En 1891 José Martí escribió “Nuestra América”, en ello escribe de la unidad en lo común y en el respeto a lo diverso ateniéndonos al conocimiento que es propio en cada uno, de cada pueblo-tierra y su experiencia, y cada camino elegido conducirá a la formación de una sola América soberana e independiente o de lo contrario caerá víctima del colonialismo que acecha para volver a esclavizar. En ese 1981 del libro “Nuestra América” es en el que escribió: “Es la hora de los hornos, en la que no se ha de ver más que la luz”, en carta a su amigo José Dolores Poyo desde Nueva York.

No podemos pensar y actuar en tiempos normales, porque no son tiempos normales.”

Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

La obsesión terrorista imperial es acabar con la Revolución, asustar a quien se deje asustar, cerrar todos los caminos al pueblo cubano y a su operatividad en el mundo del comercio, de la política, del desarrollo, y que no exista nada en su interior que le permita vivir, ¿no les suena eso a los planes de los nazis en sus aspiraciones?, ¿han visto las actuaciones y las declaraciones del ICE, Trump, Narco Rubio, y la corrupción gusana que alimenta con su mano?

Lo aprobado en el Parlamento cubano es organización para hacer frente al criminal, al que quiere impedir que salga adelante el socialismo, que su estructura social, industrias, bancos, empresas de todos los tamaños con su gestión se queden en un tiempo inútil. La Asamblea del Poder Popular pone en manos cubanas 176 medidas para que los organismo políticos, desde la calle hasta lo más alto, en elaboración hagan camino. ¿Es tarde?, ¿es arriesgado en demasía?, todo se va a ver en la marcha. El motor no cambia, lo que cambia es la maniobrabilidad del volante y las ruedas, hay que adaptarlos al terreno, y ahora se reconocen mejor las piedras, los baches y los derrumbes en el camino. Localizados los obstáculos hay que resolver con crecimiento, bienes, materiales energéticos, monedas de intercambio comercial, músculos que revuelvan pequeños y grandes dificultades, ajuste necesario.

Los amigos ejemplares adaptados al tiempo dicen que se pueden y deben inyectar soluciones, que se deben tomar caminos que se apoyen entre sí, caminos que han sido debatidos en múltiples ocasiones, acompañadas, cómo no, del criminal bloqueo que se ha ido además agudizando, a lo que se añadió el cuidado que no aceptaba o no dejaba sitio al cambio, lo que ha conducido al momento en que hay que dar el salto adelante, camino de andadura nueva: participación mercantil, coparticipación estatal y privada, bancos y puesta de capital en la producción, agilización y eliminación de pasos burocráticos, cadenas de suministros y funciones en colaboración y sitio para el control social con el que el cambio debe tener resultados económicos para la mayoría trabajadora, ahí estará la inversión útil, alternativa y propia. Trabajar por campos económicos de desarrollo e inversión dará lugar a nuevos frentes bancarios, privados, pero también públicos que van a organizar la solución de necesidades particulares y comunitarias, lo producido es alimento que debe ser invertido. Aquí la coordinación dispondrá de la dirección de la base, la entrada de inversores de fuera y de dentro compartirán beneficios con las comunidades, con ello se revitalizan todos y cada uno de los actores. Combinación externa e interna preservando el control soberano.

El campo imperialista se sumerge en su mayor crisis, con su fuerza bruta y antihumana hace que se quede cada día que pasa más apartado de todos, su deuda, sus guerras, su vaciamiento y alejamiento de la propuesta multilateral, … le conducen a una ruina en la que quiere sobrevivir creando un caos mundial, la luz de pronóstico dice que la caída puede ser más desastrosa que aquella del año 29 del siglo XX. Pero por lo que se refiere a su quiebra suma desde hace más de 60 años la guerra a Cuba que ha causado un grandísimo daño al socialismo, a la sociedad entera, y contextualizada la resistencia, ha hecho que en Cuba se planteen medidas urgentes con visión social para el tiempo que se enfrenta. Hay un cambio de paradigma, hay cambio en las señales, en los signos que articulan la nueva etapa mundial y cubana, en la conducción de lo productivo, de la transformación, integrando la multipolaridad, el camino que se abre es oportunidad, quiere decir no repetir lo gastado sino hacer fuerza con el nuevo en autores, producción, poder renovado que se adentra en el espacio abierto al común en todas las áreas, disponiendo, como dispone Cuba, de formación de altísimo nivel, lo que puede servir en la conducción segura de los planes desde el Estado para salir del atasco, lo que obliga a un socialismo nuevo que retribuya a las fuerzas productivas, económica y políticamente.

No va a ser como decía el escrito en una farmacia: “Se inyectan soluciones”, pero si hay que sostener la mirada fija en la luz en esta hora de los hornos.

Por REDH-Cuba

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