Conferencia impartida el 14 de abril de 2026 por la escritora y periodista, Katiuska Blanco Castiñeira, en el taller Girón, 65 años de la gran victoria contra el imperialismo. Sala Polivalente La Plata, Centro Fidel Castro Ruz.
Fuente: Centro Fidel Castro
Girón, la batalla comunicacional. Preludios y desarrollo
En el Instituto Internacional de Periodismo José Martí dicté una conferencia sobre Fidel Periodista en 2006, previo al cumpleaños 80 del Comandante en Jefe Fidel. El entonces director de la institución docente, mi maestro Guillermo Cabrera Álvarez, recopiló las transcripciones y las adjuntó al aporte de la doctora Ana Núñez Machín, quien había investigado profusamente acerca del ejercicio periodístico de Fidel antes del triunfo revolucionario de 1959 y a las conferencias de colegas que, a lo largo del tiempo, habían tenido una cercanía a la vida y obra revolucionaria del Comandante, seres que reverencio siempre como Marta Rojas, Juan Marrero, Tubal Páez y Ernesto Vera. Con todo el material se publicó el libro titulado Fidel Periodista. Entonces expresé:
Es difícil diferenciar entre el estadista excepcional, la personalidad ilustrísima de la historia de la humanidad, el guerrillero, el revolucionario y el periodista. En Fidel, ser periodista es una mirada, una convicción, un espíritu palpitante a partir del sentimiento genuino de que es útil a la causa de la Revolución. Durante estos meses de fecunda recuperación sus Reflexiones lo confirman. Ser periodista es algo más que pertenecer a la nómina de un periódico o escribir una crónica o un reportaje, es un espíritu de vida, una pasión y una voluntad por expresarse, por dar a conocer una idea, tener un sentido de la historia y de los acontecimientos políticos de un país y de la humanidad.
Tal es el perfil de Fidel.
Preludios
En Fidel, la batalla comunicacional forma parte de las batallas jurídicas, políticas, militares y diplomáticas – preludio de las que se libran hoy en redes digitales, que las transversalizan todas-del camino de la Revolución y las causas justas. Desde los tiempos universitarios, con la extraordinaria dimensión social que adquirieron, primero la radio y luego la televisión -no olvidar que desde los años veinte y después en los cincuenta del siglo pasado tienen lugar el surgimiento y expansión de tales medios de difusión de información y de probada influencia política e ideológica, por cierto, nunca antes vista en tal dimensión, abarcadora incluso de zonas remotas en el sentido social [la radio es voz en el éter, no es necesario estar alfabetizado para escucharla], pero también geográfico del país. Fidel capta ese sentido desde el comienzo, lo reconoció al hablar de tales temas. No hay que olvidar que, en su conocimiento, posee referencias bien antiguas acerca del calado de la palabra, conocía el impacto y la fama de las llamadas catilinarias -cuatro discursos de Cicerón pronunciados año 63 a.c., después de ser descubierta una conspiración liderada para dar un golpe de Estado, por Catilina [Lucio Sergio Catilina, político romano de la era tardorrepublicana]- y claro que conocemos la opinión de Fidel sobre esa etapa histórica en Roma, en su concepto, reaccionaria y retardataria, por lo cual su juicio sobre Catilina tal vez no sería el que nos dan a conocer hoy los clásicos o las reseñas en redes. Permítanme la digresión. Es importante porque Fidel interpela los recuentos históricos con una visión nueva: «El cruce del Rubicón por Julio César jamás habría tenido lugar en los primeros años de la República antes de que se agudizara la intensa pugna de clases que conmovió a Roma y se desarrollara el gran partido plebeyo cuya situación hizo necesario y posible su acceso al poder. Julio César fue un verdadero revolucionario, como lo fue también Catalina, […] eso no fue óbice para que los revolucionarios franceses anatematizaran a César y endiosaran a Bruto que clavó en el corazón de aquel el puñal de la aristocracia. Ellos que habían abatido la de Francia carecían aún de perspectiva histórica suficiente para comprender que la República en Roma era la Monarquía en Francia; que la plebe luchó contra aquella al igual que luchaba la burguesía contra ésta; muy lejos estaban pues de sospechar que un nuevo César estaba a punto de surgir en las Galias [se refiere a Napoleón], y éste sí que copió de veras y con razón al Emperador Romano» (1). Esto último lo escribió Fidel en una carta desde el Presidio, el 27 de enero de 1954, al explicar que el único escenario donde surgen los genios políticos es el mundo de la realidad y la acción, al contrario del genio literario, filosófico y artístico que tiene un campo considerablemente más amplio en el tiempo y en la historia (2). Fidel como siempre, enseñándonos que hay que subvertir lo que parece establecido o verdad absoluta, con lo que él denominó perspectiva histórica, que debemos siempre tener en cuenta al analizar su personalidad como transformador de la realidad social, también si nos aproximamos a él, si pretendemos entender el carácter de su tiempo, marcado de forma ostensible por el advenimiento de la radio y la televisión, por un peso incontestable y nuevo de los medios de información y de la comunicación en general. Y para abordar desde esa perspectiva o visión crítica de que él habla, los contenidos, tácticas y estrategias comunicacionales en Fidel.
Por cierto, de las catilinarias de Cicerón, y de Demóstenes, que se ponía piedrecillas en la boca para vencer la tartamudez y discursar correctamente, Fidel escucha hablar por primera vez, cuando todavía es un niño, al asturiano ilustrado César Álvarez, tenedor de libros en Birán.
Desde que se funda -de inicio como oposición política dentro del propio Partido Auténtico y luego, ya como una nueva fuerza política- el Partido Revolucionario Cubano (ortodoxos), Fidel asiste a Radio Álvarez y a CMQ para participar en mítines políticos y hablar. Está en el estudio de la radio cuando Eduardo Chibás -a quien él consideraba una especie de Robespierre- se dispara. De tal hecho recuerda:
«[…] la acción tuvo connotaciones extraordinarias debido a que millones de personas estaban a la escucha de sus palabras. Recuerdo que se sintió el vacío. Fue una sacudida al país. Cuando murió lo llevaron a la Universidad. Influí para que lo tendieran allí. Estaban todos los periódicos, todas las estaciones de radio. Cubrían la noticia las 24 horas. ¿Qué ocurrió cuando las estaciones estaban al aire todo aquel tiempo? Las grandes cadenas de radio buscaban gente para que hablara, entonces, no había quién lo hiciera, y creo que hablé 12 o 15 veces por las cadenas nacionales. Me di cuenta de la importancia que tenían CMQ, CMKC y las demás estaciones de radio. No existían las de televisión. Pronuncié discursos diferentes, breves; arengas contra el gobierno, culpándolo de la muerte de Chibás, de la corrupción» (3).
Muchos años después dijo que eran alegatos breves y dramáticos y que apelaban a los sentimientos de las personas, y agrega:
Arengué mucho porque me di cuenta de la situación de los medios masivos en su avidez por informar y dar a conocer opiniones […] las redactaba rápido, eran breves: un párrafo o poco más, no fueron improvisadas; eran cinco, siete minutos, a lo sumo. […] las alocuciones tenían un objetivo revolucionario porque aprecié que había una gran conmoción popular, que el Ejército y el gobierno estaban paralizados y desmoralizados.(4)
En otra ocasión señala Fidel:
Chibás realmente ganó su popularidad, en gran parte, gracias a un horario radial de 8:00 a 8:30 todos los domingos, durante muchos años, en CMQ, la estación de mayor audiencia. Tenía una hora histórica -aquella fue la primera prueba de la enorme influencia de los medios de difusión masiva y del instrumento valioso que constituían, más que la prensa escrita, la prensa radial como medio de comunicación, mucho antes que la televisión-. Él nunca faltaba. Era muy constante martillando sobre la base de una moral; denunció la corrupción, el robo, los abusos. No tenía una prédica social, sino una ética política y una serie de valores políticos, pero martillaba incesantemente.(5)
Con esta afirmación, Fidel, además, se refiere no ya al medio, sino a los propios contenidos de la programación y a la importancia de la reiteración sin saturar. Todo a su medida, algo que él no obviaba.
Como les mencioné antes, el conocimiento de Fidel del impacto de la radio en primer lugar, viene de una gran conmoción social y luego, como abogado ya, prepondera el valor de la opinión pública. Es conocido que Fidel prefiere en su proceder, a las acciones propiamente legales, la denuncia pública primero, que permitirá dar a conocer la injusticia, exponer elementos de juicio, explicar una posición, referirse al caso de forma amplia, impugnar al contrario desde bases éticas y morales y, finalmente, ganar la querella -muchas veces sin ni siquiera llegar o acudir a los tribunales- en favor de sus representados, la mayoría de las veces, seres despojados de sus derechos, humildes trabajadores víctimas de la usura o la explotación, quienes casi nunca cuentan con fondos para pagarse su defensa, razón por la cual, en numerosas oportunidades, tampoco Fidel cobra sus servicios como abogado.
Después de la muerte de Chibás, cuando Fidel se propone la toma revolucionaria del poder a través de un programa que tendría la más amplia simpatía popular, el apoyo de un movimiento de masas amplio, las primeras acciones que concibe son de carácter comunicacional: un radio-mitin y el empleo de la correspondencia, en lo que se aprecia su dinamismo, creatividad y activismo en tales términos:
«Organicé un radio-mitin. Empecé a aplicar mi técnica política [ambas van unidas: comunicación y política, y comunicación sin desdeñar un solo medio o formato]. En los mítines que fui dando por fechas históricas, mandaba miles de cartas. Comencé a enviarlas cuando descubrí que en el partido había un addressograph. El partido tenía un fichero con los nombres de 7 mil u 8 mil personas contribuyentes […] les decía: “Tal día habrá un radio-mitin con tal objetivo, le pido que usted divulgue esto, lo anuncie, reúna gente y escuche el radio-mitin».(6)
En esta etapa no desestima la denuncia de la corrupción del gobierno priísta a través de artículos para los diarios y recaba pruebas para cuando sea necesario mostrarlas y probar sus verdades, realiza así un trabajo de periodismo de investigación arriesgado, capta imágenes desde una avioneta de fincas donde laboran los soldados del Ejército para el interés personal del Presidente Carlos Prío Socarrás, por ejemplo.
Cuando el Moncada, una alocución por la radio estaba prevista como parte del plan tras el ataque. Fidel recuerda los elementos que tuvo en cuenta para desarrollar al unísono una batalla comunicacional:
«Nacionalmente no íbamos a empezar haciendo discursos [hechos primero, más que palabras, a pesar del peso que le con.31cede a estas, pero en algunos momentos comprende que deben ser precedidas por las acciones], sino que, aquel día, en determinado momento, trasmitiríamos por las estaciones de radio el discurso de Chibás en su propia voz; de manera que no se iban a dar noticias por las emisoras de radio, sino que iban a empezar a repetir el discurso todo el tiempo, como un mensaje a la población. Cuando comenzaran a circular los rumores por el hecho de que estuviera saliendo aquel discurso –[…] de El último aldabonazo del líder ortodoxo- por las emisoras radiales, sin dar noticias [apuntar que Fidel cuenta contiene crear expectación], sería como un mensaje al pueblo de que se estaba produciendo una revolución popular, organizada y dirigida por hombres del Partido Ortodoxo».(7)
Hay que apuntar que Fidel es perspicaz al analizar el momento histórico; tenía muy claro que, a pesar de que los comunistas eran los mejores cuadros obreros, que luchaban por los intereses del proletariado en los sindicatos, etc., ellos se encontraban aislados, eran una minoría. Él tenía la diáfana percepción de que, en las condiciones de Cuba, no se llevaría a cabo una revolución a través de la inscripción en un partido comunista constituido, que iba a caer en el aislamiento total, bajo la influencia y el poder del imperialismo y la burguesía. Tenía la idea clara de que: «El ortodoxo, por el contrario, contaba con el apoyo de las masas que debían ser conducidas a un camino revolucionario».(8)
Volviendo al Moncada. El Movimiento revolucionario se proponía, según Fidel:
«Crear confusión dentro del Ejército; después, un mensaje a la población en el que se comunicara indirectamente que algunos acontecimientos muy importantes estaban teniendo lugar, sin saber cuáles eran. Todo esto permitiría ganar tiempo para reunir a la población y evacuar el cuartel. Luego le hablaríamos al pueblo ante la toma de la fortaleza de Santiago para provocar el levantamiento de la ciudad, y llamaríamos a la huelga general y a la promulgación de una serie de leyes revolucionaria, que después planteé en La historia me absolverá. Es decir, sería un movimiento que significaba una revolución popular, que iba a llamar al pueblo entero a sumarse. Todo lo anterior conjugado podía liquidar al régimen de Batista».(9)
Si analizamos detenidamente cada paso que Fidel elaboró se puede inferir que todas las acciones están interconectadas, definidas en ese orden de consecución debido a la conjunción de varios elementos o aspectos: políticos, sociales y militares. La difusión del discurso de Chibás, en un cierto silencio comunicacional en otros sentidos, no solo tenía un fin comunicativo y simbólico como mensaje al pueblo, era a su vez, una acción comunicativa y psicológica que servía al propósito militar y político de ganar tiempo. No es desdeñable tampoco el análisis histórico que Fidel hace en términos de audiencia y participación del pueblo de Santiago de Cuba en particular, y del Oriente en general, por su tradición patriótica combativa a lo largo de la historia, del carácter irredento de su estirpe, lo cual determinará una pronta reacción y el masivo apoyo.
Él comenzó a convertir el revés del Moncada en victoria, cuando, detenido en el Vivac, el 1 de agosto de 1953, concedió una entrevista a la CMKC. Fue la primera denuncia vibrante de los crímenes de la dictadura. Fidel, detenido, pasó a la ofensiva. Sus palabras cambiaron el signo de la situación. Permitirle hablar a través de la radio: craso error de sus enemigos.
Todas las batallas son disímiles y al mismo tiempo una misma. Esta premisa se cumple después, a lo largo del tiempo, en toda la vida y las batallas de Fidel. Él reconocía su obsesión por conocer el estado de ánimo de la opinión pública, porque en la filosofía política de los revolucionarios, esta era un factor decisivo. Así señalaba que su preocupación constante giraba en torno a esta. Decía:
«Mi permanente preocupación, mi constante preocupación, mi única preocupación es la opinión pública. Para hombres de convicciones profundas como las nuestras, para hombres que tienen una fe tan elevada en su pueblo, que tienen un concepto tan alto de la dignidad del hombre (10), la opinión pública lo es todo, la opinión pública es el factor más poderoso y decisivo de la Revolución».(11)
Así que, trabajaba para el pueblo, para la información del pueblo, en la justa medida de los intereses de la Revolución, que tiene el derecho de existir porque es voluntad de la mayoría que cumpla su destino, que se realice.
En la Sierra Maestra libró la batalla comunicacional como parte intrínseca de la batalla guerrillera y política, lo hizo con partes militares redactados para la Radio Rebelde, verdaderas crónicas, magistral ejercicio que no olvida una visión antropológica de cuanto le rodea y acontece. El parte sobre la primera batalla de Las Mercedes es un excelente ejemplo; cuando describe el poblado se refiere a sus características, poblamiento, modo de vida, costumbres, economía…, lo que escribe es una pieza escrita con pulcritud y descriptiva no solo del acontecer militar, sino también del punto objetivo de la acción en términos culturales y del sentir de los rebeldes en la línea de fuego y también en la retaguardia necesaria, según lo exige una forma combinada de táctica y estrategia que vinculan métodos de guerra regular y guerrilla.
Cuando la situación política, social, se torna compleja tras el revés de la huelga de Abril, lo que tendrá repercusiones en la situación militar con una previsible ofensiva de la dictadura contra la Sierra Maestra y en particular contra el territorio del Primer Frente de la Columna 1 José Martí (en el verano de 1958 se desató con la operación FF), Fidel acude a la Radio Rebelde para fundamentar los desafíos y las acciones que se desarrollarán en lo adelante, con el propósito de esclarecer, desmentir las falsedades que propala la dictadura y los medios tradicionales de información, razonar, explicar, fundamentar al pueblo la posición del Ejército Rebelde «Se perdió una batalla pero no se perdió la guerra». Radio Rebelde, 16 de abril, cuando Fidel pronuncia por la planta su primer discurso. «He marchado sin descanso días y noches…» (12), y remarca con ello, la importancia que da a tal acto. Se encuentra ese día en el campamento del Che en La Mesa. Utiliza la máquina de escribir con que se redactan los materiales para El Cubano Libre y la Radio Rebelde. Redacta la designación de Camilo como jefe militar de la zona comprendida entre Bayamo-Manzanillo-Victoria de Las Tunas (así designada en aquel tiempo). Siempre que hay un punto de inflexión en la guerra informa al pueblo, con profusión de detalles y razones. Lo hace también tras la victoria estratégica frente a la ofensiva de Batista. Además de esto, la Radio Rebelde sirve como enlace en clave con el exterior, como cuando se espera la llegada de algún cargamento de armas y municiones… a la pista aérea del río La Plata, en la desembocadura del arroyo Manacas la habían denominado Alfa, por ejemplo, y Fidel recibe la confirmación por Rebelde después de que le preguntaran a través de la radio si Alfa estaba lista. Descodificaban los mensajes mediante dos libros y una pluma que llegarían desde Santiago de Cuba. A veces, tales tareas, sufrían inconvenientes, hasta que lograron estabilizarse a través del curso de la guerra.(13)
Fidel le presta atención incluso al tono de los locutores en la Radio Rebelde, con lo cual, prueba también hasta qué punto es minucioso y entendido al respecto.
A Orestes Valera le escribe:
Orestes: Vas adquiriendo un tono y un énfasis por radio parecido a los locutores de Díaz Balart [Rafael Díaz Balart, principal vocero del régimen batistiano] No te vayas a ofender por eso. Solo quiero que trates de superarlo. Tú sabes que la declamación es un arte. Tú tienes voz sonora y dicción buena, pero das énfasis de gente facinerosa a las frases. Ricardo [Martínez] le da un énfasis más amable, aunque menos enérgico. Me luce que lo perfecto para nuestras trasmisiones es el tono amable y el énfasis enérgico. ¿Podremos conseguirlo? Ayer me gustó más la lectura de Ricardo ¡Esfuérzate! Cuando hay condiciones todo es cuestión de voluntad. (14)
Los ejemplos de la comparecencia de Fidel en agosto de 1958 en agosto para informar la victoria del Ejército Rebelde frente a la ofensiva de la dictadura batistiano y, unos meses después, y de la decisión de denunciar el golpe de Estado que se gestaba en la Habana el 31 de diciembre a través también de los micrófonos de la Radio Rebelde, demuestran que Fidel consideraba la batalla comunicacional como algo crucial para la Revolución, algo que continuó siendo así a lo largo de la batalla por la defensa de la Revolución, tras la alegría inconmensurable de la victoria hasta llegar a la agresión de abril de 1961. Esto se corrobora fácilmente con la presencia cotidiana -personal, escrita o a viva voz- de Fidel en los medios cubanos de prensa impresa, radio y televisión de Cuba y, a su vez, de todas las naciones que visitó entre enero de 1959 y abril de 1961, con énfasis especial en su recorrido por Estados Unidos en 1959, invitado por la Sociedad de Editores de ese país, su trayecto por América Latina a continuación de esta y, finalmente, su visita a la Organización de Naciones Unidas en 1960.
Girón comunicacional, cronología de la palabra
La voluntad de desarrollar con éxito la batalla de la defensa de Cuba en Girón, tiene, desde el punto de vista comunicacional, múltiples aristas, lo que Fidel discursó el 16 de abril de 1961, en las honras fúnebres de las víctimas del traidor bombardeo del amanecer del día anterior, no solo remite a la denuncia de la agresión sino a desmenuzar las falsedades, las mentiras, las historietas -según sus propias palabras- que publican la UPI, la AP y los principales diarios de Estados Unidos, la región y en general, del mundo. Se refiere no sólo a las notas, mensajes o declaraciones emitidas por el mismo gobierno de Estados Unidos, sino incluso, a la información que difunden las agencias cablegráficas a su servicio. Fidel se propone en su intervención establecer para la lucidez de quienes le escuchan, el nexo entre el poderío imperial y el persistente trabajo de manipulación y desinformación de los medios, incluidas las emisoras de radio y las televisoras, todos concentrados y alineados como si se tratara de uno solo, en la arremetida contra Cuba. Desde el primer momento insiste una y otra vez en la responsabilidad directa del imperialismo estadounidense en la organización y financiación de la invasión a Cuba, algo que va develando como in crescendo a medida que pasan los días. En su discurso del 16 de abril, Fidel declara el carácter socialista de la Revolución, explicita un sentir profundo del pueblo, ese pueblo que tiene derecho a tener la confirmación del horizonte histórico por el que está dispuesto a dar la vida. Lo hace partícipe también a través del diálogo, de la consulta popular. La transparencia es otra virtud del discurso de Fidel, un actuar al que será fiel toda su vida. Alertará siempre a los combatientes de los peligros que deberán correr antes de la batalla, hablará con la verdad, algo que se reitera, cuando la Crisis de Octubre y muchos años después también, ante la posibilidad de golpe nuclear a nuestras tropas por parte de Sudáfrica en el frente sur de la defensa de la República Popular de Angola, en luchas solidarias con el pueblo de Namibia y con el Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela que enfrenta al apartheid en África del Sur.
Muchos años después, en abril de 2011, Fidel narrará una circunstancia inusitada y desconocida:
El final de aquel discurso fue, sin duda, una encendida arenga de respuestas y preguntas revolucionarias. Al final, di vivas a la clase obrera, a los campesinos, a los humildes, a la Revolución Socialista, a los mártires de la patria, y finalicé con “Patria o Muerte” que se hizo habitual desde que dimos sepultura a los caídos hacía más de un año en la explosión de La Coubre.
Lo que nadie sabía es que, mientras yo hablaba, ya casi de noche y próximo a finalizar el discurso, un compañero de la escolta se acercó a mí y me comunicó que el enemigo estaba desembarcando por las proximidades de la bahía de Cabañas.
El desembarco era absolutamente lógico y esperado, después del ataque para destruir nuestra pequeña fuerza aérea al amanecer del día anterior. Hice entonces lo que nunca antes al finalizar un discurso. Después de la habitual frase de ¡Patria o Muerte! continué hablando brevemente. En realidad, procedí a darles instrucciones a los combatientes.
Tras los aplausos finales, dije textualmente: «Al combate… Vamos a cantar el Himno Nacional, compañeros».(15)
De este pasaje debemos destacar la serenidad y resolución de Fidel y su agudeza en un instante clave, las instrucciones a los combatientes son emitidas, además, de manera pública, así que van hacia todo el pueblo. Tales indicaciones terminan con una frase rotunda. «Marchemos a nuestros respectivos batallones y allí esperen órdenes, compañeros».
La batalla comunicacional se desarrolla en discursos, alocuciones, órdenes, comunicados, muchos de los cuales se enuncian o escriben con una inmediatez y una profusión de datos verdaderamente asombrosas, en medio de la tensión del momento, las amenazas, los peligros y la pólvora. Al inicio, por ejemplo, en la Declaración del Estado de Alerta que suscribe Fidel como Comandante en Jefe y Primer Ministro del Gobierno de la República, emite órdenes al Ejército Rebelde, a las Milicias y a todas las fuerzas de seguridad, a los Comités de Defensa de la Revolución, a los obreros, campesinos, intelectuales, a toda la población, a todo el pueblo trabajador al que solicita mantenerse en sus puestos y redoblar su esfuerzo por la producción y la enseñanza. Y es impresionante, porque en medio de la batalla, Fidel no olvida que la Revolución tiene el propósito como acto mismo de cultura, de educar al pueblo, de alfabetizar a todos. Pide mantener el orden, la disciplina más estricta, cooperar y aplastar a los mercenarios, quintacolumnistas, saboteadores y contrarrevolucionarios en general. En todo momento, trasmite seguridad, energía, firmeza y, sin proponérselo, también la indignación que siente, todo a través de los gestos, el tono, las palabras. Expresa determinación y convicción en la victoria. Ya desde días antes, el 9 de abril, clausura el ciclo de charlas sobre «Educación y Cultura» de la Universidad Popular por Televisión. Entre muchos otros conceptos desarrollados por él, expresó: «Vamos a hacer trizas a todos los que asomen la cabeza, de adentro o fuera». […] «Esta lucha de vida o muerte no puede acabar sino con la victoria del pueblo […]. «Bajo el ataque enemigo, sea como sea, se realizarán los planes educacionales»(16). Estaba ya dando claras indicaciones de cómo se enfrentarían los acontecimientos por venir para que el pueblo estuviera preparado. En tal Declaración dice «Todos a la acción por Cuba libre y soberana». «Todos a la acción por la Revolución redentora de los humildes, la Revolución Patriótica, democrática y socialista de Cuba con el lema de Patria o Muerte, Venceremos». (17)
El 17 de abril publica un comunicado firmado como Jefe de la Revolución donde informa sobre el desembarco de mercenarios al servicio del imperialismo por la Bahía de Cochinos donde pretendían establecer una cabeza de playa. Va dirigido Al pueblo de Cuba y les informa que las Fuerzas armadas de la Revolución continúan luchando heroicamente a las fuerzas enemigas en la zona del suroeste de Las Villas, donde han desembarcado los mercenarios con el apoyo imperialista. «En las próximas horas -señala- se darán detalles al pueblo de los éxitos obtenidos por el Ejército Rebelde, la fuerza aérea revolucionaria y las Milicias Nacionales Revolucionarias en la defensa sagrada de la soberanía de nuestra patria y la conquista de la Revolución».(18)
De igual manera Fidel, concede importancia a la opinión pública mundial. De conjunto con el Presidente Osvaldo Dorticós, suscribe un mensaje Al Pueblo de América y del mundo, donde informa que el imperialismo ha lanzado su anunciada y cobarde agresión contra Cuba y que sus mercenarios y aventureros han desembarcado en un punto del país. Ratifica que el pueblo revolucionario de Cuba los bate con valor y heroísmo y está seguro de aplastarlos. Pide que los pueblos hermanos hagan sentir la fuerza incontestable de su acción a los imperialistas norteamericanos. Que el mundo se entere que los pueblos, los obreros, los estudiantes, los intelectuales y los campesinos de América Latina están con Cuba, con su Revolución redentora de los humildes, patriótica y democrática y con su Gobierno Revolucionario. (19)
El 18 de abril se publica el Comunicado No. 3 donde Fidel aporta detalles sobre la participación norteamericana en la agresión contra Cuba y pone el ejemplo, de un avión militar norteamericano derribado por las baterías antiaéreas cubanas, piloteado por un aviador norteamericano que bombardeaba la población civil y las fuerzas de infantería en la zona del Central Australia. «El piloto agresor, cuyo cadáver se encuentra en manos de las fuerzas revolucionarias se llamaba Leo Francis Berliss. Fue ocupada su documentación Licencia de vuelo 014-07-6021. El registro de vehículo motor se señala en 100 Nassau Street, Boston 14, Mass. La dirección registrada del piloto Yanque es 48 Beacon Street, Boston». (20)
Hay que apuntar el caudal de detalles precisos que se dan a conocer, demuestran la veracidad de todo cuanto se informa y del vínculo imperio-agresión que se ha estado denunciando desde el primer momento. La exactitud de los datos y la rapidez con que se ponen a disposición de la opinión pública son apreciables en medio de la premura y la tensión de la guerra. Ese comunicado lo firma el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias conducido por Fidel. (21)
El 19 de abril se da conocer el Comunicado No. 4. Fidel lo redacta iluminado por una frágil luz, todavía quedan por delante misiones riesgosas, y apenas se salvan de caer víctimas de la metralla de obuses que, sin saber, la gente de Pedro Miret sigue disparando hacia la playa, desde la distancia. Mandan aviso urgente. Los tanques recién mojaron sus esteras allí y Fidel escribe una crónica en un ámbito estremecido, en medio del estruendo y la pólvora:
Fuerzas del Ejército Rebelde y las Milicias Nacionales Revolucionarias tomaron por asalto las últimas posiciones que las fuerzas mercenarias invasoras había ocupado en el territorio nacional. Playa Girón, que fue el último punto de los mercenarios, cayó a las 5.30 de la tarde.
La revolución ha salido victoriosa, aunque pagando un saldo elevado de vidas valiosas de combatientes revolucionarios que se enfrentaron a los invasores y los atacaron incesantemente sin un solo minuto de tregua, destruyendo así, en menos de 72 horas, el ejército que organizó durante muchos meses el gobierno imperialista de los Estados Unidos. El enemigo ha sufrido una aplastante derrota. Una parte de los mercenarios trató de reembarcarse al extranjero en diversas embarcaciones que fueron hundidas por las fuerzas aéreas revolucionarias.
El resto de las fuerzas mercenarias, después de sufrir numerosas bajas de muertos y heridos, se dispersó completamente en una región pantanosa donde ninguno tiene escapatoria posible. Fue ocupada gran cantidad de armas de fabricación norteamericana, entre ellos varios tanques pesados Sherman.
Todavía no se ha hecho el recuento del material bélico ocupado. En las próximas horas el Gobierno Revolucionario brindará al pueblo una información completa de todos los acontecimientos.
Fidel Castro Ruz
Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
Abril 19, 1961 «Año de la Educación». (22)
Hay que destacar que, incluso, se reconoce públicamente cuándo no está disponible toda la información y se anuncia que se pondrá a disposición de manera inmediata cuando se conozca. Algo que trasmite confiabilidad, veracidad y prontitud.
La batalla comunicacional prosiguió después; el 23 de abril desde la tribuna de la Universidad Popular, Fidel explica al pueblo los acontecimientos que condujeron a la victoria de Playa Girón donde aportó pruebas de la intervención del gobierno yanqui en la preparación y financiación de la expedición mercenaria. En su conferencia, subrayó «Aquí nadie tiene miedo, sin invaden a Cuba morirá el imperialismo yanqui».(23)
Hay que destacar que, a pesar del triunfo militar en las arenas de Playa Girón, Fidel está todo el tiempo comunicando que el atrincheramiento del pueblo continúa, que la defensa no se descuida, que hay preparación constante para enfrentar la agresión en caso de que esta escalara, que no hay desmovilización de las fuerzas revolucionarias ni posibilidad de que a Cuba se la tome por sorpresa, un factor que en la filosofía política y militar de Fidel es de carácter primordial, a partir de un análisis histórico de acontecimientos como la Segunda Guerra Mundial. Se inter vinculan la información al pueblo y a las fuerzas combativas con las más amplias posibilidades de resistir y vencer. La diferencia entre estar avisados o ser tomados por sorpresa es de uno a mil, o quizás una proporción mayor aún, en el concepto de Fidel.
El 26 de abril, en la Ciudad Deportiva, ante las cámaras de TV interroga a los prisioneros de guerra. Lo hace desde una conducta ética y moral impecable. Sin dejar de ser como la Revolución misma, magnánima en la victoria. «[…] en estos momentos nuestros hombres están atrincherados en su posición de combate en espera de la anunciada o de las amenazas de agresión de Estados Unidos».(24)
El 27 de abril concurren al Palacio de la Revolución, invitados por el Presidente Osvaldo Dorticós y el Primer Ministro comandante Fidel Castro Ruz, los miembros el cuerpo diplomático acreditado en el país, para que les sea entregado un mensaje dirigido a sus respectivos gobiernos, en el cual se denuncia la permanente amenaza a Cuba. Esto, con la urgencia que las excepcionales y dramáticas circunstancias demandan. En una de sus partes dice: «Estamos dispuestos a combatir y combatiremos hasta la última gota de sangre si nos atacan».(25)
Fidel nunca abandona la batalla comunicacional, veinticinco años después analiza y explica todos los acontecimientos de entonces, pero vuelve una y otra vez al tema. En 2011, estudia, investiga, llama por teléfono y conversa con numerosos protagonistas, indaga con ellos los más mínimos detalles, y como resultado de todo ese proceso redacta las Reflexiones tituladas La Batalla de Girón, Primera y Segunda Partes.
La verdad, la razón, la dignidad del lado de Cuba y la poesía… Todo fue parte de la batalla comunicacional donde fotógrafos, camarógrafos, periodistas y Fidel como uno más de esa tropa, reportaron mientras corrían la misma suerte en la batalla de Girón. De todos fue la victoria. Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, llegó como corresponsal de guerra allí, a solicitud de Celia Sánchez, para relatar los hechos en una crónica, pero el drama humano a que había dado lugar la brutal agresión norteamericana solo era posible narrarlo desde los sentimientos, en versos…
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1 Feltrinelli, Giangiacomo. Fidel Castro: Diez años de Guerra y Revolución. Carta a Natalia Revuelta, enero 27, 1954. Editorial Feltrinelli, Milano, Italia, 1964, p.28. (Copia de la maqueta original inédita en Fondos de la Oficina de Asuntos Históricos de la Presidencia de la República de Cuba).
2 Ídem.
3 Blanco Castiñeira, Katiuska. Fidel Castro Ruz, Guerrillero del Tiempo, Conversaciones con el líder histórico de la Revolución cubana. Primera Parte, Tomo II. Casa Editora Abril, 2011. Reimpresión en Lima, Perú 2013, pp. 10 y 11.
4 Ibidem. p.12.
5 Ídem, p.13.
6 Blanco Castiñeira, Katiuska. Fidel Castro Ruz, Guerrillero del Tiempo, Conversaciones con el líder histórico de la Revolución cubana. Primera Parte, Tomo II. Casa Editora Abril, 2011. Reimpresión en Lima, Perú 2013, p. 31.
7 Ídem, p.169.
8 Ídem, p. 4
9 Ídem, p.170
10 En Cuba teníamos la visión martiana de hombre como sinónimo de humanidad. Con una mirada profundamente antirracista y radical para su tiempo, José Martí escribió en el artículo “Mi raza” publicado en el periódico Patria, en 1893: “Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro. En los campos de batalla murieron por Cuba, han subido juntas por los aires las almas (…)”. El enfoque de género en el lenguaje, entre nosotros, es mucho más reciente, pudiéramos decir. Con premisa y visión de humanidad, incluida la diversidad de género e identidades provenientes de cualquier estirpe o linaje, es que Fidel emplea el concepto hombre.
11 Castro Ruz, Fidel. Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, en la empresa petrolera Shell, el 6 de febrero de 1959, “Año de la Liberación”. Versión Taquigráfica de las Oficinas del Primer Ministro. Carpeta digital del original, en Versiones Taquigráficas de la Presidencia de la República de Cuba.
12 Cronología del Comandante Fidel Castro Ruz, 16 de abril de 1958. Oficina de Asuntos Históricos de la Presidencia de la República de Cuba.
13 Cronología del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, 16 de abril de 1958. Oficina de Asuntos Históricos de la Presidencia de la República de Cuba.
14 Blanco Castiñeira, Katiuska. Fidel Castro Ruz, Guerrillero del Tiempo, Conversaciones con el líder histórico de la Revolución cubana. Primera Parte, Tomo II. Casa Editora Abril, 2011. Reimpresión en Lima, Perú 2013, pp.358 y 359.
15 Castro Ruz, Fidel. Reflexiones. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 2013. Pp.231 y 232.
16 Periódico Revolución, 10 de abril de 1961, a.4 n.720 pp. 1ª-8-15. Cronología del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Oficina de Asuntos Históricos de la Presidencia de la República de Cuba.
17 Periódico Revolución 18 de abril de 1961. a 4. n.727 p.4. Cronología del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Oficina de Asuntos Históricos de la Presidencia de la República de Cuba
18 Ibidem, a.4 n. 727. P.1, col 4-5. Cronología del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Oficina de Asuntos Históricos de la Presidencia de la República de Cuba.
19 Ibidem.
20 Ibidem.
21 Ibidem.
22 Revolución 20 de abril de 1961, a.4 n.729 p.1. Cronología del Comandante Fidel Castro Ruz, Oficina de Asuntos Históricos de la Presidencia de la República de Cuba.
23 Revolución 24 de abril de 1961 a.4 n.733 p.8. Cronología del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Oficina de Asuntos Históricos de la Presidencia de la República de Cuba.
24 Ídem Revolución 26 de abril de 1961 a.4 n.734 pp. 1-5-6-10-11-12 y Revolución 28 de abril de 1961 a.4 n. 736. P.1.
25 Ídem. 28 de abril de 1961 a.4 n. 736 pp. 1, 2 y 3
