouthernTip», que establecía una estación de vigilancia por radar en el mar, con tres buques DER y AGR, para monitorear el espacio aéreo entre Cuba y la parte meridional de la Florida. Los buques, que rotaban, eran ubicados a unas 100 millas al este de Key West, unas 80 al sur de Miami y a 90 de la costa norte de Cuba.
Desde el 13 de abril, el buque de mando GCI Northampton con la jefatura de la segunda Flota, dirigió desde las cercanías de la Isla Bimini, en la Florida, las operaciones de traslado a Cuba de la Brigada Mercenaria 2506, embarcada en Nicaragua. Armada y pertrechada hasta los dientes, esta incluía la posesión de unos 35 aviones, de ellos 16 bombarderos B-26; estuvo escoltada por una poderosa agrupación naval norteamericana que brindó cobertura al desembarco, en espera de la orden –que nunca llegó–, de entrar en acción en apoyo del auto titulado gobierno espurio del traidor José Miró Cardona, anclado en una Instalación Militar de la Florida.
El destacamento naval norteamericano de cobertura a la invasión, era muy superior en poder de fuego a la brigada mercenaria. Nombrado Fuerza de Tarea Alfa, lo componía el portahelicópteros de asalto anfibio LPH-4 Boxer, con un batallón de la 2da División de Infantería de Marina a bordo; el portaaviones CVS-9, Essex, con 40 aviones de combate: los destructores DD 507 Conway; DD 756 Murray; DD 701 Eaton, y el portaaviones CVA Independence, con setenta aviones. Lo acompañaban dos submarinos. Eran las mismas fuerzas y medios que durante más de un año venían preparándose intensamente para una guerra inminente.
Respecto a la magnitud de la cobertura militar norteamericana a la invasión, como bien se explica en el prólogo a la edición cubana del libro Bahía de Cochinos: la historia no contada, del historiador norteamericano Peter Wyden:
«…Resulta insólito que prevalezca el criterio de que la fuerza de tarea de portaaviones Alfa, de la armada estadounidense, integrada por un portaaviones, siete destructores y dos submarinos, solo fuera asignada para dar cobertura a la travesía del convoy hasta las costas cubanas…»
Wyden ponía en duda que la presencia de una fuerza de tarea anfibia reforzada en el área, formada por dos buques anfibios de desembarco (LST), cargados de artillería y tanques y dos transportes de asalto AKA, con 1 200 marines a bordo, fuera sólo para asegurar y ayudar en el desembarco a los invasores. La desproporción entre la Fuerza de Tarea Alfa y su supuesta misión, evidencian el objetivo real del gobierno americano.
El 16 de abril, unidades navales de Estados Unidos realizaron durante la noche acciones demostrativas al norte de La Habana y Pinar del Río, Oriente e Isla de Pinos, con acercamientos de entre 10 y 6 millas de la costa, con el fin de confundir y demorar al mando cubano la identificación del lugar del desembarco. El 17 de abril, unidades navales de la marina de guerra norteamericana realizaron una maniobra de distracción radioelectrónica desde el norte del puerto de Mariel, en La Habana, hasta Bahía Honda, Pinar del Río, pretendiendo desviar la atención de la dirección del golpe principal.
La CIA reclutó sus mercenarios en Estados Unidos y los preparó en campamentos en Guatemala, Puerto Rico y Miami, y en instalaciones militares norteamericanas como Fort Bragg y Norfolk en Virginia, Fort Myers y Opalocka en la Florida, Vieques en Puerto Rico, y Fort Guly en Panamá. En la Base Aérea de Homestead, en La Florida, el ejército de los Estados Unidos, entrenó una fuerza contrarrevolucionaria de choque, que pretendía desembarcar directamente en la provincia Oriental, con el apoyo de la Base Naval de Guantánamo, donde aguardaba una fuerza inhabitual de alrededor de cuarenta buques de combate y aseguramiento, concentrados allí a inicios del mes de abril de 1961. Para justificar tal presencia, el Pentágono anunció la realización de una maniobra militar en el área del Caribe. Era en realidad, la cobertura bélica a la invasión de Playa Girón.
Los organizadores norteamericanos de la invasión, enviaron a tierra teams de exploración, para asegurar el desembarco mercenario. Cuatro pilotos norteamericanos pertenecientes a la Guardia Nacional de Alabama, murieron abatidos por el fuego de nuestros aviones y, derrotada la invasión, en una mezcla de arrogancia e impotencia, aeronaves de combate del portaaviones Essex, sobrevolaron los campos ya libres de mercenarios de Playa Girón.
Aunque el desenlace principal de los hechos ocurrió, en la Ciénaga de Zapata, Girón no fue sólo allí. El país completo vivió la amenaza del desembarco y la agresión. El 15 de abril, en la provincia oriental, muy cerca de Baracoa, la agrupación mercenaria del traidor Nino Díaz se disuadió de desembarcar ciento sesenta mercenarios, en el Atlantic, uno de los cinco buques de transporte de la brigada 2506, al percatarse de la presencia de fuerzas revolucionarias.
Durante el fallido intento, reportó un accidente a bordo con armas automáticas, del que resultó un muerto y dos heridos, por lo que abortó la misión. Un destructor de Estados Unidos acudió en su auxilio y evacuó las víctimas hacia la Base Naval de Guantánamo, prueba fehaciente del aseguramiento y cobertura que esa instalación brindó a la invasión.
Aquel intento estaba vinculado a una probable autoagresión en la Base, como pretexto para una intervención armada directa.
Heridos en su orgullo imperial, poco después de la derrota de Playa Girón, la Flota del Atlántico creó un grupo de inteligencia radioelectrónica en dicha instalación. Allí se organizó la operación Patty, que consistía en atentar simultáneamente contra la vida del Comandante en Jefe en el acto central por el aniversario del 26 de Julio en la capital y contra el comandante Raúl Castro Ruz en el que se celebraría en Santiago de Cuba. Con armamento facilitado por autoridades de la Base a contrarrevolucionarios, se simularía una agresión a esta desde territorio libre, que justificara la reacción estadounidense y el comienzo de la ofensiva contra Cuba.
En manos de la contrarrevolución, depositaron ocho morteros que dispararían treinta proyectiles contra la base naval y cinco contra una unidad del Ejército Rebelde en las cercanías. Ambos se sentirían atacados y responderían, comenzando el combate. El plan incluía sabotajes y acciones en Santiago de Cuba, Las Villas y Camagüey. El 17 de julio, la Seguridad del Estado cubana detuvo a los implicados. La operación abortada contó con la aprobación del presidente de la junta de jefes de Estado Mayor, general Maxwell Taylor.
El 30 de septiembre, el capitán de la Infantería de Marina, Arthur J. Jackson, detuvo al trabajador Rubén López Sabariego quien laboraba como chofer de un camión de cargas. Lo acusaron de transmitir a la Isla informaciones militares de carácter secreto. Quince días después, la embajada suiza informaba a Cuba que su cadáver había aparecido en una zanja dentro de la Base Naval. La autopsia demostró que llevaba varios días muerto y que presentaba fracturas y hematomas, producto de las torturas a que fue sometido.
La dirección de la Revolución identificó, desde los primeros momentos, que la Base era el punto más vulnerable para el montaje o fabricación de pretextos para la agresión. Así se denunció en los foros internacionales en que tomaba parte. En la sesión plenaria del XVI período de sesiones de la Asamblea General de la ONU el 10 de octubre de 1961, lo hizo el canciller cubano Raúl Roa, explicando la estratagema de autoagresión en los planes del Pentágono y la CIA.
Mario García Incháustegui, representante del gobierno cubano ante la asamblea general, el 5 de febrero de 1962, revelaba la manipulación mediática en pos de la provocación, citando como ejemplo al periódico Gitmo Gazette que se editaba en la base, y que publicó la siguiente información:
Se está estudiando la posibilidad de que el Primer Ministro Fidel Castro esté planeando moverse contra la base norteamericana. Se hace necesario que Estados Unidos envíe a Guantánamo tres grandes portaviones, el Enterprise, el Forrestal y el Contellation, que patrullan no lejos de esta zona.115
Corrían los días de la «Operación Mangosta», preparada por la CIA tras el fracaso de Girón, para derrocar la Revolución. El 9 de marzo de 1962, bajo el título: «Pretextos para justificar la Intervención Militar de Estados Unidos en Cuba», fue sometido a la oficina del secretario de Defensa para su aprobación, un paquete de inescrupulosas medidas, entre ellas:
• Una serie de incidentes bien coordinados se planificarían para que ocurriesen en (la base naval de) Guantánamo o sus alrededores, a fin de crear una apariencia verosímil de que fueron realizados por fuerzas cubanas hostiles.
• Estados Unidos respondería con la ejecución de operaciones ofensivas destinadas a asegurar los suministros de agua y energía, destruyendo los emplazamientos de artillería y morteros que amenazan a la base. Comenzarían operaciones militares norteamericanas a gran escala.
• Un incidente tipo Remember the Maine pudiera prepararse de diversas maneras.
• Pudiéramos hacer volar un barco norteamericano en la bahía de Guantánamo y culpar a Cuba.
El 17 de marzo el periódico Hoy denunciaba en La Habana, la posibilidad de una autoagresión norteamericana en territorio ocupado, refiriendo que miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos habían viajado a esta para estudiar la creciente actividad militar cubana en sus alrededores.
El día 20, el gobierno de Cuba ante las reiteradas provocaciones con disparos de armas de fuego contra las postas cubanas los días 3, 4 y 5 de marzo, envió nota diplomática a la embajada de Checoslovaquia en Washington. En busca de un pretexto y probando los nervios de nuestros soldados en la frontera, por esos días un yipi militar norteamericano con marines armados a bordo, de forma agresiva y a toda velocidad traspuso la puerta terrestre y avanzó impetuoso hasta detenerse bruscamente a escasos tres metros de la posta cubana.
Nuevamente, el 9 de abril, el gobierno cubano envía nota diplomática con motivo de la continuidad de los disparos. Estados Unidos los niega siempre y asume el papel de víctima. Fue ese un tiempo de escalada, quizás por conmemorarse el primer aniversario de la derrota imperial en Playa Girón. Ese mes, la gama de agresiones (igual a la primera en 1960) denunciadas todas por Cuba en notas diplomáticas, incluyó:
• Ofensas de palabras en disímiles ocasiones.
• Brindar emparedados y comida a soldados cubanos y ante la indiferencia de estos; ofenderlos de palabra, gestos y amenazarlos con cuchillos.
• Lanzamiento de pasteles, cajas de dulces, manzanas y paquetes de cigarros.
• Lanzamiento de piedras, objetos que explotaban en la zona cubana, botellas con gasolina con estopas incendiarias.
• Manipulación y carga de armas, disparos, apuntar las armas contra el territorio nacional, incluido piezas de artillería pesada.
• Alumbrar con reflectores las postas cubanas.
• Marines subidos en las cercas perimetrales.
• Insultos de palabra contra Fidel y Raúl.
• Emplazamiento de ametralladoras contra las postas.
Además, fueron múltiples las violaciones del espacio aéreo por todo tipo de aeronaves, incluidos helicópteros, y embarcaciones violando nuestro mar territorial.117 La base naval de Estados Unidos en la bahía de Guantánamo, cual termómetro militar, permitió apreciar la dimensión real del peligro de guerra, en octubre de 1962.
Una de las primeras medidas tomadas, reveladoras de la inminencia de la crisis, fue la evacuación de familiares de militares y civiles que se encontraban allí, así como su reforzamiento militar. Un total de dos mil ochocientos noventa civiles fueron trasladados a territorio continental en buques de transporte y aviones C-130.
En la madrugada del 21 de octubre, arribó el 2o batallón reforzado del 1er regimiento de la 1a División de Infantería de Marina, vía aérea, desde Camp Pedleton, California, el cual fue dislocado inmediatamente en el perímetro de la base, en la construcción de obras ingenieras.
Otro batallón fortalecido de Infantería de Marina, a bordo de buques de la 8a Escuadra Anfibia, arribaba el día 22, procedente de Cherry Point, Carolina del Norte. A ellos se sumaba un tercer batallón de la 2a División de Infantería de Marina. En total, los efectivos equivalían a un regimiento reforzado. Posteriormente llegó la jefatura del 6o Grupo de Desembarco Regimental, para tomar el mando de las operaciones. En la instalación se encontraba además el 4o Batallón de Construcciones Móviles.
Fidel 19 de abril de 1976 en la celebración del Decimoquinto aniversario de la victoria, cobra mayor vigencia al demostrarse que no fue en vano el sacrificio y la entrega del pueblo en las arenas de Playa Girón, porque como él sentenció: «A partir de Girón, todos los pueblos de América fueron un poco más libres».
De haberse consolidado la cabeza de Playa, e intervenido directamente las fuerzas armadas de los Estados Unidos, la historia hubiera sido diferente. Como dijera nuestro Comandante en Jefe en el acto por el XXV Aniversario de la Victoria de Playa Girón el 19 de abril de 1986:
«La importancia de Girón no está en la magnitud de la batalla, de los combatientes, de los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; ¡la gran trascendencia histórica de Girón no es lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió gracias a Girón!
No me refiero al hecho de que hubiera vuelto el capitalismo a nuestro país si hubieran tenido éxito en consolidar su cabeza de playa, ¡porque de ninguna manera hubieran podido establecer otra vez el capitalismo en nuestro país!, ¡de eso estoy seguro! No porque evitó un plan que hubiera convertido a nuestro país de nuevo en colonia yanqui, ¡porque estoy convencido de que este país jamás hubiera vuelto a ser colonia yanqui!
La transcendencia de Girón está en el precio que habríamos tenido que pagar por nuestra Revolución, el precio que habríamos tenido que pagar por el socialismo, si el plan yanqui tiene éxito y consolidan una cabeza de playa.
En aquella época todavía no habían ocurrido los acontecimientos de la guerra de Vietnam, ni la derrota imperialista en Vietnam. Y nosotros aquí, en las proximidades de Estados Unidos, aislados, sin posibilidades de logística alguna, habríamos tenido que librar la batalla de Vietnam en nuestro propio país, con una población mucho más reducida que la de Vietnam, en un pedazo de territorio mucho más reducido que Vietnam y sin fronteras con ningún país socialista, sino más bien con Estados Unidos, el país agresor.
En Girón operaron dos cosas, la táctica empleada fue una combinación de la experiencia que traíamos de la guerra irregular con elementos de guerra convencional, todo el tipo de movimiento que se hizo en la retaguardia del enemigo. Veníamos de la Sierra Maestra, ya conocíamos esa experiencia, no éramos inexpertos totalmente.
Girón significó que los que allí cayeron preservaron la vida a cientos de miles de cubanos, salvaron la vida, tal vez, a millones de cubanos. La victoria la habríamos alcanzado de todas formas, pero a un costo terrible y también al precio de la destrucción total del país. Esa es una de las lecciones que tenemos que sacar de Girón, es una de las cosas que las nuevas generaciones deben comprender y deben saber siempre, mérito imborrable de Girón.
Pero lo de Girón también tuvo otras derivaciones, que ponen de relieve el costo para la humanidad que pueden tener estas aventuras imperialistas. Como consecuencia de Girón, de la derrota sufrida por el imperialismo, de su resentimiento, de su humillación, se gestaron en el gobierno de Estados Unidos ideas tendientes a una agresión directa contra nuestra patria, y a buscar por esa vía la venganza y la destrucción de la Revolución. Eso dio lugar a las medidas que después originaron la Crisis de Octubre y que estuvieron a punto de llevar al mundo a una guerra nuclear. Vean ustedes la trascendencia de los actos irresponsables del imperialismo que a través de Girón y la derrota que allí sufrió casi condujo al mundo a tragedias infinitamente mayores. Esa es otra de las lecciones, las consecuencias imprevisibles de los actos irresponsables del imperialismo.
Girón nos enseña también la perfidia, la agresividad y la voracidad de los imperialistas, su forma de actuar, su estilo característico».
