Fuente: Resumen Latinoamericano

El periódico colombiano El Espectador hizo una entrevista al embajador estadounidense en ese país, Kevin Whitaker, en la que se habló de Venezuela y las “amenazas” que el chavismo expone sobre la región.

El conflicto que Estados Unidos promueve por delegación entre Colombia y nuestro país tiene nuevos elementos que Kevin Whitaker resume en la postura de su gobierno que ya ha manifestado el vicepresidente Mike Pence en su gira por algunos países de América Latina.

Dijo el actual embajador de EEUU en Colombia que “el vicepresidente fue muy claro cuando dijo que no nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras Venezuela cae en una dictadura”.

La gira de Pence tuvo como centro Venezuela, como bien refiere Whitaker: EEUU buscó “un consenso regional para usar otras herramientas -la diplomática y la económica- con el fin de” presionar al Gobierno Bolivariano y sobre todo al cuerpo social venezolano que se vería fuertemente afectado por el recrudecimiento de las sanciones económicas contra el país.

“La diplomacia y las sanciones económicas son una manera bastante fuerte que afectaría mucho a Venezuela”, dijo sin cortapisas. Y dio un par de ejemplos que pudieran ser la estrategia regional asomada para presionar un golpe de Estado en Venezuela: “Por ejemplo, debido a que el sistema bancario funciona a través de Estados Unidos, ese es un elemento muy poderoso” para asediar y continuar el bloqueo financiero que se lleva a cabo, vía bancos y gestiones del Departamento del Tesoro, contra toda la estructura financiera e incluso petrolera venezolana.

El uso del dólar como referencia de las finanzas en el país ha sido uno de los elementos ofensivos más importantes que tienen los aliados internos y regionales de Estados Unidos, con el mercado paralelo como principal punta de lanza que ha impulsado un caos especulativo en todas las ramas de la economía venezolana.

Whitaker también se refirió a otros elementos económicos que manejan los países tutelados por EEUU: “Hay casos de comercio internacional entre varios países, y eso se puede considerar también”. El caso de Mercosur, organización de la que fue írritamente suspendido Venezuela, es una acción relacionada al boicot comercial que pudiera afectar la importación de productos y bienes necesarios -alimentos, tecnología, etc.- a Venezuela.

Para terminar de exponer la postura de EEUU, habló de los “riesgos especiales” que el gobierno estadounidense considera en torno a las relaciones colombo-venezolanas: “Son varios (los supuestos riesgos). Desde que empezó la crisis venezolana, por culpa de los bolivarianos, se ha contemplado la posibilidad de una aventura militar por parte de los venezolanos en contra de sus vecinos. Dos, el flujo de desplazados hacia Colombia está creciendo. Estuve en Medellín y hay una cantidad muy grande de venezolanos muy necesitados. Ésa es una carga muy grande para los colombianos. La tercera amenaza es que, con excepción de Cuba, todos los países de la región somos una democracia, y si Venezuela se convierte en una dictadura sería una mancha en el récord de estabilidad democrática regional”.

Primero, por parte de Venezuela no ha habido ningún tipo de “aventura militar” que pudiera derivar en un conflicto armado entre naciones vecinas. Más bien las provocaciones colombianas en los últimos tiempos en la frontera ha hecho sonar la alarma de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Los incidentes no han pasado a mayores.

Segundo, aunque es cierto que numerosos venezolanos pasan al lado colombiano, no se puede comparar con los desplazados colombianos por la guerra interna que han encontrado en Venezuela un refugio y un hogar. Se calcula que en nuestro país hay más de 5 millones de ciudadanos colombianos. De hecho, según datos de la Acnur (la Agencia Especializada de la ONU para los Refugiados), el 99% de los desplazados que viven en Venezuela son colombianos.

Y tercero, por más que la mediática corporativa y los políticos alineados a EEUU lo digan, en Venezuela no se ha instalado una dictadura. Se ha mostrado a la Asamblea Nacional Constituyente como una entidad que instaura una tiranía chavista cuando lo que instala es una instancia que plantea la profundización de la democracia participativa y protagónica que comenzó su fuelle con la Constitución de 1999.

No es la primera vez

Kevin Whitaker ya ha sido relacionado anteriormente con factores y actores del golpe de Estado que se ha intentado concretar en Venezuela desde que el presidente Nicolás Maduro tomara posesión de su cargo a principios del año 2013.

Concretamente, el embajador estadounidense en Colombia no sólo ha sido jefe encargado de misiones diplomáticas a nuestro país, también ha estado incurso en una conspiración de magnicidio y golpe de Estado contra el Presidente venezolano.

En 2014, el dirigente chavista Jorge Rodríguez presentó pruebas ante medios de comunicación locales que apuntaron a Whitaker como coordinador desde Colombia y financista de las acciones de magnicidio que María Corina Machado lideraba dentro de Venezuela.

Un correo de la dirigente de Vente Venezuela rezaba: “Ya Kevin Whitaker me reconfirmó el apoyo e indicó los nuevos pasos. Contamos con una chequera más fuerte que la del régimen para romper el anillo de seguridad internacional que ellos mismos han creado a punta de la plata regalada de todos los venezolanos”, escribió Machado en correo electrónico al abogado antichavista Gustavo Tarre Briceño.

Jorge Rodríguez también denunció que Whitaker daba órdenes al “periodista” Nelson Bocaranda sobre qué publicar en su columna sobre la enfermedad del Comandante Hugo Chávez.

Al presentar pruebas sobre el intento de golpe de Estado y magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro, Rodríguez señaló: “Tenemos un correo electrónico escribiéndole al señor Nelson Bocaranda dándole órdenes acerca de qué debía poner o no en su columna RunRunes, diciéndole que parara un poco la mecha en las alusiones que hacía en cuanto a la enfermedad del Comandante Hugo Chávez porque el ‘régimen’ lo podría descubrir”.

“Es decir, el señor Whitaker dándole órdenes a un periodista venezolano acerca de qué publicar y qué no publicar. ¿Eso lo sabía el Departamento de Estado (de Estados Unidos)?”, preguntó.

Este plan se descubrió en el año en que el Congreso gringo discutía el proyecto de ley para sancionar a altos funcionarios venezolanos involucrados en la neutralización de los hechos violentos de la oposición venezolana enmarcados en el plan “La Salida” de 2014.

Por lo señalado, no cabe duda de que Whitaker juega un papel importante en la región con respecto al cerco y asfixia que plantea el gobierno estadounidense contra Venezuela. Sobre todo considerando que es el representante del Departamento de Estado en un país beligerante como lo es Colombia.

 

Por REDH-Cuba

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